Enero
El inicio del año con la Lucha
y las nuevas canas del Memo
para luego encargar un regalo
a quien le marcara el calendario
porque
en su andar
los días eran solo
otra risa más
otra carcajada vital.
Febrero
Ratos para engullirse unos granados
a la vera
del espacio regalado por sus hijas
el mes que renovaba
sus complicidades con la Carmen
entre retos
y amores irreductibles.
Mes para Andrés
que aún lo lleva
entre sus buenosdias.
Marzo
31 días
alguna vez para quitarse 10 años
y recorrer sin cansancio
esquivos escritorios
para ganarse el pan
cuando ya
la vida le negaba el paso
mes de la Angélica
que sin duda
celebraba
como el que más.
Abril
Otro ladrillo
que sumaba contento
en el afán
por ganarle al calendario
el derecho
a ser el bufón
en esta expedición
por una vida
puesta a celebrar
la dicha de abrir los ojos
cada día.
Mayo
Ciertas cosas
que no dije
o que no le dije
agradecer
con euforia
su majadería
para que me llegara
un whisky cada 2 de mayo
y saberlo
queriéndome
como un viejo
quiere a los suyos;
sin miramientos.
Junio
A pesar
que el invierno
que le traía
un festival de pañuelos
y capas de chalecos
prestados
siempre
se supo dueño de si mismo
y sabedor
de lo que nosotros
ni siquiera
vislumbrabamos:
la vida
vivía en él.
Julio
La pena
la rabia
la alegría
del amor que se fue
en el mes
de su Carmen
eran sus barcos
sus lanchones
por donde
su paso breve
dibujó
la noción de familia
que nos dejó
como herencia.
Agosto
Cuando ya
su voz
su risa
sus gritos nocturnos
eran susurros
murmullos perdidos
en sus sueños
un 11 de agosto del 2009
Pedro horacio, Cristóbal,
Lucas, Felipe,
María José, la Cata,
Matías, Rosario,
Isabel, Consuelo y Julio
le dedicaron
sus mejores abrazos.
No me olvido
de la Isabel
que cada Agosto
cumple un año menos.
Septiembre
Choripanes
que bajaban orgullosos
por sus camisas
Cigarros
a más no poder
y Coca light
como quien bebe
de la fuente
de la eterna juventud.
El golpe
que celebró
sin mesura
y sus desprecio
por los militares
dicotomías
de su dispersa
y graciosa
filosofía.
Octubre
Un día cualquiera
un Domingo
tal vez
venía bajando del sol
como un dios afortunado
y se le trabó la suerte.
Venía bajando del sol
y le avisaron
que la murga del barrio
se quedó sin tambores,
y para allá
se fue
aunque los de acá
todavía
le cambiaban las sábanas.
Noviembre
Hoy el que
alguna vez durmió
a escondidas
en el asiento trasero
del auto
muta
migra
se clona
en el Horacio
en el tío nacho
como el mejor homenaje
posible.
Diciembre
Un 9
sin aviso
sin escandalera
lejos de si
empero cerca de todos
buscó su tren
y su maleta.
Hoy vende peinetas,
cartas marcadas
anilinas mágicas
pelotas de Ping Pong
e infusiones para el mal de ojo
allá donde
volvió a celebrar
el fin de año
junto a su Carmen
y tengan por seguro:
ahora son dos
los que nos cuidan
como los viejos
cuidan a los suyos;
sin miramientos.
martes, diciembre 07, 2010
martes, noviembre 30, 2010
SIN SABER QUÉ
esperando
así no mas
con los cuchillos
derrotados
y con pocas
promesas por cumplir.
esperando
así sin más
en la orilla
de la nueva muerte;
el engaño
es la bandera
otra vez.
esperando
así como antes
con la boca sucia
hasta hacer algo
sin saber qué.
esperando
así en la agonía
sin patria posible
sin un perdón a mano;
la misericordia
es una flaca
redención
un remedo
del pequeño dios
que
a veces
suele
asomarse a verme
abrazar
el llanto profundo
de la
tristeza.
así no mas
con los cuchillos
derrotados
y con pocas
promesas por cumplir.
esperando
así sin más
en la orilla
de la nueva muerte;
el engaño
es la bandera
otra vez.
esperando
así como antes
con la boca sucia
hasta hacer algo
sin saber qué.
esperando
así en la agonía
sin patria posible
sin un perdón a mano;
la misericordia
es una flaca
redención
un remedo
del pequeño dios
que
a veces
suele
asomarse a verme
abrazar
el llanto profundo
de la
tristeza.
martes, junio 01, 2010
eh??
me digo yo mismo
la ergonometría
será una ciencia oculta
a la que le robaron la V?
la entomología
tiene que ver
con empinar el codo?
la ergonometría
será una ciencia oculta
a la que le robaron la V?
la entomología
tiene que ver
con empinar el codo?
jueves, mayo 13, 2010
no soy de acá
No soy de acá
y de ningún rincón
no llevo aparejos
ni cuentas por cobrar
vengo de por ahí
de allá
en el breve instante
donde pude ser
y no se supo
no soy de este verso
ni del no escrito
escarbo
o escarbeo
allí donde no me ven
empinado
en lo que resta
de una palabra en desuso
y claro
no me miras
ni me vislumbras
no soy de acá
soy de donde
viene el grito
final.
y de ningún rincón
no llevo aparejos
ni cuentas por cobrar
vengo de por ahí
de allá
en el breve instante
donde pude ser
y no se supo
no soy de este verso
ni del no escrito
escarbo
o escarbeo
allí donde no me ven
empinado
en lo que resta
de una palabra en desuso
y claro
no me miras
ni me vislumbras
no soy de acá
soy de donde
viene el grito
final.
martes, febrero 02, 2010
titubea
varado en la mitad de la eternidad
cobra sentido
empinarse a redibujar el pasado;
el horizonte
es aún un negocio cerrado
y
by my side
titubea otra promesa.
cobra sentido
empinarse a redibujar el pasado;
el horizonte
es aún un negocio cerrado
y
by my side
titubea otra promesa.
viernes, enero 29, 2010
Fiasco
Como el agua del río
no más que eso
irredargüible
implacable
incansable
inefable
y yo que me la llevé al río...
no más que eso
irredargüible
implacable
incansable
inefable
y yo que me la llevé al río...
domingo, enero 03, 2010
Basta
no es así
es como digo yo
aunque no me salga el habla
es
de esta forma
no de otra
aunque no dibuje bien
están todos
mirando el lado oscuro
acá está la luz
aunque no vea un carajo
déjense de joder
que ya está bueno
de despistes
basta de realidades
necesitamos promesas.
es como digo yo
aunque no me salga el habla
es
de esta forma
no de otra
aunque no dibuje bien
están todos
mirando el lado oscuro
acá está la luz
aunque no vea un carajo
déjense de joder
que ya está bueno
de despistes
basta de realidades
necesitamos promesas.
sábado, enero 02, 2010
Había una vez
(María Elena Walsh)
Queda tan lejos
volverme a ver
en el espejo
de la niñez.
Ay, qué difícil es
mirar con sencillez.
Si me da miedo
qué voy a hacer.
Puedo y no puedo
retroceder.
Al desandar no sé
con qué tropezaré.
Había una vez...
Siento y no siento
que ayer nomás
todos los cuentos
eran verdad.
Ay, bola de cristal
que augura para atrás.
Pierdo y no pierdo
la timidez
como recuerdo
de amanecer.
Ay, qué difícil es
sobrevivir después.
Queda tan lejos
volverme a ver
en el espejo
de la niñez.
Ay, qué difícil es
mirar con sencillez.
Si me da miedo
qué voy a hacer.
Puedo y no puedo
retroceder.
Al desandar no sé
con qué tropezaré.
Había una vez...
Siento y no siento
que ayer nomás
todos los cuentos
eran verdad.
Ay, bola de cristal
que augura para atrás.
Pierdo y no pierdo
la timidez
como recuerdo
de amanecer.
Ay, qué difícil es
sobrevivir después.
viernes, diciembre 18, 2009
MI SUEGRO Y YO
Debí hablar en su funeral, lo sé, pero no tuve certeza de poder explicarme con claridad y justicia. Se merecía, y se merece, algo más que balbuceos titubeantes.
Tuve con él una relación cercana, pero llena de sentimientos encontrados, algo así como de amor y odio. Del odio me hago cargo porque de él solo recibí afectos. Pasa que desde mis manías su desapego a la formalidad me producía incomodidades. Cada vez que la mitad de la papas fritas terminaban en el sofá y el resto en la alfombra, o que el comedor era un testigo mudo de su desparpajo a la hora de comer, debo confesar que se me hacía difícil no rabiar en silencio. Tiempo me costó entender que lo importante no estaba ahí, sino en el goce de disfrutar un Sábado con su hija, nietos y yerno. Tiempo me tomó, tal vez tarde, aprender que lo importante no eran las formas sino el afecto que desbordaba su aparente distracción.
Mi suegro, con todas su debilidades, que las tuvo, fue y será un mejor hombre que yo, pero no lo digo como quien compara notas, sino simplemente porque desde su simpleza supo poner el acento en lo fundamental y no el lo suntuario. Alguna vez le dije que olvidar a su Carmen era imposible, que lo que tenía que lograr era honrar su recuerdo. Que fácil suena eso cuando uno no es capaz de dimensionar el profundo amor que siente por ella, y lo digo así, en presente. Porque mi suegro AMO, así con mayúsculas, de una forma que parece mesiánica para quien no logra dar con la piedra angular de una relación de pareja que va más allá de lo común. Y es que mi suegro no perdió a su señora, perdió a su compañera, su confidente, a la madre de sus hijos, al pilar fundamental de la familia que soñaron juntos. Por eso una parte de él murió el día que su Carmen se fue, y no lo pudo superar. Eso no es un pecado, su Carmen no era un fetiche, era su razón de ser, y cuando yo osaba ayudarlo a buscar salidas a su dolor, lo único que lograba era profundizar su pena; yo no tenía como acercarme ni a la orilla de su tristeza. Si consigo replicar un tercio de lo que él construyó, habré llegado muy lejos.
Conversé mucho con él. Discutimos de política muchas veces, siempre con mucha altura de miras, a pesar de lo divergente de nuestras visiones. Jugamos ajedrez; solo pude ganarle una vez. Disfrutó mis recetas como el que más. Supo obviar mis neurosis y gozar a mis hijos como solo él sabía hacerlo. Nos reímos juntos, y logró sacarme de la prisión de la compostura. La vanidad, la vacuidad, la gravedad fueron arrinconadas en la lucidez de su franqueza. Sé que debí acompañarlo más en sus últimos años de vida, pero no lo vi. No tengo excusas y se lo debo aunque ya es tarde.
Ya no está, pero su ausencia no es tal, vive en mi. Vive porque no puedo, ni podré olvidarlo. Honro su recuerdo porque en estos días, cada vez que me han preguntado por mi suegro y he debido narrar mis recuerdos, lo que ha surgido es un cariño perenne que me tiene prendido de su estrella…espero que por muchos años.
Debí hablar en su funeral, eso ya no tiene remedio. Ahora solo me queda compartir este pequeño homenaje, como una forma de expiar mis culpas, que él, en su inmensa generosidad, sabrá perdonar.
Tuve con él una relación cercana, pero llena de sentimientos encontrados, algo así como de amor y odio. Del odio me hago cargo porque de él solo recibí afectos. Pasa que desde mis manías su desapego a la formalidad me producía incomodidades. Cada vez que la mitad de la papas fritas terminaban en el sofá y el resto en la alfombra, o que el comedor era un testigo mudo de su desparpajo a la hora de comer, debo confesar que se me hacía difícil no rabiar en silencio. Tiempo me costó entender que lo importante no estaba ahí, sino en el goce de disfrutar un Sábado con su hija, nietos y yerno. Tiempo me tomó, tal vez tarde, aprender que lo importante no eran las formas sino el afecto que desbordaba su aparente distracción.
Mi suegro, con todas su debilidades, que las tuvo, fue y será un mejor hombre que yo, pero no lo digo como quien compara notas, sino simplemente porque desde su simpleza supo poner el acento en lo fundamental y no el lo suntuario. Alguna vez le dije que olvidar a su Carmen era imposible, que lo que tenía que lograr era honrar su recuerdo. Que fácil suena eso cuando uno no es capaz de dimensionar el profundo amor que siente por ella, y lo digo así, en presente. Porque mi suegro AMO, así con mayúsculas, de una forma que parece mesiánica para quien no logra dar con la piedra angular de una relación de pareja que va más allá de lo común. Y es que mi suegro no perdió a su señora, perdió a su compañera, su confidente, a la madre de sus hijos, al pilar fundamental de la familia que soñaron juntos. Por eso una parte de él murió el día que su Carmen se fue, y no lo pudo superar. Eso no es un pecado, su Carmen no era un fetiche, era su razón de ser, y cuando yo osaba ayudarlo a buscar salidas a su dolor, lo único que lograba era profundizar su pena; yo no tenía como acercarme ni a la orilla de su tristeza. Si consigo replicar un tercio de lo que él construyó, habré llegado muy lejos.
Conversé mucho con él. Discutimos de política muchas veces, siempre con mucha altura de miras, a pesar de lo divergente de nuestras visiones. Jugamos ajedrez; solo pude ganarle una vez. Disfrutó mis recetas como el que más. Supo obviar mis neurosis y gozar a mis hijos como solo él sabía hacerlo. Nos reímos juntos, y logró sacarme de la prisión de la compostura. La vanidad, la vacuidad, la gravedad fueron arrinconadas en la lucidez de su franqueza. Sé que debí acompañarlo más en sus últimos años de vida, pero no lo vi. No tengo excusas y se lo debo aunque ya es tarde.
Ya no está, pero su ausencia no es tal, vive en mi. Vive porque no puedo, ni podré olvidarlo. Honro su recuerdo porque en estos días, cada vez que me han preguntado por mi suegro y he debido narrar mis recuerdos, lo que ha surgido es un cariño perenne que me tiene prendido de su estrella…espero que por muchos años.
Debí hablar en su funeral, eso ya no tiene remedio. Ahora solo me queda compartir este pequeño homenaje, como una forma de expiar mis culpas, que él, en su inmensa generosidad, sabrá perdonar.
razones & poderes
El poder de la razón
no es una razón,
pero
como no sé
de poderes
ni razones
puede que mis razones
sean una poderosa razón
para mantener
un razonable silencio
en pos
de la razón
del que no puede
razonar
desde el poder.
no es una razón,
pero
como no sé
de poderes
ni razones
puede que mis razones
sean una poderosa razón
para mantener
un razonable silencio
en pos
de la razón
del que no puede
razonar
desde el poder.
domingo, diciembre 06, 2009
domingo, noviembre 15, 2009
miércoles, septiembre 16, 2009
domingo, septiembre 13, 2009
viernes, septiembre 04, 2009
again and again
el verso escondido
va y vuelve
lo cobija el de siempre
y lo reparte entre los mismos
comparten notas
suspiran juntos
se suponen únicos
luego
bostezan al unísono
y cuelgan sus estandartes
aplauden
se aplauden
aman
se aman
el verso sube y baja
es copula feliz
orgía entre pocos
empero
elocuente y falaz
huelga decir
que rebota
entre los mismos labios
mismos dientes
mismas miserias.
va y vuelve
lo cobija el de siempre
y lo reparte entre los mismos
comparten notas
suspiran juntos
se suponen únicos
luego
bostezan al unísono
y cuelgan sus estandartes
aplauden
se aplauden
aman
se aman
el verso sube y baja
es copula feliz
orgía entre pocos
empero
elocuente y falaz
huelga decir
que rebota
entre los mismos labios
mismos dientes
mismas miserias.
martes, julio 14, 2009
Discurso apertura Bufalos Aguards 1999
Alguna vez escuché por ahí, quién sabe dónde, por boca de alguien, que la mirada de una vaca a un tren es el reflejo exacto de la mirada de un gato a una cerveza vacía. Como podemos colegiar, se trata de dos acontecimientos verdaderamente introspectivos. En ellos encontramos esa casi extinta instancia de recogimiento y abstracción. Quién no ha tenido la misma mirada vacía ante un Magritte o el primer capítulo del Ulises de Joyce. El gato mira la cerveza, y deja la madeja. La vaca mira el tren y deja de pastar. El hombre mira un Magritte y deja de pensar. Es decir, Ícaro tenía razón, para volar hacen falta alas. Qué extraña conclusión dirán ustedes, pues sí, es extraña, es más, pareciera no tener asidero, pareciera ser sólo una mugre en la pared. Sin embargo no es así. Esta extrapolación nace de un viaje infinitamente más espectacular que la circunvalación de Gagarin. La mente, estimulada por un acontecimiento exterior, se perpetúa en el imago de la fascinación, abre insospechadas ventanas para nutrirse de un espectáculo que mantiene absorto el cuerpo. Nada podrá detener este viaje. La ruta que ha tomado esta mente estimulada tiene como corolario sólo un final: El encuentro. El encuentro con un alter ego imprescindible, esto es, el reflejo del alma. La comunión inequívoca que nos permite construir un universo áureo. Es así como somos catapultados hacia esa instancia final de recogimiento. La vaca mira el tren y maravillada del espectáculo adopta esa mirada ida, abstracta e insondable. Vive un momento de absoluta realidad y comunión. ¿No eso acaso lo que sentimos, cada uno de nosotros, en tanto Búfalos Mojados, cada vez que recreamos este espacio lúdico y reconfortante? Sí, amigos, no somos más que vacas mirando el tren, regocijadas ante tan inmenso paraíso. Ahora bien, hay algunos más vacas que otros, o lo que es peor algunos sólo se conforman con mirar el tren: Huelga decir entonces, que como el abyecto sendero de la haronía sólo induce al egoísmo y a la atrofia muscular, no me queda más remedio, y con el único afán de dar un golpe de timón atrevido pero oportuno, que exhortarlos a erguir con entusiasmo la bandera de la audacia, y en un acto de inteligencia temporal darle al gallo nuestro más bullicioso aliento, más que mal en vez de mirar los trenes, ahí anda pecho al viento tirando por doquier.
Muchas gracias.
Muchas gracias.
viernes, junio 26, 2009
Carta inoficiosa para isabel castro*
Yo te miraba invadido por la sangre que se me trepaba por todos lados sin que pudiera evitarlo, aún no conocía el vértigo de la carne trémula, ni sabía como era que me tiritaba toda la suma de mis años. Me perdí en el anhelo de tus ojos. Me cobijé en el sueño de tus besos. Gasté lo mejor de mis ganas frente a tus ojos en blanco y negro. Defendí a fuerza de codazos mi derecho a mirarte. Postergué mi entrada a la soberbia de la sexualidad evidente. Definitivamente mis primeros esbozos fueron contigo.
Y tú sólo brincabas distante y absoluta a vista y paciencia de mi niñez en ebullición. Ahora pervivo con las ganas de robarte algunos años, o unas horas, o un pellizco de algún día largo como esta esperanza incubada desde cuando mis huesos aún no dolían.
Esto bien puede ser una torpeza, pero que más da, un deseo no cumplido es como un día sin sufrir, queda suspendido en el aire esperando mejores vientos.
*bailarina de Música Libre
Y tú sólo brincabas distante y absoluta a vista y paciencia de mi niñez en ebullición. Ahora pervivo con las ganas de robarte algunos años, o unas horas, o un pellizco de algún día largo como esta esperanza incubada desde cuando mis huesos aún no dolían.
Esto bien puede ser una torpeza, pero que más da, un deseo no cumplido es como un día sin sufrir, queda suspendido en el aire esperando mejores vientos.
*bailarina de Música Libre
martes, junio 09, 2009
Propongo huir
De
los buenos impertubables
los que tienen todo resuelto
los que no sueñan más allá de sus narices
los que cambian y creen que son otros
los que no sudan cuando miran de reojo
los que se rien a cada rato
los que lloran sin asunto
los que no cuidan la palabra
los bienvistos y los buenpartido
los horizontales que no tienen nada que perder
los verticales a buen resguardo
los recaudadores de amistades
los que coleccionan solemnidades
los que se las saben todas
los que sobrevuelan la vida ajena.
los buenos impertubables
los que tienen todo resuelto
los que no sueñan más allá de sus narices
los que cambian y creen que son otros
los que no sudan cuando miran de reojo
los que se rien a cada rato
los que lloran sin asunto
los que no cuidan la palabra
los bienvistos y los buenpartido
los horizontales que no tienen nada que perder
los verticales a buen resguardo
los recaudadores de amistades
los que coleccionan solemnidades
los que se las saben todas
los que sobrevuelan la vida ajena.
miércoles, mayo 13, 2009
Bájate de mi sombra
Martilleo en el hueco del azúcar
y nacen lunas en tu cabeza
y todo huele a Ángeles.
Estamos distantes de toda lógica,
luego es tarde para el desierto
Y hay que amar con sigilo.
No me sonrías por favor,
no me sacudas los viejos vinos
y aunque hago mal en decirlo:
No te mueras.
Bájate de mi sombra
bájate ya,
bájate.
y nacen lunas en tu cabeza
y todo huele a Ángeles.
Estamos distantes de toda lógica,
luego es tarde para el desierto
Y hay que amar con sigilo.
No me sonrías por favor,
no me sacudas los viejos vinos
y aunque hago mal en decirlo:
No te mueras.
Bájate de mi sombra
bájate ya,
bájate.
martes, mayo 12, 2009
Cosas que se no se necesitan...y otras que sí
Una palabra petulante,
Una verdad atiborrada de esteroides
Una musculosa mentira.
Un odio inválido
Una bajeza que va y que viene
Una necedad oportuna.
Un día inútil
Un horóscopo parapléjico
Un minuto bisiesto
Un amor en tránsito
Un pasaporte sin timbrar
Una guitarra sin cuerdas
Un condenado a vivir
Un cálculo mal hecho
Un olor a podrido
Una llegada fotográfica
Un empeño prófugo
Un mísero rencor como excusa
Una bronca a medio andar
Un verbo desconocido
Un paladar exquisito
Una rosa impúdica
Un aroma sin asunto
Una vida en la vereda de enfrente
Un tango al mango
Una copa rota
Un extraño en la noche
Un olor a rock and roll
Un sabor añejo
Una cueca a pierna suelta.
Un sexo prometido
Un gemido nonato
Una francesa al final del día.
Una verdad atiborrada de esteroides
Una musculosa mentira.
Un odio inválido
Una bajeza que va y que viene
Una necedad oportuna.
Un día inútil
Un horóscopo parapléjico
Un minuto bisiesto
Un amor en tránsito
Un pasaporte sin timbrar
Una guitarra sin cuerdas
Un condenado a vivir
Un cálculo mal hecho
Un olor a podrido
Una llegada fotográfica
Un empeño prófugo
Un mísero rencor como excusa
Una bronca a medio andar
Un verbo desconocido
Un paladar exquisito
Una rosa impúdica
Un aroma sin asunto
Una vida en la vereda de enfrente
Un tango al mango
Una copa rota
Un extraño en la noche
Un olor a rock and roll
Un sabor añejo
Una cueca a pierna suelta.
Un sexo prometido
Un gemido nonato
Una francesa al final del día.
jueves, abril 23, 2009
Qué le falta al miedo para dejarnos solos?
Hasta esta orilla mansedumbre donde miramos como se nos empina el entusiasmo,
no llega el color de la pobreza, ni el cansancio de la esperanza marchita.
Hasta hoy la mentira, esa que nos apedrea el corazón, es un rumor insulso.
Hasta acá la puerta de al lado es un ojo ciego que nos mira como una rosa desnuda.
Yo te acuso de acompañar la vida con aplausos.
Yo te acuso de mirar, sólo eso... de mirar.
Yo te acuso de andar despacito mascullando rencores.
Hasta hoy el breve instante en que apretamos los puños deshechos de vergüenza,
sólo nos dura hasta el próximo semáforo.
Hasta este minuto urgente y ausente todavía hablo como una buena sombra,
sin embargo aún no pongo un pie en tus penas.
Hasta ahora sólo hemos alimentado nuestras ganas con verbos y adverbios.
Y yo que hago?
Yo me acuso de no saludar a la mañana como es debido.
Yo me acuso de bajar la cabeza y encoger los hombros.
Yo me acuso de guardar la compostura torpemente.
Yo me acuso de olvidar que alguien me necesita.
Yo me acuso de coleccionar palabras sucias.
Hasta ahora nada nos cuesta la vida, acechamos a la vera del camino ansiosos de artificios y pañuelos que nos eleven para mirarnos la nuca.
Huelga decir que nuestras bocas balbucean excusas menores, buenas voluntades mal paridas.
Y es que: Un día nos olvidamos de amar y luego nos inventamos un país donde transitamos anestesiados del llanto a la ira y donde el coraje del perdón habita un abismo insultante.
Hasta hoy la vida es una filtración vacilante que gotea sangre derramada inútilmente.
Sin embargo,
Nunca el dios del bien se fue de aquí, si miras bien está cantando junto a ti.
Yo a extender la mano.
Tú a poner el amor y a levantar las cejas.
Él a llevar las antorchas y desnudar la noche.
Ella a salvaguardar la fe, para cuando falte el empeño.
Nosotros a deshojar la pereza y abrir el abrigo.
Ustedes a reír cada vez que puedan.
Ellos también.
Después, nos pasarán la cuenta y habrá que pagar.
no llega el color de la pobreza, ni el cansancio de la esperanza marchita.
Hasta hoy la mentira, esa que nos apedrea el corazón, es un rumor insulso.
Hasta acá la puerta de al lado es un ojo ciego que nos mira como una rosa desnuda.
Yo te acuso de acompañar la vida con aplausos.
Yo te acuso de mirar, sólo eso... de mirar.
Yo te acuso de andar despacito mascullando rencores.
Hasta hoy el breve instante en que apretamos los puños deshechos de vergüenza,
sólo nos dura hasta el próximo semáforo.
Hasta este minuto urgente y ausente todavía hablo como una buena sombra,
sin embargo aún no pongo un pie en tus penas.
Hasta ahora sólo hemos alimentado nuestras ganas con verbos y adverbios.
Y yo que hago?
Yo me acuso de no saludar a la mañana como es debido.
Yo me acuso de bajar la cabeza y encoger los hombros.
Yo me acuso de guardar la compostura torpemente.
Yo me acuso de olvidar que alguien me necesita.
Yo me acuso de coleccionar palabras sucias.
Hasta ahora nada nos cuesta la vida, acechamos a la vera del camino ansiosos de artificios y pañuelos que nos eleven para mirarnos la nuca.
Huelga decir que nuestras bocas balbucean excusas menores, buenas voluntades mal paridas.
Y es que: Un día nos olvidamos de amar y luego nos inventamos un país donde transitamos anestesiados del llanto a la ira y donde el coraje del perdón habita un abismo insultante.
Hasta hoy la vida es una filtración vacilante que gotea sangre derramada inútilmente.
Sin embargo,
Nunca el dios del bien se fue de aquí, si miras bien está cantando junto a ti.
Yo a extender la mano.
Tú a poner el amor y a levantar las cejas.
Él a llevar las antorchas y desnudar la noche.
Ella a salvaguardar la fe, para cuando falte el empeño.
Nosotros a deshojar la pereza y abrir el abrigo.
Ustedes a reír cada vez que puedan.
Ellos también.
Después, nos pasarán la cuenta y habrá que pagar.
Vine
Vine a ver si se podía
pero llegué entre dolores
que no eran míos.
Vine con la piel curtida
y los dientes en ristre
pero el sepulcro estaba vacío.
Vine
pero ya no sé
a qué
vine.
pero llegué entre dolores
que no eran míos.
Vine con la piel curtida
y los dientes en ristre
pero el sepulcro estaba vacío.
Vine
pero ya no sé
a qué
vine.
sábado, marzo 21, 2009
CONTRAMANO
Nacer
no era malo
ni inesperado
lo que vino
a contramano
fue
la mueca
que le dejó
sabores impertubables
en cada
soplo de los labios
y
supo que
la huella
que se asomaba
entre tanta
sonrisa cómplice
sería
el final
de las campanas
y el vislumbre
de
cuanto dolor
quedaba
por inventar.
no era malo
ni inesperado
lo que vino
a contramano
fue
la mueca
que le dejó
sabores impertubables
en cada
soplo de los labios
y
supo que
la huella
que se asomaba
entre tanta
sonrisa cómplice
sería
el final
de las campanas
y el vislumbre
de
cuanto dolor
quedaba
por inventar.
lunes, febrero 23, 2009
Liberar el deseo
Liberar el deseo,
ya no como un cuerpo hambriento,
liberarlo de la desolación,
condenarlo a la eternidad
en la fragua del sufrimiento.
Liberar el deseo,
liberarlo de oraciones fatuas,
de ciertos buenos infiernos,
de tardes suaves y aullidos esperables.
Liberar el deseo
de la memoria colectiva
y su sordera,
del corazón impávido
que muerde la orilla de las ganas.
Liberar el deseo,
prestar la heridas de a poco,
abrir de cuajo una promesa
y reptar a coronar la miseria.
Liberar el deseo,
matar una cópula otra vez,
encumbrar la sangre sucia
y renunciar a la salvación
del beso errante.
Liberar el deseo,
sacralizar los vinos,
sin mirar atrás.
ya no como un cuerpo hambriento,
liberarlo de la desolación,
condenarlo a la eternidad
en la fragua del sufrimiento.
Liberar el deseo,
liberarlo de oraciones fatuas,
de ciertos buenos infiernos,
de tardes suaves y aullidos esperables.
Liberar el deseo
de la memoria colectiva
y su sordera,
del corazón impávido
que muerde la orilla de las ganas.
Liberar el deseo,
prestar la heridas de a poco,
abrir de cuajo una promesa
y reptar a coronar la miseria.
Liberar el deseo,
matar una cópula otra vez,
encumbrar la sangre sucia
y renunciar a la salvación
del beso errante.
Liberar el deseo,
sacralizar los vinos,
sin mirar atrás.
martes, febrero 03, 2009
Carta para morderse la lengua – versión explícita
(escrita hace un tiempo, con ocasión de mis 40 años)
A los que me conocieron con chasquilla.
A los que aún esperan mis disculpas.
A los que añoran mi divagar políticamente correcto.
A los que me conocieron flaco.
A los que los escuché oportunamente y a los que no.
A los que no les hace mella mi vocabulario obeso y mordaz.
A los que he ofendido a sabiendas.
A los que les doy lata.
A los que me escrutan solemnes y asqueados.
A los que escarbo sin ninguna precaución.
A Eugenio y sus acertados desatinos.
A los que no les debo explicación alguna.
A los deudos de mi ignorancia.
A los que les prometí silencio.
A los que les ofrecí mi corazón, o sea a todos o casi.
A la María del Carmen por apurarme el tranco.
A los que no he podido olvidar.
A los que he abandonado a su suerte.
A Kike y su bondad sempiterna
A los que andan despacio por mis vacilaciones.
A los que me han dedicado sus angustias.
A los que estoy aburriendo en este preciso instante.
A los que esperan que me muerda la lengua.
A Jorge y sus porfías espeluznantes.
A los que viven días equivocados.
A los que transitan noches largas.
A los me han alejado de su vereda.
A los que sufren de amores insurrectos y no he podido cobijar.
A los que me han odiado a rabiar.
A la Teté y su ira fundamental.
A los que me han regalado sus peores momentos.
A los que trafican oportunidades.
A los muertos de pena.
A Munita y su insoportable ubicuidad.
A los que sueñan de sobra.
A los impolutos que se lavan las manos.
A los que han dejado marcas sin proponérselo.
A los sucios insufribles.
A Matías y su robusta disparidad.
A los que aman sin excusas.
A los que aman a punta de by pass.
A los que han dado con el Dios adecuado.
A mis hijos por amarme así no más.
A mis padre por su cariño sufrido.
A mis hermanos sólo por eso.
A mi madre por el amor, palabra inmensa.
A mis amigos por escogerme.
A mis enemigos, si los hay, por no dejarse ver.
A mi mujer por amarme a pesar de mi.
Gracias a todos, desde lo más hondo de mi.
A los que me conocieron con chasquilla.
A los que aún esperan mis disculpas.
A los que añoran mi divagar políticamente correcto.
A los que me conocieron flaco.
A los que los escuché oportunamente y a los que no.
A los que no les hace mella mi vocabulario obeso y mordaz.
A los que he ofendido a sabiendas.
A los que les doy lata.
A los que me escrutan solemnes y asqueados.
A los que escarbo sin ninguna precaución.
A Eugenio y sus acertados desatinos.
A los que no les debo explicación alguna.
A los deudos de mi ignorancia.
A los que les prometí silencio.
A los que les ofrecí mi corazón, o sea a todos o casi.
A la María del Carmen por apurarme el tranco.
A los que no he podido olvidar.
A los que he abandonado a su suerte.
A Kike y su bondad sempiterna
A los que andan despacio por mis vacilaciones.
A los que me han dedicado sus angustias.
A los que estoy aburriendo en este preciso instante.
A los que esperan que me muerda la lengua.
A Jorge y sus porfías espeluznantes.
A los que viven días equivocados.
A los que transitan noches largas.
A los me han alejado de su vereda.
A los que sufren de amores insurrectos y no he podido cobijar.
A los que me han odiado a rabiar.
A la Teté y su ira fundamental.
A los que me han regalado sus peores momentos.
A los que trafican oportunidades.
A los muertos de pena.
A Munita y su insoportable ubicuidad.
A los que sueñan de sobra.
A los impolutos que se lavan las manos.
A los que han dejado marcas sin proponérselo.
A los sucios insufribles.
A Matías y su robusta disparidad.
A los que aman sin excusas.
A los que aman a punta de by pass.
A los que han dado con el Dios adecuado.
A mis hijos por amarme así no más.
A mis padre por su cariño sufrido.
A mis hermanos sólo por eso.
A mi madre por el amor, palabra inmensa.
A mis amigos por escogerme.
A mis enemigos, si los hay, por no dejarse ver.
A mi mujer por amarme a pesar de mi.
Gracias a todos, desde lo más hondo de mi.
viernes, enero 23, 2009
LA VIDA A MEDIAS
De una manera u otra
media razón es media verdad,
y escucho decir
que la verdad no duele,
salvo claro
que sean verdades ajenas.
No se construye el mundo
en seis días,
sólo se distribuye la carga;
vivir es algo más
que paisajes y cromosomas.
Pasión y vida en cómodas cuotas
en los almacenes;
adonde va la gente que no vive;
a quién preguntarle?.
Dar la vida sin pedir vida,
merodear la muerte
sin estrellas que nos pertenezcan
puede más que
una bala resuelta a vivir.
Vida a pesar de la vida;
convicción y doctrina.
Yo tengo cosas que decir.
Decir por ejemplo:
Vivo, no me queda otra.
Vivo en los ojos que cuelgan.
Vivo en la yema de tus dedos.
Vivo aterido en la devoción.
Cuantas veces logré abrir las manos?
Sueño con penas y escafandras.
Sueño con principios y cegueras.
Sueño con verdades a medias tintas.
Sueño con olvidos y prisas.
La magia del amor sólo nos despista.
Digo lo que digo
y no hay donde ir,
la vida puede tragarse la elocuencia
sin mediar jueces ni acertijos,
sobran testigos que tomen nota;
aquí sólo pan añejo y trabalenguas.
Quien se excusa se acusa,
bueno
pués Yo me excuso.
Me excuso de la vida gigantesca,
pervivo en la menudencia
de la pequeñez.
Me excuso de ser justo,
me basta con estar vivo,
de forma que duela
estar en otro lado.
Me excuso de los enemigos
como de los puntos negros,
no cargo con lo que no me toca.
Me excuso de la verdad,
tampoco me regocija la mentira
sólo sigo de largo.
No digo más
voy camino al desenfado
con mis medias verdades,
montado en medias razones
media razón es media verdad,
y escucho decir
que la verdad no duele,
salvo claro
que sean verdades ajenas.
No se construye el mundo
en seis días,
sólo se distribuye la carga;
vivir es algo más
que paisajes y cromosomas.
Pasión y vida en cómodas cuotas
en los almacenes;
adonde va la gente que no vive;
a quién preguntarle?.
Dar la vida sin pedir vida,
merodear la muerte
sin estrellas que nos pertenezcan
puede más que
una bala resuelta a vivir.
Vida a pesar de la vida;
convicción y doctrina.
Yo tengo cosas que decir.
Decir por ejemplo:
Vivo, no me queda otra.
Vivo en los ojos que cuelgan.
Vivo en la yema de tus dedos.
Vivo aterido en la devoción.
Cuantas veces logré abrir las manos?
Sueño con penas y escafandras.
Sueño con principios y cegueras.
Sueño con verdades a medias tintas.
Sueño con olvidos y prisas.
La magia del amor sólo nos despista.
Digo lo que digo
y no hay donde ir,
la vida puede tragarse la elocuencia
sin mediar jueces ni acertijos,
sobran testigos que tomen nota;
aquí sólo pan añejo y trabalenguas.
Quien se excusa se acusa,
bueno
pués Yo me excuso.
Me excuso de la vida gigantesca,
pervivo en la menudencia
de la pequeñez.
Me excuso de ser justo,
me basta con estar vivo,
de forma que duela
estar en otro lado.
Me excuso de los enemigos
como de los puntos negros,
no cargo con lo que no me toca.
Me excuso de la verdad,
tampoco me regocija la mentira
sólo sigo de largo.
No digo más
voy camino al desenfado
con mis medias verdades,
montado en medias razones
lunes, enero 05, 2009
DISCURSO DE APERTURA DE LOS BÚFALOS AGUARDS 2007
A raíz de algunos hechos acaecidos durante este año, a saber: la separación de Kike, la no-venta de Matec, los amagos separatistas de Matías y otros hechos de gestación variopinta, reafirmo mi teoría de que uno es un hueón no más, ni más ni menos. Que uno puede creer que lleva la batuta, pero la verdad es que la vida dobla en cualquier esquina y es bueno detenerse a mirar lo que se tiene antes que se transforme en otra cosa (esto lo aprendí a lo 15 años).
Este discurso nace y se condice con algunas lecciones que se pueden sacar a partir de escuchar la canción “Non, Je Ne Regrette Rien” de Edith Piaf. Himno personal, casi un ars vitae, para quien la vida fue un sempiterno ir y venir de desgracias. En lo particular me refiero a los versos: Non, Rien De Rien, Non, Je Ne Regrette Rien. Ni Le Bien Qu`on M`a Fait, Ni Le Mal. Tout Ca M`est Bien Egal, que para los no-franco parlantes (vulgo no cachan francés, ¿o no pelao?) es algo así como: No, nada de nada, No, no me quejo de nada. Ni del bien que me han hecho, ni del mal. ¡Todo me da igual! . ¿No me quejo ni me arrepiento de qué?. Cada cual sabe por donde le cojea la vida, pero detengámonos solo en el error que nos trajo amargura o en la equivocación que provocó daño. En el silencio desagradecido ante el favor recibido. Ese otro silencio cobarde ante las ofensas injustificadas recibidas por un amigo. En la facilidad para juzgar las conductas ajenas y condescender en la nuestra. En fin podría seguir. Nos equivocamos y mucho. Somos víctimas de equívocos también, y por esto hay, han habido y habrán muchos momentos de profundo dolor, angustia y desesperanza en nuestra vidas - de eso se trata estar vivo - sin embargo, visto como la vida siempre se abre paso, he llegado a la conclusión, y a este plan me aferro, de que todo es perfecto tal y como es, tal y como fue, tal y como será. Y eso lo construimos, como dijo Ricardo primero: Aquí y ahora!!.
Este discurso nace y se condice con algunas lecciones que se pueden sacar a partir de escuchar la canción “Non, Je Ne Regrette Rien” de Edith Piaf. Himno personal, casi un ars vitae, para quien la vida fue un sempiterno ir y venir de desgracias. En lo particular me refiero a los versos: Non, Rien De Rien, Non, Je Ne Regrette Rien. Ni Le Bien Qu`on M`a Fait, Ni Le Mal. Tout Ca M`est Bien Egal, que para los no-franco parlantes (vulgo no cachan francés, ¿o no pelao?) es algo así como: No, nada de nada, No, no me quejo de nada. Ni del bien que me han hecho, ni del mal. ¡Todo me da igual! . ¿No me quejo ni me arrepiento de qué?. Cada cual sabe por donde le cojea la vida, pero detengámonos solo en el error que nos trajo amargura o en la equivocación que provocó daño. En el silencio desagradecido ante el favor recibido. Ese otro silencio cobarde ante las ofensas injustificadas recibidas por un amigo. En la facilidad para juzgar las conductas ajenas y condescender en la nuestra. En fin podría seguir. Nos equivocamos y mucho. Somos víctimas de equívocos también, y por esto hay, han habido y habrán muchos momentos de profundo dolor, angustia y desesperanza en nuestra vidas - de eso se trata estar vivo - sin embargo, visto como la vida siempre se abre paso, he llegado a la conclusión, y a este plan me aferro, de que todo es perfecto tal y como es, tal y como fue, tal y como será. Y eso lo construimos, como dijo Ricardo primero: Aquí y ahora!!.
miércoles, diciembre 17, 2008
El hambre
condenado
a mirarme los pies
a escuchar
la luz que se cuela
en esta entelequia
que es la incertidumbre
aún puedo con el hambre
pero la boca ya no abre.
a mirarme los pies
a escuchar
la luz que se cuela
en esta entelequia
que es la incertidumbre
aún puedo con el hambre
pero la boca ya no abre.
jueves, noviembre 20, 2008
Viene mi día celeste
¿Por qué a ti?, preguntaban,¿y por qué a mi no?. ¿Soy acaso un elegido, un objeto perenne al que nada ni nadie toca?. ¿O debía ser otro? ¿El de la casa de al lado por ejemplo?. Así me narraba Nelson su reacción hace unas semanas cuando le preguntaba por el cáncer que casi se lo lleva hace unas décadas. Hoy, luego de una maratón telefónica, para saber de su salud después de que su corazón se pusiera en pie de guerra y lo tumbara a mirar el techo de una clínica, se me treparon esas palabras con la misma convicción que había en la mirada de Nelson en esa ocasión, y me queda la certeza de que en esta pasada las respuestas serán probablemente las mismas. Es que Nelson, vulgo el Schwenke para muchos, mira la vida de frente. Así enfrentó los oscuros tiempos de la represión, convencido de que el cáncer que asolaba a la sociedad chilena en dictadura, era más importante que su propia enfermedad y tal vez por eso le dobló la mano. ¿Será otra vez el destino que pone a Nelson frente a frente con su lucha y la lucha de esta sociedad actual al borde del infarto, del colapso en que nos tiene este maldito "estilo de vida"?. No es que trate de buscar un heroismo espúreo en Nelson, él sabe mejor que yo que no va por ahí la cosa, pero al menos para mi Nelson - o su obra si prefieren - siempre ha sido un referente. Y es que en este caso es difícil separar la obra del artista, porque la consecuencia de sus dichos, de sus canciones se funde plenamente con su forma de andar la vida. ¿Será que otra vez necesitaremos que Nelson - y por supuesto Marcelo - sea el faro que tenga la palabra justa en el momento justo?.
Yo espero la mañana como todos, en eso consiste, en no querer privilegios ni andar por los meandros de la vida como un dios con mal aliento. Esta es la confesión que da cuerpo al discurso de Nelson. Porque aún cuando no se sepa bien en donde está el final y no se distinga el pan de ayer, la verdad se nos asomará sin pudor en cada rincón. Y en cada momento, en cada acto quedará la ternura puesta al servicio de esas vidas mínimas que no saben cuando partirán de aquí.
Nelson nos dice que este día será igual al de ayer, pero que, a pesar de todo, nuestra estrella tiene que seguir ardiendo, porque a pesar de las huertas que hayan fallecido en nuestro patio tendremos de vuelta la misma esperanza y entonces habrá que hacerse de nuevo cada día.
No dejarse llevar, que no se nos pegue la desidia, que por mucho que nuestros pies no sepan donde ni en que puerta golpearán, para pedir algún empleo, sigamos despertando cada mañana como un río que, aún cansado, se hace mar. Que aunque estemos abandonados en la última parada, los ríos siempre vuelven acompañados de un sol que viene a buscarnos con el odio arrepentido del que quiere reparar el daño sempiterno.
Yo sé que a Nelson le deben haber puesto falores que siempre encienden. Yo pervivo en la certeza de que el camino entre el nicho y la cesárea es lo que nos hace estar vivos a la espera de que se abran las grandes alamedas, y que este cantor venido de allá en el sur seguirá bajando a dejarnos el sueño de la fiel moraleja que enseña y que deja, que ahuyenta y corrije dolores y angustias por lo despreciable y descartable. Yo sé que estos días sin luna, donde ha sido necesario alzarse contra el bendito enemigo que nos ha hecho firmes, mutarán, una vez más, en un día celeste. Porque cuando el golpe no hace más que endurecer a este músculo que sólo quiere responder, vienen entonces estas ansias de andar de la mano con el que quiera llegar.
Yo espero la mañana como todos, en eso consiste, en no querer privilegios ni andar por los meandros de la vida como un dios con mal aliento. Esta es la confesión que da cuerpo al discurso de Nelson. Porque aún cuando no se sepa bien en donde está el final y no se distinga el pan de ayer, la verdad se nos asomará sin pudor en cada rincón. Y en cada momento, en cada acto quedará la ternura puesta al servicio de esas vidas mínimas que no saben cuando partirán de aquí.
Nelson nos dice que este día será igual al de ayer, pero que, a pesar de todo, nuestra estrella tiene que seguir ardiendo, porque a pesar de las huertas que hayan fallecido en nuestro patio tendremos de vuelta la misma esperanza y entonces habrá que hacerse de nuevo cada día.
No dejarse llevar, que no se nos pegue la desidia, que por mucho que nuestros pies no sepan donde ni en que puerta golpearán, para pedir algún empleo, sigamos despertando cada mañana como un río que, aún cansado, se hace mar. Que aunque estemos abandonados en la última parada, los ríos siempre vuelven acompañados de un sol que viene a buscarnos con el odio arrepentido del que quiere reparar el daño sempiterno.
Yo sé que a Nelson le deben haber puesto falores que siempre encienden. Yo pervivo en la certeza de que el camino entre el nicho y la cesárea es lo que nos hace estar vivos a la espera de que se abran las grandes alamedas, y que este cantor venido de allá en el sur seguirá bajando a dejarnos el sueño de la fiel moraleja que enseña y que deja, que ahuyenta y corrije dolores y angustias por lo despreciable y descartable. Yo sé que estos días sin luna, donde ha sido necesario alzarse contra el bendito enemigo que nos ha hecho firmes, mutarán, una vez más, en un día celeste. Porque cuando el golpe no hace más que endurecer a este músculo que sólo quiere responder, vienen entonces estas ansias de andar de la mano con el que quiera llegar.
lunes, noviembre 17, 2008
lo sé
Lo intentaron
lo sé
y fue de frente
con la boca quieta.
El labio pétreo
no fue cierto,
eso pareció
pero fue
mi mirada huidiza.
Por eso
pareció un modigliani
una estela invisible
que no me soltó
ni el habla.
Lo intentaron
lo sé.
Yo sé
que lo intentaron.
lo sé
y fue de frente
con la boca quieta.
El labio pétreo
no fue cierto,
eso pareció
pero fue
mi mirada huidiza.
Por eso
pareció un modigliani
una estela invisible
que no me soltó
ni el habla.
Lo intentaron
lo sé.
Yo sé
que lo intentaron.
miércoles, noviembre 05, 2008
REFLEXIÓN/CARTA PARA UNA AMIGA BRILLANTE Y BRILLOSA
Que decir?. Que el descampado que se interpone entre tratar de mutar ciertas nociones atávicas en el ser macho, frente al sacudón de solapas que nos ha traído la razón de ser mujer hecha corazón y vientre, se ha vuelto un derrotero plagado de despistes, aún cuando lleno de franquezas (gracias Benedetti). Decir que la certeza, esa que era la piedra angular hasta hace poco, hoy es apenas un murmullo que pervive sin mucho más que tibias ganas. Decir también que no sé muy bien por donde entrarle a cierta manera de ser hembra que me tiene con la boca seca y desandando los meandros que me trajeron hasta aquí. Decir que ser lo que soy – hombre, macho, padre, hijo y espíritu poco santo, a mucha honra – no es un martirio, ni menos un deseo inexplicable. Es, que duda cabe, un fruto para lucir en la puerta de la casa. Empero, de un tiempo a esta parte la orden del día es andar rumiando una suerte de culpa, vaya uno a saber porque. ¿Será que en parte ser hombre no está de moda?, y no lo digo desde el rencor, menos desde la envidia. Lo digo desde la profunda incertidumbre que me causa esta urgencia de construir una relación con el género femenino, ya no desde las alzaprimas que nos heredaron nuestras madres (nuestros padres hicieron bien poco), sino desde el vientre – palabra fundacional – que parió a nuestros hijos, o más complejo aún desde el vientre que parirá a nuestros nietos. No es fácil desembarcar en estas tierras intrépidas que se mueven constantemente.
De acuerdo no lo hemos hecho bien, pero como no puedo responder por los demás me hago cargo de mis errores, de mis malas horas, de mis estúpidas epifanías. En esto de ser, la mayoría de las veces uno anda a tientas y pretender que, junto con simplemente ser, uno logre empalmar con cada puzzle que se pone por delante es esperar mucho de un humilde servidor.
Andar la vida ya es en si mismo un no-posible cuando se impone como un deber, como un carta de navegación escrita en piedra. Resulta que los que llegamos para vivir en la medida que la vida nos propone – entendiendo que la vida se cruza con la de otros – estamos al borde del colapso perenne, porque la reivindicación del otro se atraviesa en cada esquina y se hace imposible eludir cada paso, cada beso puesto a prueba, y si ese otro es mujer, madre, hija, compañera, el tranco se ha vuelto una carrera de obstáculos donde las pistas no existen; hay que buscarlas en corazones a veces duros, a veces sin regreso.
No es esto una carta de ajuste, es el grito de uno que se tortura para dar con el dialecto hecho sangre que me permita diluir el arrepentimiento pues no tengo culpa, hasta poder encontrar ese pasadizo que la historia nos ha puesto por delante y reclamar el lugar donde dejar la vida esperando el justo descanso. Porque no reniego de lo que soy, quiero que bajo estos pies podamos seguir juntos enhebrando la celebración de estar vivos.
De acuerdo no lo hemos hecho bien, pero como no puedo responder por los demás me hago cargo de mis errores, de mis malas horas, de mis estúpidas epifanías. En esto de ser, la mayoría de las veces uno anda a tientas y pretender que, junto con simplemente ser, uno logre empalmar con cada puzzle que se pone por delante es esperar mucho de un humilde servidor.
Andar la vida ya es en si mismo un no-posible cuando se impone como un deber, como un carta de navegación escrita en piedra. Resulta que los que llegamos para vivir en la medida que la vida nos propone – entendiendo que la vida se cruza con la de otros – estamos al borde del colapso perenne, porque la reivindicación del otro se atraviesa en cada esquina y se hace imposible eludir cada paso, cada beso puesto a prueba, y si ese otro es mujer, madre, hija, compañera, el tranco se ha vuelto una carrera de obstáculos donde las pistas no existen; hay que buscarlas en corazones a veces duros, a veces sin regreso.
No es esto una carta de ajuste, es el grito de uno que se tortura para dar con el dialecto hecho sangre que me permita diluir el arrepentimiento pues no tengo culpa, hasta poder encontrar ese pasadizo que la historia nos ha puesto por delante y reclamar el lugar donde dejar la vida esperando el justo descanso. Porque no reniego de lo que soy, quiero que bajo estos pies podamos seguir juntos enhebrando la celebración de estar vivos.
jueves, octubre 09, 2008
La vida que hiede
Antes
del vino final,
apretujado en tu espalda
distingo como
se asoma,
sabedor del horror,
la culpa que hice mía
persiguiendo el destino
que me persigue,
hasta dar
con algo que no dije:
una ecuación inconclusa
dibujada
en esa mirada triste
que alguna vez
sirvió para nada.
Que fue pura casualidad
cuando te dije
eso que no oí
y no supimos escuchar.
La vida;
ese algo
que se busca
sin saber para qué
hiede desde mis ramas
grita
huye
gime
y ya no
es casualidad.
del vino final,
apretujado en tu espalda
distingo como
se asoma,
sabedor del horror,
la culpa que hice mía
persiguiendo el destino
que me persigue,
hasta dar
con algo que no dije:
una ecuación inconclusa
dibujada
en esa mirada triste
que alguna vez
sirvió para nada.
Que fue pura casualidad
cuando te dije
eso que no oí
y no supimos escuchar.
La vida;
ese algo
que se busca
sin saber para qué
hiede desde mis ramas
grita
huye
gime
y ya no
es casualidad.
jueves, septiembre 11, 2008
If I ever leave this world alive
Si no salgo vivo de esta
que se sepa
que no pude
que me la ganó
que no di el tono
que no estuve a la altura
que no di pie con bola
que me pasaron a llevar
que seguí de largo
que me perdí
que tuve la culpa de todo, y más
que dije huevadas
que pequé de ingenuo
que hice el ridículo
que comí vidrio
que comulgué con ruedas de carreta
que di puntadas sin hilo
que no supe
que no preví
que tome más de la cuenta
que no cumplí con mi deber
que trastabillé a cada rato
que traicioné
que fui mal amante
que grité cuando no debía
que lloré más de lo razonable
que jure en vano
que deseé a la mujer del próximo
que no me arrepiento.
Empero,
Si salgo vivo de esta
que se sepa
que no podré
que me la ganará
que no daré el tono
que no estaré a la altura
que no daré pie con bola
que me pasarán a llevar
que seguiré de largo
que me perderé
que tendré la culpa de todo, y más
que diré huevadas
que pecaré de ingenuo
que haré el ridículo
que comeré vidrio
que comulgaré con ruedas de carreta
que daré puntadas sin hilo
que no sabré
que no preveré
que tomaré más de la cuenta
que no cumpliré con mi deber
que trastabillaré a cada rato
que traicionaré
que seré mal amante
que gritaré cuando no deba
que lloraré más de lo razonable
que juraré en vano
que desearé a la mujer del próximo
que no me arrepentiré.
Y si a pesar de todo
salgo,
otra vez,
vivo de esta
rebotaré una y otra vez.
con la cara llena de risa.
que se sepa
que no pude
que me la ganó
que no di el tono
que no estuve a la altura
que no di pie con bola
que me pasaron a llevar
que seguí de largo
que me perdí
que tuve la culpa de todo, y más
que dije huevadas
que pequé de ingenuo
que hice el ridículo
que comí vidrio
que comulgué con ruedas de carreta
que di puntadas sin hilo
que no supe
que no preví
que tome más de la cuenta
que no cumplí con mi deber
que trastabillé a cada rato
que traicioné
que fui mal amante
que grité cuando no debía
que lloré más de lo razonable
que jure en vano
que deseé a la mujer del próximo
que no me arrepiento.
Empero,
Si salgo vivo de esta
que se sepa
que no podré
que me la ganará
que no daré el tono
que no estaré a la altura
que no daré pie con bola
que me pasarán a llevar
que seguiré de largo
que me perderé
que tendré la culpa de todo, y más
que diré huevadas
que pecaré de ingenuo
que haré el ridículo
que comeré vidrio
que comulgaré con ruedas de carreta
que daré puntadas sin hilo
que no sabré
que no preveré
que tomaré más de la cuenta
que no cumpliré con mi deber
que trastabillaré a cada rato
que traicionaré
que seré mal amante
que gritaré cuando no deba
que lloraré más de lo razonable
que juraré en vano
que desearé a la mujer del próximo
que no me arrepentiré.
Y si a pesar de todo
salgo,
otra vez,
vivo de esta
rebotaré una y otra vez.
con la cara llena de risa.
martes, agosto 26, 2008
AUSENCIA DE CALOR
Hacía frío, lo cual no era razón para dirigirle la palabra, pero hacía una semana que ya no me hablaba. En realidad no era frío en el sentido exacto del concepto, así que por decir algo traté de explicarle que lo que había era ausencia de calor, lo que provocó en Ella algo que se me antojó fastidio. Yo mantuve la calma. Siempre mantengo la calma cuando la gente no entiende temas complejos. Estoy convencido de que la pérdida de control no ayuda a expresar las ideas. Así que insistí con toda la paciencia adquirida en mis años de docencia en que el frío no existe, ya que la física demuestra que no existe un punto universal que divida la idea de frío o calor. Fue en ese instante cuando me miró con ese frío en la mirada que desnudó toda mi ignorancia en materia de emociones y no tuve más remedio que tratar de recuperar el silencio inicial, pero no se pudo – ya era tarde – Ella dio comienzo a una frenética diatriba sobre la bipolaridad, sobre mi tendencia a disociar, sobre mi nula capacidad para ponerme en el lugar del otro, sobre mi carencia absoluta de vida más allá de lo académico.
No se bien qué pasó, ni en que momento se alteró mi sagrada contemplación. Ahora, entre mis brazos yace su cuerpo en ausencia total de calor y por mis manos estila una sangre cálida que me cala los huesos.
No se bien qué pasó, ni en que momento se alteró mi sagrada contemplación. Ahora, entre mis brazos yace su cuerpo en ausencia total de calor y por mis manos estila una sangre cálida que me cala los huesos.
lunes, julio 21, 2008
Círculo de mujeres
ya sé
que un círculo encierra
empero cobija
contiene
y construye pertenencia
nación y noción de ser.
ya sé
porque de ahí vengo
que un vientre parido
es el todo
que nos da el grito inicial.
ya sé
que hay quien o quienes
no ven un rostro de mujer
sino un cuerpo
un cuero para curtir.
ya sé
porque así es
que los espacios se conquistan
y que en ese cataclismo
hay que fruncir
el corazón a más no poder
con la cara llena de risa.
ya sé
pero porqué
me siento
fuera
desamparado
como si mi estrella
no diera la luz necesaria.
ya sé
estoy al otro lado de la piel
pero juro
que pervivo en cada lado.
ya sé
hay algo
que parece
que no sé.
o que no merezco.
que un círculo encierra
empero cobija
contiene
y construye pertenencia
nación y noción de ser.
ya sé
porque de ahí vengo
que un vientre parido
es el todo
que nos da el grito inicial.
ya sé
que hay quien o quienes
no ven un rostro de mujer
sino un cuerpo
un cuero para curtir.
ya sé
porque así es
que los espacios se conquistan
y que en ese cataclismo
hay que fruncir
el corazón a más no poder
con la cara llena de risa.
ya sé
pero porqué
me siento
fuera
desamparado
como si mi estrella
no diera la luz necesaria.
ya sé
estoy al otro lado de la piel
pero juro
que pervivo en cada lado.
ya sé
hay algo
que parece
que no sé.
o que no merezco.
domingo, julio 13, 2008
Números familiares
30 años desde que la Ela se subió a un tren y aún no vuelve.
45 desde que Lon se puso en marcha a contar estampillas en otro lado.
42 desde que la Loreto nos dejó una pena y una alegría en la solapa.
32 desde que a la Gabriela la dejaron mirando la soledad de frente.
22 desde que la Elena nos dejó la risa prendida en algún árbol.
5 desde que Gonzalo habla fuerte allende los cielos.
1 semana desde que Daniel se fue a jugar cartas con Ictino y Calícrates.
45 desde que Lon se puso en marcha a contar estampillas en otro lado.
42 desde que la Loreto nos dejó una pena y una alegría en la solapa.
32 desde que a la Gabriela la dejaron mirando la soledad de frente.
22 desde que la Elena nos dejó la risa prendida en algún árbol.
5 desde que Gonzalo habla fuerte allende los cielos.
1 semana desde que Daniel se fue a jugar cartas con Ictino y Calícrates.
jueves, julio 03, 2008
Están cambiando más que yo
Todos se apretujan entre viejas ilusiones,
barcos que salen a morir en cada página.
Veloces rapiñas que acaparan pequeñas bagatelas,
para inocular la sangre que falta por acá.
Dioses inocuos, para orar en la urgencia
y bendecir el agua muerta de la dádiva.
Fantasmas, para entumecer las ganas del apuro.
El Sur no es sólo un plan de pagos,
ni una selva de magias y monedas menores,
para derribar pájaros raros y perlas en celo.
Ruinas y rostros de papeles inútiles
como amores obsecuentes y marchitos.
Dijeron que habrían otras lunas,
otros pasadizos para inventar nuevos colores,
otra frontera donde huirle a la fantasía,
pero sólo hay una nada imposible.
Estas cambiando más que yo.
Mis banderas son del mismo rojo
que surca el granizo como pájaro nocturno.
Cobijo retratos de pieles inmortales
y cada siete o doce hojas sueltas
aún descubro llantos reconocibles en las calles.
El delirio cobra su pensión cada mes,
y en cada gesto hay un continente que yira.
Cuando dijeron que el azul nació en Filadelfia?
Están cambiando más que yo.
barcos que salen a morir en cada página.
Veloces rapiñas que acaparan pequeñas bagatelas,
para inocular la sangre que falta por acá.
Dioses inocuos, para orar en la urgencia
y bendecir el agua muerta de la dádiva.
Fantasmas, para entumecer las ganas del apuro.
El Sur no es sólo un plan de pagos,
ni una selva de magias y monedas menores,
para derribar pájaros raros y perlas en celo.
Ruinas y rostros de papeles inútiles
como amores obsecuentes y marchitos.
Dijeron que habrían otras lunas,
otros pasadizos para inventar nuevos colores,
otra frontera donde huirle a la fantasía,
pero sólo hay una nada imposible.
Estas cambiando más que yo.
Mis banderas son del mismo rojo
que surca el granizo como pájaro nocturno.
Cobijo retratos de pieles inmortales
y cada siete o doce hojas sueltas
aún descubro llantos reconocibles en las calles.
El delirio cobra su pensión cada mes,
y en cada gesto hay un continente que yira.
Cuando dijeron que el azul nació en Filadelfia?
Están cambiando más que yo.
lunes, junio 16, 2008
El labio izquierdo de la mujer
Epístolas infectadas de amor suntuario
b
e
s
o
s
lánguidos en 4 patas
su
ci
as
manos entrepiernas
y el fragor
a cañonazos
a metabala en
e
l
labio
izquierdo de la mujer
del vecino
y
lenguas intrusas
que
transitan los huecos del gozo.
¿a
que
no
sabes
donde
engullir
una
oreja?
b
e
s
o
s lánguidos en 4 patas.
y el candor
de la mano
que
s
a
l
u
d
a
b
e
s
o
s
lánguidos en 4 patas
su
ci
as
manos entrepiernas
y el fragor
a cañonazos
a metabala en
e
l
labio
izquierdo de la mujer
del vecino
y
lenguas intrusas
que
transitan los huecos del gozo.
¿a
que
no
sabes
donde
engullir
una
oreja?
b
e
s
o
s lánguidos en 4 patas.
y el candor
de la mano
que
s
a
l
u
d
a
martes, junio 10, 2008
ALTO AL FUEGO
No propongo un alto al fuego,
propongo cambiar las reglas y que doblemos los corazones,
en cuatro o en siete, mientras me restauro y te dibujo.
Propongo que me mires desde el olvido,
que me cercenes la ingenuidad,
pero también que me dejes comerme las uñas.
No propongo que me ames,
propongo que laves mi corazón con tu sangre.
Déjame mirar como me miras cuando te miro,
pero, si por el contrario, me detestas,
no te lleves mis paraguas; déjame con mis lluvias.
Propongo un cuarto oscuro,
donde mis anhelos te rocen y no me veas mirarte,
para que respires tu ausencia, y me dejes prender la luz.
Deja que me siente aquí,
para que oigas crujir mis penas, nada más.
Ya sabes, no propongo un alto al fuego,
propongo no agarrarnos a piedrazos.
propongo cambiar las reglas y que doblemos los corazones,
en cuatro o en siete, mientras me restauro y te dibujo.
Propongo que me mires desde el olvido,
que me cercenes la ingenuidad,
pero también que me dejes comerme las uñas.
No propongo que me ames,
propongo que laves mi corazón con tu sangre.
Déjame mirar como me miras cuando te miro,
pero, si por el contrario, me detestas,
no te lleves mis paraguas; déjame con mis lluvias.
Propongo un cuarto oscuro,
donde mis anhelos te rocen y no me veas mirarte,
para que respires tu ausencia, y me dejes prender la luz.
Deja que me siente aquí,
para que oigas crujir mis penas, nada más.
Ya sabes, no propongo un alto al fuego,
propongo no agarrarnos a piedrazos.
miércoles, mayo 28, 2008
Carta de un tipo incómodo un Sábado en la tarde
Yo debiera decirte que te quiero mucho más seguido, a veces bastaría con murmurarlo suavemente como una caricia casual pero firme, pero que quieres que le haga, uno anda paveando, y entre niños y llaves que no funcionan, uno termina por olvidar que todo cuanto ocurre cada día nos lo debemos el uno al otro. Sí, ya sé que no cuesta nada, pero a veces uno hace cosas que no quiere y no dice cosas que debiera decir, pero que va, hay tantas cosas que uno no hace bien y otras tantas que aunque uno crea que le apuntó, en algún momento igual la caga. No pretendo dármelas de macho francote, no se trata de ahora y en la hora de nuestra muerte, aquí no hay amén que valga, pero este cuento de andar rindiendo examen todos los días y a cada rato como que hincha las pelotas un poco, mal que mal uno también baila la misma cueca, y si mi pañuelo flamea menos que el tuyo que le vamos a hacer. Aclaremos también que hay tanta parafernalia tuya que sólo es pirotecnia, pero por supuesto en la línea de lo correcto, tus ruidos suenan más que los míos, o al menos así parece. Ya no sé cuantas veces dejo tonterías a medias, o torpemente quedo de pie frente a la pantalla con un gol atorado en la garganta, ¿y para qué?, ¿para hacer alguna huevada que parezca útil?, que sé yo, recoger un juguete que lleva dos horas en el mismo rincón, y mientras tú subes y bajas, aprieto cachete a mirar si algún niño habrá parido una buena excusa. ¿Qué culpa tengo yo de que no sepas descansar?, ¿Quién te pidió que lavaras hasta mis sucias intenciones?, ¿No basta acaso con un buen par de calcetines? .
Hay días en los que la vida se pone difícil, mejor dicho en que tú la haces agobiante. Sí, yo también consigo que te sientas como un vampiro con rabia, pero ahora estoy hablando yo. Aún es peor, hay días en uno preferiría masticar vidrio antes que llevar el estandarte de la reconciliación, pero también uno es huevón, huevón y huevón a medias más encima, porque como tengo baja tolerancia a la tensión, no aguanto mucho y me sorprendo buscándote con la mirada, y lo sabes y sonríes de manera altisonante, y yo debiera darte portazos, pero uno es huevón, uno es huevón porque ama, y uno ama porque es lo único que hago medianamente bien. Lo creas o no, mi amor es un homenaje a ti, mis sueños son contigo, mis pesadillas son contigo, mis horas, las malas y las buenas, son contigo, y aún cuando parezca que voy por tus lados a costalazos, cada vez que resumo el día es contigo, no sé si será suficiente, yo definitivamente no doy abasto conmigo y hay días en que debiera decir ciertas cosas, pero me salen otras, y este Sábado de modorras galopantes es sólo otro día más de niños aburridos y llaves que gotean.
Hay días en los que la vida se pone difícil, mejor dicho en que tú la haces agobiante. Sí, yo también consigo que te sientas como un vampiro con rabia, pero ahora estoy hablando yo. Aún es peor, hay días en uno preferiría masticar vidrio antes que llevar el estandarte de la reconciliación, pero también uno es huevón, huevón y huevón a medias más encima, porque como tengo baja tolerancia a la tensión, no aguanto mucho y me sorprendo buscándote con la mirada, y lo sabes y sonríes de manera altisonante, y yo debiera darte portazos, pero uno es huevón, uno es huevón porque ama, y uno ama porque es lo único que hago medianamente bien. Lo creas o no, mi amor es un homenaje a ti, mis sueños son contigo, mis pesadillas son contigo, mis horas, las malas y las buenas, son contigo, y aún cuando parezca que voy por tus lados a costalazos, cada vez que resumo el día es contigo, no sé si será suficiente, yo definitivamente no doy abasto conmigo y hay días en que debiera decir ciertas cosas, pero me salen otras, y este Sábado de modorras galopantes es sólo otro día más de niños aburridos y llaves que gotean.
martes, mayo 20, 2008
TU OLOR
Del fondo al fruto
luego prohibo
el color.
La escalera
nos obliga al mar
y mi amor
oscila a marejadas,
entre fuegos
y lagunas moribundas.
Al final del amor
no puedo.
Un beso desborda
mis labios
y sigo entumecido
la huella
de tu ombligo.
Arranco muy allá
de todo lo que dije
alguna vez
cuando mis dedos
ignoraban tus rincones.
Hago patria
pido permiso
para encaramarme
en tu olor
y viajar
a secar
los aromas hirvientes
de estos años
morrocotudos.
No olvido
tu olor
ni las musarañas
dibujadas en mi espalda
la noche en que
respire a través de ti.
luego prohibo
el color.
La escalera
nos obliga al mar
y mi amor
oscila a marejadas,
entre fuegos
y lagunas moribundas.
Al final del amor
no puedo.
Un beso desborda
mis labios
y sigo entumecido
la huella
de tu ombligo.
Arranco muy allá
de todo lo que dije
alguna vez
cuando mis dedos
ignoraban tus rincones.
Hago patria
pido permiso
para encaramarme
en tu olor
y viajar
a secar
los aromas hirvientes
de estos años
morrocotudos.
No olvido
tu olor
ni las musarañas
dibujadas en mi espalda
la noche en que
respire a través de ti.
lunes, mayo 12, 2008
DISCURSO BÚFALOS AGUARDS 2005
Habrá que pagar, y nos pondrán de frente... ya verán...
No soy de fiar. No lo digo como una manera obvia de cautivar a la audiencia. Nada de eso. Lo digo simplemente para que todo lo que diga de aquí en más se tome como de quien viene; un huevón, ni menos ni más.
Hace unos años cuando de espaldas a la chimenea de imperial con una cuchara de palo a modo de micrófono soñaba a ser Lennon - o Mc Artney para evitar discusiones inútiles - y casi todos mis sueños cabían en un puño, no me imaginaba que la vida sería esto. No se piense acá que anticipo un discurso autoflagelante, nada de eso. El ejercicio es ponerle paños fríos al entusiasmo, al depresivo y al autocomplaciente, para que la cirugía que demanda el mirarse el ombligo no mute en fuegos de artificio. En efecto, decir acá que no tengo cuentas pendientes con nadie, sería un despiste morboso y lo que busco son certezas imbatibles. Por de pronto, y sólo por de pronto, vamos a no buscar explicaciones grandilocuentes. ¿ Es esta la vida que soñamos?. Ya sé, la interrogante tiende, propende, conduce, incita, propone la idea de una queja, de un lamento imberbe, pero, y en esto quiero detenerme, contiene también la no despreciable posibilidad de lo otro, de que nuestros sueños se hayan quedado esperando un adjetivo. Porque tal vez esta vida es menos de lo que soñamos, pero ciertamente mejor de lo hicimos para convertirla en soñada. No olvidemos que el sueño eterno como viene se va, en cambio la vida se queda cada día, cada hora, para tomarle el pulso, para renovarle el aire, para soñar otra vez....otra vez.
Entre los restos del naufragio de la memoria suele quedar esa minúscula entelequia que somos nosotros, no todos sino cada uno, atentos a recoger alguna verdad que se disfrace de fe, o verso, o razón, o vaya uno a saber de qué, para que nos alimente ésto que hemos nombrado nuestra manera de vivir.
Como dijo Martí, yo soy un hombre sincero. Las más de la veces un escupitajo sin importancia, las otras me lleva la pena a callar sin morir en el intento, pero tras esa herida que no muestro tiemblan las ganas profanas de vivir por doquier aunque no quede la necesaria moneda en el bolsillo y el decoro humano duerma con el estomago vacío.
Huele bien la vida y hay que salir a darle vida, aunque a veces cueste aferrarse a la orilla y haya que andar inventándole sonrisas al banco, al juez, al inoportuno de siempre o la señora – que es peor – sin tener con qué darle vida a la más mísera de las alegrías.
El dolor del más allá, el heredado, el que tomamos prestado, el que viene a ponerle nombre al día, ese temor que juega a ponernos de rodillas, y nos obliga a vivir en estado de emergencia, es un despiste que ignora que tras el sueño mal habido vive la vida que soñamos esperando que muerto el perro se acabe la rabia, aunque no haya templo donde refugiar nuestros dioses. Por esto y por mucho más, y por cada día que viene y que va, los invito a perderse en la alegría de vivir, porque todo lo que esta abajo pretende subir y viceversa.
No soy de fiar. No lo digo como una manera obvia de cautivar a la audiencia. Nada de eso. Lo digo simplemente para que todo lo que diga de aquí en más se tome como de quien viene; un huevón, ni menos ni más.
Hace unos años cuando de espaldas a la chimenea de imperial con una cuchara de palo a modo de micrófono soñaba a ser Lennon - o Mc Artney para evitar discusiones inútiles - y casi todos mis sueños cabían en un puño, no me imaginaba que la vida sería esto. No se piense acá que anticipo un discurso autoflagelante, nada de eso. El ejercicio es ponerle paños fríos al entusiasmo, al depresivo y al autocomplaciente, para que la cirugía que demanda el mirarse el ombligo no mute en fuegos de artificio. En efecto, decir acá que no tengo cuentas pendientes con nadie, sería un despiste morboso y lo que busco son certezas imbatibles. Por de pronto, y sólo por de pronto, vamos a no buscar explicaciones grandilocuentes. ¿ Es esta la vida que soñamos?. Ya sé, la interrogante tiende, propende, conduce, incita, propone la idea de una queja, de un lamento imberbe, pero, y en esto quiero detenerme, contiene también la no despreciable posibilidad de lo otro, de que nuestros sueños se hayan quedado esperando un adjetivo. Porque tal vez esta vida es menos de lo que soñamos, pero ciertamente mejor de lo hicimos para convertirla en soñada. No olvidemos que el sueño eterno como viene se va, en cambio la vida se queda cada día, cada hora, para tomarle el pulso, para renovarle el aire, para soñar otra vez....otra vez.
Entre los restos del naufragio de la memoria suele quedar esa minúscula entelequia que somos nosotros, no todos sino cada uno, atentos a recoger alguna verdad que se disfrace de fe, o verso, o razón, o vaya uno a saber de qué, para que nos alimente ésto que hemos nombrado nuestra manera de vivir.
Como dijo Martí, yo soy un hombre sincero. Las más de la veces un escupitajo sin importancia, las otras me lleva la pena a callar sin morir en el intento, pero tras esa herida que no muestro tiemblan las ganas profanas de vivir por doquier aunque no quede la necesaria moneda en el bolsillo y el decoro humano duerma con el estomago vacío.
Huele bien la vida y hay que salir a darle vida, aunque a veces cueste aferrarse a la orilla y haya que andar inventándole sonrisas al banco, al juez, al inoportuno de siempre o la señora – que es peor – sin tener con qué darle vida a la más mísera de las alegrías.
El dolor del más allá, el heredado, el que tomamos prestado, el que viene a ponerle nombre al día, ese temor que juega a ponernos de rodillas, y nos obliga a vivir en estado de emergencia, es un despiste que ignora que tras el sueño mal habido vive la vida que soñamos esperando que muerto el perro se acabe la rabia, aunque no haya templo donde refugiar nuestros dioses. Por esto y por mucho más, y por cada día que viene y que va, los invito a perderse en la alegría de vivir, porque todo lo que esta abajo pretende subir y viceversa.
viernes, mayo 02, 2008
46
(del año pasado, misma fecha. mismo sujeto, un año más viejo)
Cuatro y seis.
No suman ni restan
vienen aquí a dejar su lastre
vienen no más
en secreto
con el beso musculoso de mi hija.
Cuatro y seis.
Tampoco acompañan
sólo muestran lo que se ve
y dejan alguna alegría inútil,
pero vienen
y vienen a quedarse en este cuerpo.
Cuatro y seis.
Uno que ya anda solo.
Dos que muestra los dientes.
Tres que ronda aún sin saber
Cuatro que reparte besos.
Cuatro y seis.
Seis que buscamos casa.
Cuatro y seis.
No suman ni restan
vienen aquí a dejar su lastre
vienen no más
en secreto
con el beso musculoso de mi hija.
Cuatro y seis.
Tampoco acompañan
sólo muestran lo que se ve
y dejan alguna alegría inútil,
pero vienen
y vienen a quedarse en este cuerpo.
Cuatro y seis.
Uno que ya anda solo.
Dos que muestra los dientes.
Tres que ronda aún sin saber
Cuatro que reparte besos.
Cuatro y seis.
Seis que buscamos casa.
lunes, abril 21, 2008
TETAS
I
Cuelgan como diosas encerradas,
se asoman al balcón
y el alma se desdibuja
en ruegos apurados.
II
Abren la curva del día
entre arrebatos de gloria,
y se llena la boca
de dientes.
III
Apuntan feroces hacia mí
cual espolón que brota
desde frutos ásperos
y labios sometidos.
IV
Como una danza atada de manos
revuelven la cordura
hasta que los suspiros
se ahogan en nuevas batallas.
V
No basta un roce gentil,
al cabo un ademán insolente
puede más que un par de manos
o un beso turbio de última hora.
VI
Las hay oscuras como el misterio,
sombras frescas sin descuido
que renuevan el aire
y pintan los dedos.
VII
Las hay con anillos estelares
que cubren el mapa del deseo.
Enormes planetas para dejar una gota.
Luz cenital que trepa en mis huesos.
VIII
Blancas colinas que nunca acaban,
traen el color de los crisantemos,
y culminan a sus anchas
en gritos de guerra.
IX
Pequeñas y suculentas
como sueños silvestres,
simulan una geometría inocente
pero le sacan filo a las uñas.
X
Las hay desbarrancadas por la vida,
empero sabedoras de lo vernáculo,
y dueñas de voces profundas
como la resurrección del orgasmo.
XI
105 orgullos.
90 sufrimientos.
81 resignaciones.
73 menudencias.
XII
Todas pueden parir un verso,
esconder una piedra caliente;
Lo fundamental no es la copa,
es el vino.
Cuelgan como diosas encerradas,
se asoman al balcón
y el alma se desdibuja
en ruegos apurados.
II
Abren la curva del día
entre arrebatos de gloria,
y se llena la boca
de dientes.
III
Apuntan feroces hacia mí
cual espolón que brota
desde frutos ásperos
y labios sometidos.
IV
Como una danza atada de manos
revuelven la cordura
hasta que los suspiros
se ahogan en nuevas batallas.
V
No basta un roce gentil,
al cabo un ademán insolente
puede más que un par de manos
o un beso turbio de última hora.
VI
Las hay oscuras como el misterio,
sombras frescas sin descuido
que renuevan el aire
y pintan los dedos.
VII
Las hay con anillos estelares
que cubren el mapa del deseo.
Enormes planetas para dejar una gota.
Luz cenital que trepa en mis huesos.
VIII
Blancas colinas que nunca acaban,
traen el color de los crisantemos,
y culminan a sus anchas
en gritos de guerra.
IX
Pequeñas y suculentas
como sueños silvestres,
simulan una geometría inocente
pero le sacan filo a las uñas.
X
Las hay desbarrancadas por la vida,
empero sabedoras de lo vernáculo,
y dueñas de voces profundas
como la resurrección del orgasmo.
XI
105 orgullos.
90 sufrimientos.
81 resignaciones.
73 menudencias.
XII
Todas pueden parir un verso,
esconder una piedra caliente;
Lo fundamental no es la copa,
es el vino.
lunes, abril 14, 2008
Carta confesional sobre el miedo
Tengo miedo, miedo de todo lo que no puedo decir en voz alta. Miedo de aparecer y parecer. Miedo de lo fue y será. Miedo de la madurez, palabra inútil pero voraz. Miedo de no poder colarme en la fiesta de la vida, y tener que convivir con alegrías entrecortadas, con amarguras mutiladas. Miedo a malherir el pedazo grande del trozo de felicidad que me tocó cuando me largaron a vivir. Tengo miedo de titubear cuando de mi se espera un discurso macizo. Miedo de ustedes, los que de mi dependen. Miedo de la que tanto amo hoy, sin saber si me amará mañana. Miedo de no poder recuperar los dolores que dejé en otros corazones. Miedo de soñar con el deber de arrimar a este lado de mi todo lo que otras tantas tiré por la borda. Miedo de no encontrar los rastrojos de las veces que odie, para lavarles los pies. Miedo de salvarme sólo yo. Miedo de perderme sólo yo. Miedo de haberlo intentado y saber que no pude. Miedo de haber soñado de más y vivir de menos. Miedo de las demasiadas veces que elegí la menta en vez de la caluga. Miedo del remedo de valiente que fui en la mitad de la cobardía. Miedo de sentir que me vendrán los días vacíos y no tendré la firmeza para llenarlos de buenos augurios. Miedo de todos ustedes, los que quiero y no. Miedo de todo el dolor que pasó por mis manos, sin que me quemara el alma. Miedo de lo mucho que insulté sin cuidarme de herir. Miedo de olvidar que pasé raspando la muerte y no fue casualidad. Miedo de ti que me miras como se mira al rencor. Miedo del futuro, no como un estigma escrito en piedra, sino como un deber inmanejable, como un puente colgante en medio de una pesadilla. Miedo de cada paso que daré en falso, o sea casi todos. Miedo de reencarnarme en milico, en cura, en cajero, en acólito, en ordenanza, en cobrador de peaje, en enfermero de la posta central, en vendedor de pasta base, en contralor de la república. Miedo mayor de reencarnarme en mi. Miedo de ceder ante el miedo y abandonarme a pelar el ajo. Miedo al miedo de perderme el amor de mis hijos. Miedo al temor poca cosa del que no quiere levantar el día. Miedo al pavor que le dedicas al no dejarte llevar por la debilidad. Miedo a esperar que me ames mientras yo espero amarte. Miedo a que me falte tiempo para tropezar mil veces con la misma piedra. Miedo a poner más derrotas que triunfos en tus fracasos. Miedo de que el cielo se nos caiga a pedazos. Miedo de creer que serías capaz de olvidar que te quise. Miedo de los que se odian sin tapujos. Miedo de los que se aman sin oportunidades. Miedo de los que gobiernan y de los que desgobiernan. Miedo de los que murmuran y de los que gritan. Miedo de los que alborotan y de los que llaman a la comunión, aunque de estos últimos más bien desconfío. Miedo de los que se traen algo entre manos y de los que se las traen vacías pero rubicundas. Miedo del miedo que da conocer sólo una parte del guión de lo vivido. Miedo a arder sin que nos duela y salir incólumes a zanjar las diferencias. Miedo de la ironía y su miseria. Miedo a sonreír cuando de pena se trate el negocio. Miedo a que me des la mano y sientas como a veces transito desencantado por tu vereda sin que lo sospeches. Miedo a que un día cualquiera, un Martes por ejemplo, tú ya no estés y todo lo que soy, y todos los lugares de donde vengo, y todos los miedos que arrastro conmigo no tengan sepultura y me vea con el miedo adherido a la espalda, como un demonio inmortal.
miércoles, abril 02, 2008
Nobody Loves You (When You're Dead)
(título robado a lennon, John)
Qué pasará contigo?
Cerca de ti
la luz se desplaza
con pasos cortos.
El duelo esta
afuera y adentro
durmiendo en otra boca.
Lejos de ti
tu nombre flamea
sin mayor gracia.
Tu voz es la de un dios
vestido de ruegos
olvidados en casa ajena.
Estos días ya no son
esos días.
Son tristes deudas
amortajadas
escondidas bajo un sueño
que no se oye.
Qué pasará contigo?
Alguna vez
dejaste caer la inocencia
como se deja caer
la mala suerte
y pudo más el azar
que el camino elegido.
En la mitad de todo esto
has perdido,
como las buenas intenciones,
las hojas sueltas
del poema de tu vida,
ese que no llegó.
En resumen,
puedes apostar
a que nadie te amará
cuando estés muerto,
pero y si
te quedas acá
adherido sin permiso
como una sombra persistente
que se empeña
en dejar al olvido
encerrado en su laberinto
qué pasará contigo?
Qué pasará contigo?
Cerca de ti
la luz se desplaza
con pasos cortos.
El duelo esta
afuera y adentro
durmiendo en otra boca.
Lejos de ti
tu nombre flamea
sin mayor gracia.
Tu voz es la de un dios
vestido de ruegos
olvidados en casa ajena.
Estos días ya no son
esos días.
Son tristes deudas
amortajadas
escondidas bajo un sueño
que no se oye.
Qué pasará contigo?
Alguna vez
dejaste caer la inocencia
como se deja caer
la mala suerte
y pudo más el azar
que el camino elegido.
En la mitad de todo esto
has perdido,
como las buenas intenciones,
las hojas sueltas
del poema de tu vida,
ese que no llegó.
En resumen,
puedes apostar
a que nadie te amará
cuando estés muerto,
pero y si
te quedas acá
adherido sin permiso
como una sombra persistente
que se empeña
en dejar al olvido
encerrado en su laberinto
qué pasará contigo?
lunes, marzo 31, 2008
ME CANSÉ DE LA POESÍA
Me cansé de la poesía
como me aburrí del vino blanco
y de mi mano derecha. Me harté
de la poesía, de los labios semiabiertos,
la palabra escalofrío, de escrutar
malquerencias las noches
de canciones italianas
y peloduros babeantes.
Para alegría
de acreedores, de subsecretarios,
ya dejo la poesía,
dejo de montar adjetivos a la buena de dios,
de sacudir el buen gusto
y magnificar el desaliño. Dejo
de perseguir la palabra que nadie sabe
o elevar lo obvio a vana categoría
de manifiesto vecinal. Me cansé
de la poesía, como me harté del pluscuam-
perfecto, de la viejas chicas
y los paquetes grandes, me cansé
de los anhelos, del buenvivir y mi cara
de espectador taciturno. Dejo la poesía
en este cuaderno
impertérrito, y la dejo abierta
como aquella lata
de sopa vacía.
como me aburrí del vino blanco
y de mi mano derecha. Me harté
de la poesía, de los labios semiabiertos,
la palabra escalofrío, de escrutar
malquerencias las noches
de canciones italianas
y peloduros babeantes.
Para alegría
de acreedores, de subsecretarios,
ya dejo la poesía,
dejo de montar adjetivos a la buena de dios,
de sacudir el buen gusto
y magnificar el desaliño. Dejo
de perseguir la palabra que nadie sabe
o elevar lo obvio a vana categoría
de manifiesto vecinal. Me cansé
de la poesía, como me harté del pluscuam-
perfecto, de la viejas chicas
y los paquetes grandes, me cansé
de los anhelos, del buenvivir y mi cara
de espectador taciturno. Dejo la poesía
en este cuaderno
impertérrito, y la dejo abierta
como aquella lata
de sopa vacía.
jueves, marzo 27, 2008
martes, marzo 25, 2008
I Don't
yo no te dije
esa mañana
lo que dices que dije.
Yo dije otra cosa
y ahora
tengo ángeles esperando
que el fuego fabuloso
venga a morir encantado.
Yo no te dije
eso que dices.
porque no hubo
porque no se supo.
Yo no te dije
lo que andan diciendo.
yo fui claro
irremediablemente.
Haz de saber que
cada vez que
gritan en la posta central
yo digo eso
que niegas
haber oído.
Yo no te dije
Yo apenas
quepo en un soplo de muerte.
esa mañana
lo que dices que dije.
Yo dije otra cosa
y ahora
tengo ángeles esperando
que el fuego fabuloso
venga a morir encantado.
Yo no te dije
eso que dices.
porque no hubo
porque no se supo.
Yo no te dije
lo que andan diciendo.
yo fui claro
irremediablemente.
Haz de saber que
cada vez que
gritan en la posta central
yo digo eso
que niegas
haber oído.
Yo no te dije
Yo apenas
quepo en un soplo de muerte.
lunes, marzo 24, 2008
Oraciones Matutinas
Despertar,
salir de los fuegos
a nombrar
las cosas
con otros apellidos,
y luego
el canto posible
bajo una lluvia de girasoles
y cabellos turbios.
Esa sería mi labor
si pensara en ti
consecutivamente
o
paralelamente
a mis oraciones
matutinas,
sin embargo
a esas horas
sólo me escarbo los dientes
y sueño con casas
y caballos.
salir de los fuegos
a nombrar
las cosas
con otros apellidos,
y luego
el canto posible
bajo una lluvia de girasoles
y cabellos turbios.
Esa sería mi labor
si pensara en ti
consecutivamente
o
paralelamente
a mis oraciones
matutinas,
sin embargo
a esas horas
sólo me escarbo los dientes
y sueño con casas
y caballos.
lunes, marzo 17, 2008
Autorretrato N°2
Navego en el agua destilada de mis miserias,
con un cierto aire de bueno para nada.
Soy poca cosa, no califico para cobrador de parquímetros,
y el orgullo es una cirugía a corazón abierto.
Algo pasa en el fondo de cada ironía,
un rumor a frascos vacíos insomnia mis tablaturas
y no perdono a los fabricantes de espermicidas.
En la orilla de lo que no soy,
se desmembranan pataletas y piezas de museo;
muecas de acantilados surgen de los baños.
Desmalezo pubis y besos de dos ambientes.
Rescato palabras furibundas; orgasmo, a modo de ejemplo.
El agua perdida desliza sus pianos a paso de ganso
y derramo una lengua como si nada.
Un tal Carlos construye barricadas y trincheras,
Bennett tritura vestigios de versos añejos.
Es el perdón una gruta llena de malabaristas,
no me vengan con estrellas y enciclopedias
esta es una calle sucia a plena luz.
La velocidad del odio no puede conmigo,
auguro que me arrastro sin que nadie lo sepa,
alquimio la fe y la escondo en los bolsillos
no sabrán dónde desdibujo mis pesadillas,
ni donde levanto catedrales y lupanares.
Fabrico entuertos y crueles obviedades,
y a ti que te importa?.
Sweet heart sólo los días de guarda,
no creo, ni enhebro sacramentos posibles,
más bien abuso de los predicadores y los comulgadores.
Only wanna be with you;
ni muerto, ni cargando el cansancio de tus ojos
renegaría de los hospitales,
y menos del sabor sanitizado de tus ombligos.
Adivino palizas y sacudones despectivos
en cada amago, en el simulacro de mi otro,
y Yo sólo vine a destapar el alcantarillado.
Cuando pase de mí,
estaré ardiendo en algún cine de barrio.
con un cierto aire de bueno para nada.
Soy poca cosa, no califico para cobrador de parquímetros,
y el orgullo es una cirugía a corazón abierto.
Algo pasa en el fondo de cada ironía,
un rumor a frascos vacíos insomnia mis tablaturas
y no perdono a los fabricantes de espermicidas.
En la orilla de lo que no soy,
se desmembranan pataletas y piezas de museo;
muecas de acantilados surgen de los baños.
Desmalezo pubis y besos de dos ambientes.
Rescato palabras furibundas; orgasmo, a modo de ejemplo.
El agua perdida desliza sus pianos a paso de ganso
y derramo una lengua como si nada.
Un tal Carlos construye barricadas y trincheras,
Bennett tritura vestigios de versos añejos.
Es el perdón una gruta llena de malabaristas,
no me vengan con estrellas y enciclopedias
esta es una calle sucia a plena luz.
La velocidad del odio no puede conmigo,
auguro que me arrastro sin que nadie lo sepa,
alquimio la fe y la escondo en los bolsillos
no sabrán dónde desdibujo mis pesadillas,
ni donde levanto catedrales y lupanares.
Fabrico entuertos y crueles obviedades,
y a ti que te importa?.
Sweet heart sólo los días de guarda,
no creo, ni enhebro sacramentos posibles,
más bien abuso de los predicadores y los comulgadores.
Only wanna be with you;
ni muerto, ni cargando el cansancio de tus ojos
renegaría de los hospitales,
y menos del sabor sanitizado de tus ombligos.
Adivino palizas y sacudones despectivos
en cada amago, en el simulacro de mi otro,
y Yo sólo vine a destapar el alcantarillado.
Cuando pase de mí,
estaré ardiendo en algún cine de barrio.
miércoles, marzo 12, 2008
Most of the time
Va una humilde traducción del tema Most of the time, en homenaje al gran Bob Dylan, a quien tuve el privilegio de ver anoche junto a mi hijo Lucas
La mayor parte del tiempo
Estoy claramente enfocado en todo,
La mayor parte del tiempo
Puedo mantener ambos pies en la tierra
Puedo seguir el camino, puedo leer las señales
Estar ahí, cuando el camino se abre,
Puedo manejar todo con lo que me tropiece
Ni siquiera noto que se ha ido
La mayor parte del tiempo
La mayor parte del tiempo
Lo comprendo bien
La mayor parte del tiempo
No lo cambiaría si pudiera
No puedo hacer que todo calce, puedo sostener lo mío
Puedo tratar con la situación hasta la médula
Puedo sobrevivir, puedo prevalecer
Y ni siquiera pienso en ella
La mayor parte del tiempo
La mayor parte del tiempo
Mi cabeza se mantiene derecha
La mayor parte del tiempo
Soy suficientemente fuerte para no odiar
No alimento la ilusión hasta que me enferma
No temo a la confusión no importa que tan gruesa
Puedo sonreír en la cara de la humanidad
Ni siquiera recuerdo como se sentían sus labios en los míos
La mayor parte del tiempo
La mayor parte del tiempo
Ella no esta ni siquiera en mi cabeza
No la conocería si la viera
Ella esta así de lejos
La mayor parte del tiempo
No puedo ni estar seguro
Si ella estuvo alguna vez conmigo
O si yo estuve con ella.
La mayor parte del tiempo
Estoy contento a medias
La mayor parte del tiempo
Se exactamente donde fui
No me engaño, no corro y me escondo
No me escondo de los sentimientos que están enterrados dentro
No transo y no disimulo
Ni siquiera me preocupa si la veo alguna vez
La mayor parte del tiempo
La mayor parte del tiempo
Estoy claramente enfocado en todo,
La mayor parte del tiempo
Puedo mantener ambos pies en la tierra
Puedo seguir el camino, puedo leer las señales
Estar ahí, cuando el camino se abre,
Puedo manejar todo con lo que me tropiece
Ni siquiera noto que se ha ido
La mayor parte del tiempo
La mayor parte del tiempo
Lo comprendo bien
La mayor parte del tiempo
No lo cambiaría si pudiera
No puedo hacer que todo calce, puedo sostener lo mío
Puedo tratar con la situación hasta la médula
Puedo sobrevivir, puedo prevalecer
Y ni siquiera pienso en ella
La mayor parte del tiempo
La mayor parte del tiempo
Mi cabeza se mantiene derecha
La mayor parte del tiempo
Soy suficientemente fuerte para no odiar
No alimento la ilusión hasta que me enferma
No temo a la confusión no importa que tan gruesa
Puedo sonreír en la cara de la humanidad
Ni siquiera recuerdo como se sentían sus labios en los míos
La mayor parte del tiempo
La mayor parte del tiempo
Ella no esta ni siquiera en mi cabeza
No la conocería si la viera
Ella esta así de lejos
La mayor parte del tiempo
No puedo ni estar seguro
Si ella estuvo alguna vez conmigo
O si yo estuve con ella.
La mayor parte del tiempo
Estoy contento a medias
La mayor parte del tiempo
Se exactamente donde fui
No me engaño, no corro y me escondo
No me escondo de los sentimientos que están enterrados dentro
No transo y no disimulo
Ni siquiera me preocupa si la veo alguna vez
La mayor parte del tiempo
viernes, marzo 07, 2008
AUTORRETRATO N°1
Bennett no Menem.
Rescato palabras, no naufragios.
Práctico el arameo, no el suahili.
Claudico ante el sexo, no ante Dios.
Rezo los martes, los jueves despeino señoritas.
Conozco algunas sombras, reniego del contraluz.
Por último soy un peatón, no cabalgo encima de nadie.
Los Miércoles son mi debilidad,
restauro maquinaria agrícola y compongo música para desvirgar.
Entablo polémicas en plena ducha y hermano calcetines.
Acostumbro a rebanarme los sesos y a esconderme de los espejos.
Termino el día con clases de hermenéutica y auscultando nalgas imprudentes.
(Salvo que sea feriado,
esos días sólo persigo lagartijas)
Aquí se habla del mar muerto, se despellejan iguanas y clarinetes,
se restauran carillones y entelequias, se muele la lujuria.
Ofrezco:
Tablaturas tartamudas
Sermones sin penitencias.
Sones turulatos.
Milongas insaciables.
Valsecitos rencorosos.
Cuecas mal olientes.
Boleros impúdicos.
Rock de salón y Vallenatos aritméticos.
Tangos en plenilunio.
Voz de Oboe timorato en la pausa de un suspiro.
Rescato palabras, no naufragios.
Práctico el arameo, no el suahili.
Claudico ante el sexo, no ante Dios.
Rezo los martes, los jueves despeino señoritas.
Conozco algunas sombras, reniego del contraluz.
Por último soy un peatón, no cabalgo encima de nadie.
Los Miércoles son mi debilidad,
restauro maquinaria agrícola y compongo música para desvirgar.
Entablo polémicas en plena ducha y hermano calcetines.
Acostumbro a rebanarme los sesos y a esconderme de los espejos.
Termino el día con clases de hermenéutica y auscultando nalgas imprudentes.
(Salvo que sea feriado,
esos días sólo persigo lagartijas)
Aquí se habla del mar muerto, se despellejan iguanas y clarinetes,
se restauran carillones y entelequias, se muele la lujuria.
Ofrezco:
Tablaturas tartamudas
Sermones sin penitencias.
Sones turulatos.
Milongas insaciables.
Valsecitos rencorosos.
Cuecas mal olientes.
Boleros impúdicos.
Rock de salón y Vallenatos aritméticos.
Tangos en plenilunio.
Voz de Oboe timorato en la pausa de un suspiro.
jueves, febrero 28, 2008
Declaración de fines
Nada me importa menos que la muerte.
No le doy importancia al orgullo como trinchera.
El sexo me involucra, me llama al desorden.
Los que tropiezan me convocan más que los incólumes.
Mi cuerpo es un espejismo sumamente real.
No comulgo con la bondad; me estorba.
La porfía me conmueve tanto como el sexo oral.
La desobediencia me asombra de pura cobardía.
Detesto la corrección, me parece incorrecta.
Colecciono tristezas ajenas; la memoria no guarda alegrías.
Mi fin justifica los medios y el resto es mentira.
Yo he negado tres veces... y que.
La ideas llegan siempre antes que la cabeza que las cobija.
Tengo mi honra intacta y me ha costado muchas apariencias.
Administro la buena fe y no me fío de nadie.
De la boca para afuera, sólo tengo el mal aliento.
Las amo a todas, pero opté por una sola.
Al primer descuido pierdo la cordura.
Un par de buenas tetas, es mi mayor anhelo.
Mis principios duran hasta que se acaban.
No respeto las ideas, las combato.
Todo me sienta bien salvo la risa inoportuna.
Si parezco insolente es absolutamente necesario.
No creo en nada...creo en todo.
He sido precoz de largo aliento muchas veces.
El tamaño sí importa, el mío es importante.
Simplemente estas cosas, hay que decirlas alguna vez.
Ante cualquier fruta prefiero un pezón.
Valoro que me escuches, pero por favor cambia la cara.
Recién comienzo, soy un testaferro de mi mismo.
Que lo voy a hacer, me gusta perder el tiempo.
No le doy importancia al orgullo como trinchera.
El sexo me involucra, me llama al desorden.
Los que tropiezan me convocan más que los incólumes.
Mi cuerpo es un espejismo sumamente real.
No comulgo con la bondad; me estorba.
La porfía me conmueve tanto como el sexo oral.
La desobediencia me asombra de pura cobardía.
Detesto la corrección, me parece incorrecta.
Colecciono tristezas ajenas; la memoria no guarda alegrías.
Mi fin justifica los medios y el resto es mentira.
Yo he negado tres veces... y que.
La ideas llegan siempre antes que la cabeza que las cobija.
Tengo mi honra intacta y me ha costado muchas apariencias.
Administro la buena fe y no me fío de nadie.
De la boca para afuera, sólo tengo el mal aliento.
Las amo a todas, pero opté por una sola.
Al primer descuido pierdo la cordura.
Un par de buenas tetas, es mi mayor anhelo.
Mis principios duran hasta que se acaban.
No respeto las ideas, las combato.
Todo me sienta bien salvo la risa inoportuna.
Si parezco insolente es absolutamente necesario.
No creo en nada...creo en todo.
He sido precoz de largo aliento muchas veces.
El tamaño sí importa, el mío es importante.
Simplemente estas cosas, hay que decirlas alguna vez.
Ante cualquier fruta prefiero un pezón.
Valoro que me escuches, pero por favor cambia la cara.
Recién comienzo, soy un testaferro de mi mismo.
Que lo voy a hacer, me gusta perder el tiempo.
lunes, febrero 25, 2008
DES-NUDO
Un nudo navega dislocante dentro de mi,
se aloja por días cortos en mi estómago
y habita, individuo feroz de la guerra del oro.
Un nudo parsimonioso en mi sesera rimbombante
se entrelaza con mis memorias y mis fuegos,
agobia razones y principios históricos.
Un nudo amarillo se instala con camas y petacas,
entre mis músculos y mis sangrías de siempre,
se deja caer con amante y over-all...
hasta que limpie (de mis ojos)
la luz de los tuyos.
se aloja por días cortos en mi estómago
y habita, individuo feroz de la guerra del oro.
Un nudo parsimonioso en mi sesera rimbombante
se entrelaza con mis memorias y mis fuegos,
agobia razones y principios históricos.
Un nudo amarillo se instala con camas y petacas,
entre mis músculos y mis sangrías de siempre,
se deja caer con amante y over-all...
hasta que limpie (de mis ojos)
la luz de los tuyos.
lunes, enero 21, 2008
Dos + Uno
Uno + uno no son dos
y el resto es mera porfía.
Uno + uno
es la terquedad de la simbiosis,
tres estupores colgados al acecho.
Las más, ocho o treinta y tantos
segundos pulcros
ajenos al silogismo de los labios.
Dos + dos nunca es cuatro
ni derivaciones agoreras.
Dos + dos
es el delito de la demora,
cinco frustraciones puestas al sol,
otras doce o enésimas
plegarias exangües
siluetas al ritmo del candor.
Dos + uno siempre es tres,
pero las matemáticas cojean.
y el resto es mera porfía.
Uno + uno
es la terquedad de la simbiosis,
tres estupores colgados al acecho.
Las más, ocho o treinta y tantos
segundos pulcros
ajenos al silogismo de los labios.
Dos + dos nunca es cuatro
ni derivaciones agoreras.
Dos + dos
es el delito de la demora,
cinco frustraciones puestas al sol,
otras doce o enésimas
plegarias exangües
siluetas al ritmo del candor.
Dos + uno siempre es tres,
pero las matemáticas cojean.
jueves, noviembre 22, 2007
Qué es ser creativo?
Monólogo de Enrique Pinti.
saben cómo se llama a las personas que piensan los comerciales de tv en una agencia? Creativos.
No es extraño tener como profesión semejante adjetivo . "soy creativo". ¿ y si un día no se me ocurre nada? ¿ese día de qué trabajé? ¿de pensativo?
Imaginen si todos siguiéramos el mismo ejemplo. "vos a qué te dedicas" :- Yo...yo soy genial. Antes era perfecto, pero ahora, ahora soy genial. En realidad se gana lo mismo, pero es un poquito más relajado.
Ahora supongamos que al creativo se le ocurre un comercial, al cliente le gusta. ¿Qué tenemos? Una Película. Ellos no prefieren llamarlos comerciales. Ellos prefieren llamarlos "películas".
Lo mismo pasa con los avisos. ¿Saben cómo se llama un dibujo para que salga en un aviso?. Un arte... un arte! "Che Miguel Ángel dejá de pintar la capilla sixtina aquí el arte es cualquier otra cosa."
Las agencias de publicidad están llenas de contradicciones.
Por ejemplo, los creativos trabajan la mayor parte de su carrera pensando avisos y "películas". Algunos lo hacen realmente bien, ganan premios. Entonces a una mente brillante se le ocurre nombrarlo "director creativo" .Cuál es el razonamiento " este tipo hace muy buenos comerciales, que se ponga a tener reuniones y que deje de hacerlos".
Cuando salimos de algún banco, solemos quejarnos diciendo "me trataron como un número". Si no nos gusta eso por qué en las agencias de publicidad a nuestros clientes se les decimos "cuentas" . Aunque tiene cierta lógica... si un cliente es un número , muchos clientes son una cuenta.
¿Quieren trabajar en cuentas? NUnca olviden esto. "El comercial necesita un insight, a este aviso le falta branding, hay q cobrar el fee y no se llegamos con el time".
Los de cuentas tienen a la gente elegante, los creativos son más locos, pero ¿saben cuál es el mejor lugar de la agencia? El departamento de medios.
Vieron la cantidad de regalos que reciben. Tengo un amigos en medios que hace 10 años que no compra una polera. Vieron lo que son sus eventos!!
Para el evento que sea tiene entradas!!!! No saben lo que es una boletería!!!!! Para ellos las entradas llegan en sobre!
Son gente retorcida. Una persona común sale a la calle y qué ve..ve gente. Ellos no. ellos ven target , GO o segmentos de mercado.
Miden todo, saben por ejemplo cuántas veces al día una persona pasa frente al mismo cartel. Cuántas veces en la tele, cuántas veces escucha la frase en la radio, porque por supuesto saben qué radio escucha nuestro target, qué programa de tv prefiere, cual camino usa para ir y venir a casa.
Esto ¿es normal? ¿qué dicen los psicólogos?
Hablemos de los clientes. Sienten fascinación por la búsqueda de ideas. Las buscan para matarlas.
"al cliente le gustó Titanic, pero pidió que el barco no se hunda"
saben cómo se llama a las personas que piensan los comerciales de tv en una agencia? Creativos.
No es extraño tener como profesión semejante adjetivo . "soy creativo". ¿ y si un día no se me ocurre nada? ¿ese día de qué trabajé? ¿de pensativo?
Imaginen si todos siguiéramos el mismo ejemplo. "vos a qué te dedicas" :- Yo...yo soy genial. Antes era perfecto, pero ahora, ahora soy genial. En realidad se gana lo mismo, pero es un poquito más relajado.
Ahora supongamos que al creativo se le ocurre un comercial, al cliente le gusta. ¿Qué tenemos? Una Película. Ellos no prefieren llamarlos comerciales. Ellos prefieren llamarlos "películas".
Lo mismo pasa con los avisos. ¿Saben cómo se llama un dibujo para que salga en un aviso?. Un arte... un arte! "Che Miguel Ángel dejá de pintar la capilla sixtina aquí el arte es cualquier otra cosa."
Las agencias de publicidad están llenas de contradicciones.
Por ejemplo, los creativos trabajan la mayor parte de su carrera pensando avisos y "películas". Algunos lo hacen realmente bien, ganan premios. Entonces a una mente brillante se le ocurre nombrarlo "director creativo" .Cuál es el razonamiento " este tipo hace muy buenos comerciales, que se ponga a tener reuniones y que deje de hacerlos".
Cuando salimos de algún banco, solemos quejarnos diciendo "me trataron como un número". Si no nos gusta eso por qué en las agencias de publicidad a nuestros clientes se les decimos "cuentas" . Aunque tiene cierta lógica... si un cliente es un número , muchos clientes son una cuenta.
¿Quieren trabajar en cuentas? NUnca olviden esto. "El comercial necesita un insight, a este aviso le falta branding, hay q cobrar el fee y no se llegamos con el time".
Los de cuentas tienen a la gente elegante, los creativos son más locos, pero ¿saben cuál es el mejor lugar de la agencia? El departamento de medios.
Vieron la cantidad de regalos que reciben. Tengo un amigos en medios que hace 10 años que no compra una polera. Vieron lo que son sus eventos!!
Para el evento que sea tiene entradas!!!! No saben lo que es una boletería!!!!! Para ellos las entradas llegan en sobre!
Son gente retorcida. Una persona común sale a la calle y qué ve..ve gente. Ellos no. ellos ven target , GO o segmentos de mercado.
Miden todo, saben por ejemplo cuántas veces al día una persona pasa frente al mismo cartel. Cuántas veces en la tele, cuántas veces escucha la frase en la radio, porque por supuesto saben qué radio escucha nuestro target, qué programa de tv prefiere, cual camino usa para ir y venir a casa.
Esto ¿es normal? ¿qué dicen los psicólogos?
Hablemos de los clientes. Sienten fascinación por la búsqueda de ideas. Las buscan para matarlas.
"al cliente le gustó Titanic, pero pidió que el barco no se hunda"
lunes, noviembre 19, 2007
YO ERA UN SEXOPATA CON CIERTO FUTURO
yo era un sexópata con cierto futuro,
y no digo porque sí,
más bien porque no.
la cosa es así:
me deben un deseo sin usar,
un orgasmo sin previo aviso.
porque justo cuando
yo iba a ver como se iba,
fue otra mujer la que bramó
y me distraje sin vuelta.
quedé con el pellejo
estupefacto y el orgullo atorado
como hueso de pollo
en pescuezo de perro.
yo era un sexopata con cierto futuro,
y no digo que lo fui
más bien que no lo era.
pero yo sé donde se oculta
esa que,
coludida con mis asombros,
dejó pasar la carroza
esa tarde albina en los escaños
de la plaza yungay
cuando por debajo de su delantal
puse a hervir mi santo sepulcro.
yo sé donde guarda la navaja
y la escobilla
pero no me animo a desenvainar
la osadía así, sin más.
yo era un sexópata con cierto futuro,
y tenía mis aceites y mis mangas plásticas,
y mis aparatos (de segunda mano eso sí),
claro que la voz no me salía.
apenas daba con algún roce
un franeleo sin pulso ni tono.
la fama,
el prestigio ganado,
era una larva que se deslizaba
entre mi oído derecho y el izquierdo,
que es el sordo
y con eso lo digo todo.
yo era un sexópata con cierto futuro,
y tenía mi diagnóstico amarillento
aferrado a mi como un relicario
y le rezaba por las noches
y hacia procesiones apenas llegaba la primavera
pero a los ciegos no le gustan los sordos
y heme aquí
con el pellejo impoluto
esperando que detrás de esa ventanilla
me devuelvan el orgasmo perdido.
mi orgasmo.
aquel que pudo ser mi bandera.
yo era un sexópata con cierto futuro.
y me lo deben
porque yo venía,
y fue un ademán,
una mofa equidistante
entre mi entrar
y su salir.
alguien me lo debe;
no digo más.
y no digo porque sí,
más bien porque no.
la cosa es así:
me deben un deseo sin usar,
un orgasmo sin previo aviso.
porque justo cuando
yo iba a ver como se iba,
fue otra mujer la que bramó
y me distraje sin vuelta.
quedé con el pellejo
estupefacto y el orgullo atorado
como hueso de pollo
en pescuezo de perro.
yo era un sexopata con cierto futuro,
y no digo que lo fui
más bien que no lo era.
pero yo sé donde se oculta
esa que,
coludida con mis asombros,
dejó pasar la carroza
esa tarde albina en los escaños
de la plaza yungay
cuando por debajo de su delantal
puse a hervir mi santo sepulcro.
yo sé donde guarda la navaja
y la escobilla
pero no me animo a desenvainar
la osadía así, sin más.
yo era un sexópata con cierto futuro,
y tenía mis aceites y mis mangas plásticas,
y mis aparatos (de segunda mano eso sí),
claro que la voz no me salía.
apenas daba con algún roce
un franeleo sin pulso ni tono.
la fama,
el prestigio ganado,
era una larva que se deslizaba
entre mi oído derecho y el izquierdo,
que es el sordo
y con eso lo digo todo.
yo era un sexópata con cierto futuro,
y tenía mi diagnóstico amarillento
aferrado a mi como un relicario
y le rezaba por las noches
y hacia procesiones apenas llegaba la primavera
pero a los ciegos no le gustan los sordos
y heme aquí
con el pellejo impoluto
esperando que detrás de esa ventanilla
me devuelvan el orgasmo perdido.
mi orgasmo.
aquel que pudo ser mi bandera.
yo era un sexópata con cierto futuro.
y me lo deben
porque yo venía,
y fue un ademán,
una mofa equidistante
entre mi entrar
y su salir.
alguien me lo debe;
no digo más.
lunes, julio 30, 2007
Ensayo sobre Blanche Dubois
Blanche Dubois es una mujer desamparada en busca de comprensión y compañía, que vive en permanente conflicto con su entorno ya que no acepta la realidad tal cual es, ni se conforma con que las cosas han cambiado. Por eso está llena de manías compulsivas: evitar la luz, baños permanentes, ropa, perfume y joyas que buscan aparentar, todo con el objeto de disfrazar la vida. Vida que la ha dejado sola de una manera bastante brutal debido a las carencias económicas y afectivas, es decir, está pobre y sola, lo que la ha sumido en una decadencia moral en la urgencia por evitar la soledad que la paraliza. Blanche se ha visto autoinducida a transgredir algunos valores en pos de compañía, en la búsqueda de bienestar. Bienestar que, desde una mirada sicológica, no la preparó para poder asimilar las frustraciones de cada día, con lo cual es presa fácil para el mayor de sus demonios: el miedo. Blanche vive sumergida en el miedo: miedo a la luz, miedo a la muerte, miedo a la pérdida. Todos estos temores la conducen a buscar rápidas soluciones que terminan siempre de mala manera y debiendo huir o esconderse para no ser sometida al escarnio público que haría evidente su soledad. Por esto Blanche ha sublimado su vulnerabilidad emocional al extremo de sólo lograr relacionarse con extraños, ya que estos no la conocen en consecuencia no ve peligrar su precaria estabilidad. Por otro lado Blanche es un personaje complejo ya que combina una evidente debilidad síquica con una notable capacidad de seducción que le otorga, por contraposición, el temple necesario para lograr una imagen favorable frente a los demás, sin embargo esta primera mirada se ve rápidamente deteriorada al mostrase caprichosa y manipuladora. Es que Blanche es egoísta y descarada. La manera de abordar los temas difíciles – la pérdida de la Belle Reve, por ejemplo - siempre lo hace anticipando las posibles reacciones de su interlocutor, de manera de encausar y/o desviar la discusión al terreno que más le convenga. Aquel donde su desamparo la muestra como víctima. En resumen Blanche Dubois es una mezcla del miedo más básico del ser humano y su miseria: La soledad y el egoísmo.
miércoles, febrero 21, 2007
Solo como amigo
No es de mi autoría, pero la suscribo 100%.
Hasta ahora pensaba que la peor frase que te puede decir una mina es:-'Tenemos que hablar...'.Pero no, nada que ver, la peor frase que te pueden decir es: -'Yo también te quiero... pero sólo como amigo'. Eso significa que para ella eres el tipo mas simpático del mundo, el que mejor la escucha, el que más sabe de su vida y sus más íntimos secretos, el ser humano más extraordinario de la tierra... pero que no va a salir contigo, NUNCA. Va a salir con un impresentable, un hijo de puta, un pelotudo que solo quiere culear con ella y cagarla permanentemente.Eso si, cuando el otro se mande una cagada, ella te va a llamar para pedirte consejo.Es como si vas a buscar trabajo y te dicen: -"Señor, es usted la persona idónea para el puesto, el que mejor currículum tiene, el mas preparado... pero no lo vamos a contratar. Vamos a tomar a un incompetente que no sepa hacer nada y se mande una cagada a cada rato. Eso si, cuando se mande una cagada ¿lo podríamos llamar a usted para que nos saque del problema? Me pregunto, ¿qué carajo hice mal? Fuimos al cine, nos cagamos de risa, pasamos horas tomando café...¿A partir de qué café nos hicimos amigos? ¿Del quinto, del sexto? Mierda, eso se avisa. ¡Un café menos y ahora estaría en la cama conmigo! Para ellas un amigo se rige por las mismas normas que un tampón: porque podes ir a la piscina con él, montar a caballo, bailar... Lo único que no podes hacer con él es el amor. Es que si lo piensas fríamente ...si para una mina considerarte “su amigo” consiste en arruinar tu vida sexual, ¿qué hará con sus enemigos? A mí me parece muy bien que seamos amigos, lo que no entiendo es por que no podemos tener relaciones sexuales como amigos. Yo creo que la amistad entre hombres y mujeres no existe, porque si existiera, se sabría. Lo que ocurre es que cuando ella te dice que te quiere solo como amigo, para ella significa eso y punto. Pero para ti no. Para ti significa que si una noche estas en la playa, ella se pone”alegrona”, hay luna llena, se han alineado los planetas y un meteorito amenaza la Tierra...¡A lo mejor consigues echarle un polvito!Por eso te la bancas, porque nunca pierdes las esperanzas. Que se ponga a salir con Ricardo? bahh!! ya van a cortar... Cuando lo hace, tú atacas con la técnica de 'consolador':- No llores, el Ricardo ese es un pelotudo. Te mereces algo mejor, un tipo que te comprenda, un tipo que sepa estar ahí cuando lo necesitas... Que sea bajito, que sea moreno, que no tenga mucha pinta, que se llame (mi nombre) como yo. Al menos, siendo amigo podes meter cizaña para eliminar competencia. También usas la técnica del “gusano miserable”.Cuando ella te dice:- Ay, que fuerte que esta Fernando, ¿no? -Fernando? Tiene buena pinta, sí... un poco bizco.- No es bizco, lo que pasa es que tiene una mirada muy tierna.- Si, en eso tienes razón, me fije el otro día, cuando miraba a Sandra.- No la miraba a ella, me miraba a mí.- Ves como es bizco?El colmo es que las minas consideran que tienen una relación “superespecial” con un tipo cuando pueden dormir con él en la misma cama y que no pase nada.Pero bueno, ¿lo superespecial no sería si pasara algo?¿Aunque sea una agarradita de teta?. Un día después de una fiesta, te quedas ayudándola a recoger todo como haces siempre, y cuando terminas, ella dice:- Uy!, es muy tarde, por que no te quedas a dormir?- ¿Y donde duermo?- Y, en mi cama bobo!Y te empiezan a temblar las patitas: "¡Listo!¡Esta es mi noche, se han alineado los planetas!', al rato te das cuenta de que no son precisamente los planetas los que se han alineado, porque ella, como son amigos, con toda la confianza, se queda en polera y calzones, y tú, visto lo visto piensas:-"¡Me voy a tener que quedar en calzoncillos...con la alineación de planetas que llevo encima, la conchi su madre!"Así es que te metes en la cama de un salto para que no se te vea la carpa y doblas las rodillas para disimular. Ella se mete, te pega el culo y te dice:-"Hasta mañana". !Y se duerme!- La puta madre, como mierda se pudo dormir tan pronto? Pero esta mina no reza, ni nada?'.Estas acostado con la mina que te gusta!Al principio no te atreves a moverte, para no tocar nada.Sabes que si en ese momento hicieran un concurso, nadie podría ganarte: Eres el tipo con la mayor calentura del mundo. !Y que larga se te hace la noche!Te vienen a la cabeza un montón de preguntas:¿Tocar una teta con el hombro será de mal amigo?¿Y si es la teta la que me toca a mi?'.Pero después de muchas e interminables horas ya solo te haces una pregunta:"¿Seré realmente un pelotudo?'. No podes creer que estés en la misma cama y no vaya a pasar nada. Confías en que en cualquier momento se de la vueltay te diga: -"Ven, tonto, que ya sufriste bastante, ¡hazme tuya!'.Pero no. A las minas nunca les parece que hayas sufrido bastante. Y mira que sufres...Porque tienes toda la sangre del cuerpo acumulada en la cabeza (sí, en esa cabeza). Se han dado casos de hombres que han llegado a reventar. Pero ahí no termina tu humillación. A las siete de la mañana suena el timbre de la puerta:- ¡Ay, es Ricardo!- ¿Ricardo? ¿Pero no lo habías dejado porque te vivía cagando y tratándote como la mierda?- Después te cuento, que ahora estoy apurada. Me olvide de decirte que iba a traer a su perro, porque como nos vamos a esquiar porque me pidió una decimoquinta oportunidad ..., yo le dije que el perro mejor que contigo no iba a estar con nadie.¡Que tú eres un amigo!Tienes mala cara... dormiste bien?.Te quedas mirándola fijo, viéndola que se va con el pelotudo que solamente la usa para tirar, con el mástil a media asta y por tu cabeza se te cruzan las 1001 puteadas y las 101 posiciones que podrían haber practicado esa noche. Y ahí nomás te quedas con el perro, que ese si que es el mejor amigo del hombre.
Nota: Amigos son los huevos, que van a todos lados juntos.
Hasta ahora pensaba que la peor frase que te puede decir una mina es:-'Tenemos que hablar...'.Pero no, nada que ver, la peor frase que te pueden decir es: -'Yo también te quiero... pero sólo como amigo'. Eso significa que para ella eres el tipo mas simpático del mundo, el que mejor la escucha, el que más sabe de su vida y sus más íntimos secretos, el ser humano más extraordinario de la tierra... pero que no va a salir contigo, NUNCA. Va a salir con un impresentable, un hijo de puta, un pelotudo que solo quiere culear con ella y cagarla permanentemente.Eso si, cuando el otro se mande una cagada, ella te va a llamar para pedirte consejo.Es como si vas a buscar trabajo y te dicen: -"Señor, es usted la persona idónea para el puesto, el que mejor currículum tiene, el mas preparado... pero no lo vamos a contratar. Vamos a tomar a un incompetente que no sepa hacer nada y se mande una cagada a cada rato. Eso si, cuando se mande una cagada ¿lo podríamos llamar a usted para que nos saque del problema? Me pregunto, ¿qué carajo hice mal? Fuimos al cine, nos cagamos de risa, pasamos horas tomando café...¿A partir de qué café nos hicimos amigos? ¿Del quinto, del sexto? Mierda, eso se avisa. ¡Un café menos y ahora estaría en la cama conmigo! Para ellas un amigo se rige por las mismas normas que un tampón: porque podes ir a la piscina con él, montar a caballo, bailar... Lo único que no podes hacer con él es el amor. Es que si lo piensas fríamente ...si para una mina considerarte “su amigo” consiste en arruinar tu vida sexual, ¿qué hará con sus enemigos? A mí me parece muy bien que seamos amigos, lo que no entiendo es por que no podemos tener relaciones sexuales como amigos. Yo creo que la amistad entre hombres y mujeres no existe, porque si existiera, se sabría. Lo que ocurre es que cuando ella te dice que te quiere solo como amigo, para ella significa eso y punto. Pero para ti no. Para ti significa que si una noche estas en la playa, ella se pone”alegrona”, hay luna llena, se han alineado los planetas y un meteorito amenaza la Tierra...¡A lo mejor consigues echarle un polvito!Por eso te la bancas, porque nunca pierdes las esperanzas. Que se ponga a salir con Ricardo? bahh!! ya van a cortar... Cuando lo hace, tú atacas con la técnica de 'consolador':- No llores, el Ricardo ese es un pelotudo. Te mereces algo mejor, un tipo que te comprenda, un tipo que sepa estar ahí cuando lo necesitas... Que sea bajito, que sea moreno, que no tenga mucha pinta, que se llame (mi nombre) como yo. Al menos, siendo amigo podes meter cizaña para eliminar competencia. También usas la técnica del “gusano miserable”.Cuando ella te dice:- Ay, que fuerte que esta Fernando, ¿no? -Fernando? Tiene buena pinta, sí... un poco bizco.- No es bizco, lo que pasa es que tiene una mirada muy tierna.- Si, en eso tienes razón, me fije el otro día, cuando miraba a Sandra.- No la miraba a ella, me miraba a mí.- Ves como es bizco?El colmo es que las minas consideran que tienen una relación “superespecial” con un tipo cuando pueden dormir con él en la misma cama y que no pase nada.Pero bueno, ¿lo superespecial no sería si pasara algo?¿Aunque sea una agarradita de teta?. Un día después de una fiesta, te quedas ayudándola a recoger todo como haces siempre, y cuando terminas, ella dice:- Uy!, es muy tarde, por que no te quedas a dormir?- ¿Y donde duermo?- Y, en mi cama bobo!Y te empiezan a temblar las patitas: "¡Listo!¡Esta es mi noche, se han alineado los planetas!', al rato te das cuenta de que no son precisamente los planetas los que se han alineado, porque ella, como son amigos, con toda la confianza, se queda en polera y calzones, y tú, visto lo visto piensas:-"¡Me voy a tener que quedar en calzoncillos...con la alineación de planetas que llevo encima, la conchi su madre!"Así es que te metes en la cama de un salto para que no se te vea la carpa y doblas las rodillas para disimular. Ella se mete, te pega el culo y te dice:-"Hasta mañana". !Y se duerme!- La puta madre, como mierda se pudo dormir tan pronto? Pero esta mina no reza, ni nada?'.Estas acostado con la mina que te gusta!Al principio no te atreves a moverte, para no tocar nada.Sabes que si en ese momento hicieran un concurso, nadie podría ganarte: Eres el tipo con la mayor calentura del mundo. !Y que larga se te hace la noche!Te vienen a la cabeza un montón de preguntas:¿Tocar una teta con el hombro será de mal amigo?¿Y si es la teta la que me toca a mi?'.Pero después de muchas e interminables horas ya solo te haces una pregunta:"¿Seré realmente un pelotudo?'. No podes creer que estés en la misma cama y no vaya a pasar nada. Confías en que en cualquier momento se de la vueltay te diga: -"Ven, tonto, que ya sufriste bastante, ¡hazme tuya!'.Pero no. A las minas nunca les parece que hayas sufrido bastante. Y mira que sufres...Porque tienes toda la sangre del cuerpo acumulada en la cabeza (sí, en esa cabeza). Se han dado casos de hombres que han llegado a reventar. Pero ahí no termina tu humillación. A las siete de la mañana suena el timbre de la puerta:- ¡Ay, es Ricardo!- ¿Ricardo? ¿Pero no lo habías dejado porque te vivía cagando y tratándote como la mierda?- Después te cuento, que ahora estoy apurada. Me olvide de decirte que iba a traer a su perro, porque como nos vamos a esquiar porque me pidió una decimoquinta oportunidad ..., yo le dije que el perro mejor que contigo no iba a estar con nadie.¡Que tú eres un amigo!Tienes mala cara... dormiste bien?.Te quedas mirándola fijo, viéndola que se va con el pelotudo que solamente la usa para tirar, con el mástil a media asta y por tu cabeza se te cruzan las 1001 puteadas y las 101 posiciones que podrían haber practicado esa noche. Y ahí nomás te quedas con el perro, que ese si que es el mejor amigo del hombre.
Nota: Amigos son los huevos, que van a todos lados juntos.
jueves, diciembre 14, 2006
REQUIEM
Se fue con su puñal
con sangre maloliente
con sus viejas menopáusicas
que aún lo lloran
como se llora
la violencia del amor maldito...
...y que el grito de la muerte
lo acompañe cada mañana.
con sangre maloliente
con sus viejas menopáusicas
que aún lo lloran
como se llora
la violencia del amor maldito...
...y que el grito de la muerte
lo acompañe cada mañana.
jueves, noviembre 23, 2006
CREO EN MI
Creo en mí
a pesar de mis malos hábitos
a contramano con mis porquerías
creo en mí
en mis inútiles vacilaciones
en mis oportunas hipocresías
creo en mí
porque sangro como sólo yo sé hacerlo
porque me soporto mejor que nadie
cuando ese que soy yo
cobija el delirio
de una oración redentora
a pesar de cierta soberbia impúdica
creo en mí
como creo en la risa mortuoria
esa que renueva la pena sin sentido
esa que resuena en la mierda que soy
cuando me vengo en juegos de egolatría
creo en mí
porque se hace necesario
porque hay que darle cuerpo a la imbecilidad
sin temor a quedar en deuda
creo en mí
porque a cada rato
cuando llaman a cambiar de piel
a mutar la tontera
presto estoy a despellejar sin asco
el camino mal andado
creo en mí
porque afortunadamente voy a morir
sin aspavientos
creo en mí
porque no creo en mi
ese es el dato a saber
la verdad desnuda y su minúscula razón
no hay mucho más
ni menos
que resumir de mis entrañas
soy un corazón fraguado en la tristeza
flores pavoridas
que no buscan sol alguno
apenas un instante de gloria
que venga con sus murmullos
a dejar el pan cada mañana
creo en mí
majaderamente
porque en esto soy yo
y nadie más
y no es una bandera de lucha
es la fe del carbonero
en el despeñadero del gozo
y es que he visto hombres grandes
arrastrando su llanto
como cadáveres eternos
con el peso atávico de culpas ajenas
que los ata a la vida
como el hierro hirviendo en la piel
del inocente que aún no aprende a amar
creo en mí
los lunes y lo jueves
y a veces a mediodía
y en otros ratos oscuros
que de porfiado cargo con la porfía
creo en mí
y me sufro
en el agobio en la alegría
en la paciencia en el abandono
en la lujuria de vivir;
creo en mi.
a pesar de mis malos hábitos
a contramano con mis porquerías
creo en mí
en mis inútiles vacilaciones
en mis oportunas hipocresías
creo en mí
porque sangro como sólo yo sé hacerlo
porque me soporto mejor que nadie
cuando ese que soy yo
cobija el delirio
de una oración redentora
a pesar de cierta soberbia impúdica
creo en mí
como creo en la risa mortuoria
esa que renueva la pena sin sentido
esa que resuena en la mierda que soy
cuando me vengo en juegos de egolatría
creo en mí
porque se hace necesario
porque hay que darle cuerpo a la imbecilidad
sin temor a quedar en deuda
creo en mí
porque a cada rato
cuando llaman a cambiar de piel
a mutar la tontera
presto estoy a despellejar sin asco
el camino mal andado
creo en mí
porque afortunadamente voy a morir
sin aspavientos
creo en mí
porque no creo en mi
ese es el dato a saber
la verdad desnuda y su minúscula razón
no hay mucho más
ni menos
que resumir de mis entrañas
soy un corazón fraguado en la tristeza
flores pavoridas
que no buscan sol alguno
apenas un instante de gloria
que venga con sus murmullos
a dejar el pan cada mañana
creo en mí
majaderamente
porque en esto soy yo
y nadie más
y no es una bandera de lucha
es la fe del carbonero
en el despeñadero del gozo
y es que he visto hombres grandes
arrastrando su llanto
como cadáveres eternos
con el peso atávico de culpas ajenas
que los ata a la vida
como el hierro hirviendo en la piel
del inocente que aún no aprende a amar
creo en mí
los lunes y lo jueves
y a veces a mediodía
y en otros ratos oscuros
que de porfiado cargo con la porfía
creo en mí
y me sufro
en el agobio en la alegría
en la paciencia en el abandono
en la lujuria de vivir;
creo en mi.
TRAICIÓN
El 15 de Agosto de 1983, sin saber cuando ni como, sellé una parte de mi vida e hice de la nostalgia y la culpa un hábito perenne. Ese día entre maquetas, planos y bocetos que me importaban tanto como la reproducción de los elefantes, besé a quien no debía, mejor dicho me dejé besar, lo que es peor, y me sumergí en la traición. No pretendía nada, apenas una mañana de grata compañía. Un rato para divagar entre mis carencias y un par de ojos que me obligaban a mirar para otro lado. Ella era a ratos un ser de otro mundo que engendraba en mí fantasmas nuevos, o antiguos que a estas alturas viene a ser lo mismo. Descubrí en su mirada una voz que creía perdida y como un animal maldito que busca la muerte terminé por rendirme dulcemente a sus labios. Yo no quería, mejor dicho no vislumbraba ni remotamente la chance de perseguir su beso tierno, sin embargo no luché y menos aún rechacé la propuesta que saltó por mí como un deseo condenado a perderse para siempre en la boca chueca del que sabe que enarbola el desamparo. Cuando me detuve a respirar ese aire que me devolvió la vergüenza fétida del culpable, ya era tarde, y claro, el afán era un dolor fugaz pero implacable que supo con certeza que todo se iba al carajo en el instante mismo en que decidí que con ella seguía hasta que se terminara la culpa o perviviera el amor. Eso sí, creí oportuno enfrentar los hechos y aceptar en público que algo no esperado estaba pasando entre ella y yo. Mala idea urgir con la buena voluntad a quien sospecha que algo anda a los tumbos. Se prendieron todas la alarmas y no quedó por donde levantar una excusa, menos una razón poderosa,. El daño, esa herida que hierve en el hipotálamo, ya ocupaba todos los rincones y el goce de amar fue apenas un refugio sin horizonte, una inocencia torpe que no cabía en el perdón. Y así fue no más, de las copas llenas pasé al espanto de la traición que me acompaña hasta hoy.
martes, septiembre 26, 2006
Toda tú
Eres mi patria,
la piel que me acorrala,
el movimiento perpetuo que me orbita,
la insondable duda que me empuja,
el rumor inexorable de mis rebeliones,
todo lo que maldigo:
La flaca mirada que me arrodilla,
el cantegril de mis miserias,
un pecado tatuado a fuego,
la guitarra rota que me obliga.
Eres el cadáver de los años,
los restos de otro amor gastado,
un montón de fotos que sobran.
La cara convexa del miedo,
el espejo ciego de mis arrebatos,
a pain in the ass.
la necesaria luz mal parida,
mis bajas pasiones dispuestas a huir,
la bitácora de mis malas horas,
el ritmo dañino de mis hipocresías,
Eres la avenida donde se cruzan nuestros humores,
la boca hirviendo que me da la vida.
Toda la sangre empeñada en mi nombre,
la fiesta de la casa nueva,
la Carmen imposible de Bizet,
el corazón que vale la pena,
la respuesta a mi vaga suficiencia,
lo poco que hago bien.
mi mejor lado, mi llamado al orden,
todas y cada una de mis debilidades.
Eres mi estrella favorita,
el amor que abrocha mis intentos,
cada una de mis flaquezas,
cada una y todas mis razones.
Mi cansancio, mi abúlica muerte.
Mi mayor descubrimiento,
el final del Arcoíris,
la mejor de mis batallas,
toda tú,
el amor que me salvó de mí.
la piel que me acorrala,
el movimiento perpetuo que me orbita,
la insondable duda que me empuja,
el rumor inexorable de mis rebeliones,
todo lo que maldigo:
La flaca mirada que me arrodilla,
el cantegril de mis miserias,
un pecado tatuado a fuego,
la guitarra rota que me obliga.
Eres el cadáver de los años,
los restos de otro amor gastado,
un montón de fotos que sobran.
La cara convexa del miedo,
el espejo ciego de mis arrebatos,
a pain in the ass.
la necesaria luz mal parida,
mis bajas pasiones dispuestas a huir,
la bitácora de mis malas horas,
el ritmo dañino de mis hipocresías,
Eres la avenida donde se cruzan nuestros humores,
la boca hirviendo que me da la vida.
Toda la sangre empeñada en mi nombre,
la fiesta de la casa nueva,
la Carmen imposible de Bizet,
el corazón que vale la pena,
la respuesta a mi vaga suficiencia,
lo poco que hago bien.
mi mejor lado, mi llamado al orden,
todas y cada una de mis debilidades.
Eres mi estrella favorita,
el amor que abrocha mis intentos,
cada una de mis flaquezas,
cada una y todas mis razones.
Mi cansancio, mi abúlica muerte.
Mi mayor descubrimiento,
el final del Arcoíris,
la mejor de mis batallas,
toda tú,
el amor que me salvó de mí.
jueves, julio 13, 2006
DUDAS
PRIMERA DUDA
Qué hago escribiendo
poesía
que nadie lee - ni yo -
en vez de andar
fornicando
como dios manda?
SEGUNDA DUDA
Tengo todo
al alcance de la mano:
el abrelatas
la cuenta del gas
tus muslos abiertos...
...y las ganas?
TERCERA DUDA
Y si
cuando te desmontes
y el espejo empañado
que nos vio
revolcarnos hasta
que los vecinos
supieron que nos
gusta cantar,
me deje a solas
con tu cara,
me gustará lo que vea?
Qué hago escribiendo
poesía
que nadie lee - ni yo -
en vez de andar
fornicando
como dios manda?
SEGUNDA DUDA
Tengo todo
al alcance de la mano:
el abrelatas
la cuenta del gas
tus muslos abiertos...
...y las ganas?
TERCERA DUDA
Y si
cuando te desmontes
y el espejo empañado
que nos vio
revolcarnos hasta
que los vecinos
supieron que nos
gusta cantar,
me deje a solas
con tu cara,
me gustará lo que vea?
lunes, octubre 03, 2005
Por cuenta propia - La patria era mi religión
Sucedió que la piel viajó a perderse
en un par de frutas nuevas,
y mis espejos - los de antes -
escanciaban rubores y susurros.
Dios dejó cuentas pendientes
y no hubo con que pagar.
Procuré tener a mano algunos adjetivos,
para no extraviar las corazonadas,
las banderas desplegadas a última hora
resumían el día entre vinos y promesas.
Morir a golpes en la vereda,
quemado en un asomo de gracia,
crucificado en un error de cálculo
incrustado en la última bala,
inmolado en día de guarda,
o certificado a culatazos
era, a penas, un archivo de homenajes mudos
y canciones mortuorias.
Mis músculos renunciaban
a tenerme en cuenta
y en la quietud de cada diástole
la ciudad me llamaba a gritos.
De allá para acá
las esperanzas mutaron en historias oficiales,
en verbos en cautiverio,
en paréntesis puestos a despistar los espejos.
Y Yo en la mitad de mí.
Flores calientes me brotaban
como amagos de ironías posibles.
El coraje fue sólo un olvido en fuga,
cosas que hacían falta;
la vergüenza necesaria,
para no olvidar la ceremonia de la muerte.
Entretanto besé a quien no debía
y me condenaron a sacarle punta al lápiz.
Me trepé en la traición,
en la insolencia de un ciego
que mira de costado.
No pudieron odiarme,
la tierra no era redonda
y era usual
que se me cayeran los dientes.
No todo resultaba bien,
los amigos apuraban sus sueños
y a mi - otra vez -
la voz no me alcanzaba.
El país era un error,
un milagro sin hijos.
Los ojos del dolor no eran ajenos:
Rodrigo Rojas de Negri
ardía entre neumáticos
la noche esa en que me sobró la vida.
En la urgencia de mis anhelos
eché a andar en puntos suspensivos...
ergo postulé a un punto y coma;
los signos de interrogación hicieron de las suyas.
Entre paréntesis se hizo la luz (a dentelladas)
y me esfumé allá como un cometa silábico
entre verbos de poca monta
y diptongos paranoicos,
inventé un lugar donde poner el acento,
y me sentí invencible.
La patria era mi religión.
en un par de frutas nuevas,
y mis espejos - los de antes -
escanciaban rubores y susurros.
Dios dejó cuentas pendientes
y no hubo con que pagar.
Procuré tener a mano algunos adjetivos,
para no extraviar las corazonadas,
las banderas desplegadas a última hora
resumían el día entre vinos y promesas.
Morir a golpes en la vereda,
quemado en un asomo de gracia,
crucificado en un error de cálculo
incrustado en la última bala,
inmolado en día de guarda,
o certificado a culatazos
era, a penas, un archivo de homenajes mudos
y canciones mortuorias.
Mis músculos renunciaban
a tenerme en cuenta
y en la quietud de cada diástole
la ciudad me llamaba a gritos.
De allá para acá
las esperanzas mutaron en historias oficiales,
en verbos en cautiverio,
en paréntesis puestos a despistar los espejos.
Y Yo en la mitad de mí.
Flores calientes me brotaban
como amagos de ironías posibles.
El coraje fue sólo un olvido en fuga,
cosas que hacían falta;
la vergüenza necesaria,
para no olvidar la ceremonia de la muerte.
Entretanto besé a quien no debía
y me condenaron a sacarle punta al lápiz.
Me trepé en la traición,
en la insolencia de un ciego
que mira de costado.
No pudieron odiarme,
la tierra no era redonda
y era usual
que se me cayeran los dientes.
No todo resultaba bien,
los amigos apuraban sus sueños
y a mi - otra vez -
la voz no me alcanzaba.
El país era un error,
un milagro sin hijos.
Los ojos del dolor no eran ajenos:
Rodrigo Rojas de Negri
ardía entre neumáticos
la noche esa en que me sobró la vida.
En la urgencia de mis anhelos
eché a andar en puntos suspensivos...
ergo postulé a un punto y coma;
los signos de interrogación hicieron de las suyas.
Entre paréntesis se hizo la luz (a dentelladas)
y me esfumé allá como un cometa silábico
entre verbos de poca monta
y diptongos paranoicos,
inventé un lugar donde poner el acento,
y me sentí invencible.
La patria era mi religión.
viernes, septiembre 30, 2005
LA POESÍA NO SIRVE PARA NADA
que no se piense
que la poesía sirve para algo.
de partida no sirve
para levantar un alzaprima
y menos para calentar la pava.
la poesía,
así a golpe de machete,
sirve para eludir la comunión
y trapear la cocina.
que no piense
que quien escribe
genuflexa el heroísmo,
nada de eso
quien escribe lo hace
mientras mastica pan
y circunda el borde de la mesa
como una mosca taciturna.
la poesía no sirve para nada,
ni para remendar el abrigo,
ni para sobarle las nalgas a alguien.
no tiene norte, ni sureste.
divaga entre frascos vacios
y eructos verborreicos
buscando donde evacuar la vejiga
y aún así mea sin elegancia alguna.
no sirve para nada
tampoco para olerse la axilas,
pero es un buen lugar
para dejar los malos hábitos
y la leche agria.
no sirve ni para no servir,
es una inutilidad sumamente útil
para reparar lo irreparable
que la poesía sirve para algo.
de partida no sirve
para levantar un alzaprima
y menos para calentar la pava.
la poesía,
así a golpe de machete,
sirve para eludir la comunión
y trapear la cocina.
que no piense
que quien escribe
genuflexa el heroísmo,
nada de eso
quien escribe lo hace
mientras mastica pan
y circunda el borde de la mesa
como una mosca taciturna.
la poesía no sirve para nada,
ni para remendar el abrigo,
ni para sobarle las nalgas a alguien.
no tiene norte, ni sureste.
divaga entre frascos vacios
y eructos verborreicos
buscando donde evacuar la vejiga
y aún así mea sin elegancia alguna.
no sirve para nada
tampoco para olerse la axilas,
pero es un buen lugar
para dejar los malos hábitos
y la leche agria.
no sirve ni para no servir,
es una inutilidad sumamente útil
para reparar lo irreparable
miércoles, agosto 10, 2005
DISCURSO BUFFALO'S AWARD 2004
Por primera vez en todos estos años tengo bastante claridad respecto de cómo empezar este discurso de apertura, sin embargo no me sale. ¿Será que entre la dicotomía de mis buenas nuevas y las malas horas de otros no doy con el adjetivo adecuado?, ¿será que en realidad nada es tan malo ni tan bueno, y que sé yo...que así es la vida?, ¿será qué entre tanta mala memoria nos hemos olvidado de uno que otro año bueno?. No tengo las respuestas, apenas las preguntas, así que vamos por partes. Bien se sabe que no creo en nada, para empezar no creo en mi, pero no como una zancadilla a la autoestima, sino más bien como una manera de mantener un cable a tierra. No digo nada nuevo, bien se sabe – repito – que toda creencia parte por la negación del yo, y Yo no estoy para salidas de madre. No creo en la fuerza bruta, más bien en la bruta fuerza. No creo en la inteligencia como forma de vida, ni en el intelecto como mecanismo de defensa. No creo en la estupidez orgullosa como analgésico del agotamiento. No creo en la lógica utilitaria cuando de corazones maltrechos se trata la cosa. No creo en Dios, disculpen si soy majadero. No creo en ángeles predicadores justo cuando me duele lo que nunca antes me había dolido. No creo en lo que oigo así no más como viene. No creo en la acrobacia del que nunca queda mal con nadie, aunque las más de la veces sea yo mismo. No creo en el sufrimiento útil, siempre se puede estar peor. No creo tener respuestas adecuadas para no creer, sólo tengo la certeza de que la memoria puede ser el testaferro de la mala fe. La que nos obliga a guardar las pequeñas buenaventuranzas para las uvas y el champagne, cuando debiéramos celebrar a cada rato y no en cada muerte de obispo. Así que los invito a celebrar. Celebremos que todavía podemos hacer y deshacer el amor. Celebremos que la risa aún nos deja entrar en su casa. Celebremos que hay alguien en el mundo que piensa en nosotros. Celebremos que nadie nos ha quitado la posibilidad de besar a nuestros hijos. Vamos a celebrar que alguna vez Don Jorge Roubillard compartió sus vinos con nosotros. Celebremos también nuestras pobres vanidades como una forma de quitarles el aire. Vamos a celebrar que Doña María Angélica Rouret dejó en su hijo la risa como remedio infalible. Celebremos nuestras cobardías y nuestros desamparos hasta que se desangren . Vamos celebrar que Don Rafael Fernández se las sabía todas y jamás se le notó. Celebremos cada torpeza, cada mezquindad a ver si las dejamos en evidencia. Vamos a celebrar que Harry Williams se ríe de nosotros con profundo cariño. Celebremos nuestras maldades, nuestras falsas lágrimas a ver si se nos caen encima. Vamos a celebrar que Don Marcelo Malbec supo dejar su medio pollo. Celebremos los prejuicios, los malos hábitos hasta que nos de vergüenza. Vamos a celebrar que Doña Marta Uriarte todavía cree que el Laly es una joyita. Celebremos cada ofensa, cada herida hecha con rencor hasta que duela tanto como mascar una piedra. Vamos a celebrar que Doña Gabriela Ballacey aún quema el pan todas las mañanas. Celebremos que siempre podemos hacerle la vida imposible a alguien, a ver si se rompen los espejos. Vamos a celebrar a Don Eugenio Barros porque sí, así sin más. Celebremos que en horas inciertas tú eres mi hermano del alma realmente el amigo que en todo momento y jornada estas siempre conmigo. Que aunque eres un hombre aún tienes el alma de niño, aquel que me da su amistad su respeto y cariño, y no cambias por duro que sean los tiempos. Tú eres realmente el más cierto en horas inciertas y me dices verdades con frases abiertas. No preciso decir todo esto que te digo, pero es bueno sentir que eres tú mi gran amigo. Vamos a celebrar de una vez y para siempre con los abrazos que cada año nos debemos.
miércoles, julio 27, 2005
A MIS AMIGOS
Los tiempos están cambiando y no es muy novedoso lo que digo, lo grave es a nadie le importa mucho reparar en que construimos un discurso de imaginarios, donde todo parece que está resuelto y con eso basta para la fascinación de una promesa donde todo es posible. Con esta praxis la memoria, la razón antropológica de lo que somos y de lo que nos falta, se va poco a poco transformando en una realidad construida previamente, sin que nos detengamos a pensar si es real o un mero ejercicio mediático.
Es probable que los tiempos no estén ávidos de discursos autocomplacientes, y menos, menos aún de frágiles misericordias, pero, como a porfiado no me gana nadie, hoy quiero abrirle un espacio a la memoria, esa campana testaruda que nos sacude la modorra de vez en cuando. Quiero abrirle camino a la nostalgia, pero ya no como un testaferro de un pasado difusamente glorioso, sino como una manera de refrendar este presente turbulento que en estos últimos tiempos las más de las veces me deja auscultando el espejo en busca de razones y buenas nuevas. Es así que hurgar en el dolor, en la angustia - esa vieja que colecciona moralejas - se me ha hecho un hábito con el paso cambiado, un ejercicio de tira y afloja en esta pasada por la vida que me toca defender. Refugiarse en la fe puede ser - en mi caso - como tomarse una casa vacía, y definitivamente no le veo ni los dientes. Creer que algo puede abatirme la esperanza, sería una medida probable sino fuera porque me niego a borrar la huella de mis años. Los años se nos vienen sin descanso, y la vida a veces es una mala maniobra, pero también es esa esquina que doblamos sin darnos cuenta, sin saber que había un gesto, una calle donde enterrar el mal agüero. En fin, que no somos cadáveres sin etiquetar, que hay una memoria que nos sostiene más allá de la historia que escribimos día a día, y es a esa memoria a la que he recurrido en estos días donde el útero de la angustia me anda orillando las ganas. Recordar para empezar que soy lo que soy gracias a los que han crecido conmigo, a los que han bendecido mis silencios, a los que han coleccionado mis letanías, a los que han compilado mis torpezas, a los que han buscado mis ratos y mis acogidas, a los que han hecho caso omiso de mis soberbias, a los que han compartido un paleteo, una cannabis apurada y culpable, a los que me han hecho cómplice de sus tristezas, a los que han vuelto con la misma esperanza, a los que han dado con una segunda voz, a los que aún siguen trepando el mismo río, a los que, otra vez, aburro hasta más no poder, a los que ni se inmutaron cuando alguna vez se me pasó la mano, a los que aún en la mitad de una desilusión han sabido poner la otra mejilla.
Esta vez durante largos segundos y breves horas sentí que me estaba quedando solo, huelga decir que el desamparo es un cuchillo sin rumbo, sordo y mudo, que va y viene como una muerte indolente y mordaz. Al mundo nada le importa, pero a mi la vida no me tuerce ni me muerde, porque para reparar el paso mal andado están los que han masticado la misma piedra de mierda conmigo, mis amigos personales: Matías, Kike, Jorge, Eugenio, Sergio, Eduardo y Mauricio.
Gracias en nombre de la memoria.
Es probable que los tiempos no estén ávidos de discursos autocomplacientes, y menos, menos aún de frágiles misericordias, pero, como a porfiado no me gana nadie, hoy quiero abrirle un espacio a la memoria, esa campana testaruda que nos sacude la modorra de vez en cuando. Quiero abrirle camino a la nostalgia, pero ya no como un testaferro de un pasado difusamente glorioso, sino como una manera de refrendar este presente turbulento que en estos últimos tiempos las más de las veces me deja auscultando el espejo en busca de razones y buenas nuevas. Es así que hurgar en el dolor, en la angustia - esa vieja que colecciona moralejas - se me ha hecho un hábito con el paso cambiado, un ejercicio de tira y afloja en esta pasada por la vida que me toca defender. Refugiarse en la fe puede ser - en mi caso - como tomarse una casa vacía, y definitivamente no le veo ni los dientes. Creer que algo puede abatirme la esperanza, sería una medida probable sino fuera porque me niego a borrar la huella de mis años. Los años se nos vienen sin descanso, y la vida a veces es una mala maniobra, pero también es esa esquina que doblamos sin darnos cuenta, sin saber que había un gesto, una calle donde enterrar el mal agüero. En fin, que no somos cadáveres sin etiquetar, que hay una memoria que nos sostiene más allá de la historia que escribimos día a día, y es a esa memoria a la que he recurrido en estos días donde el útero de la angustia me anda orillando las ganas. Recordar para empezar que soy lo que soy gracias a los que han crecido conmigo, a los que han bendecido mis silencios, a los que han coleccionado mis letanías, a los que han compilado mis torpezas, a los que han buscado mis ratos y mis acogidas, a los que han hecho caso omiso de mis soberbias, a los que han compartido un paleteo, una cannabis apurada y culpable, a los que me han hecho cómplice de sus tristezas, a los que han vuelto con la misma esperanza, a los que han dado con una segunda voz, a los que aún siguen trepando el mismo río, a los que, otra vez, aburro hasta más no poder, a los que ni se inmutaron cuando alguna vez se me pasó la mano, a los que aún en la mitad de una desilusión han sabido poner la otra mejilla.
Esta vez durante largos segundos y breves horas sentí que me estaba quedando solo, huelga decir que el desamparo es un cuchillo sin rumbo, sordo y mudo, que va y viene como una muerte indolente y mordaz. Al mundo nada le importa, pero a mi la vida no me tuerce ni me muerde, porque para reparar el paso mal andado están los que han masticado la misma piedra de mierda conmigo, mis amigos personales: Matías, Kike, Jorge, Eugenio, Sergio, Eduardo y Mauricio.
Gracias en nombre de la memoria.
AMAR
AMAR
Las relaciones humanas se ordenan desde la emoción y no desde la razón, aún cuando la razón dé forma al hacer que el emocionar decide. Entonces el designio “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”, no es un mero antojo o un fin en si mismo, sino una forma de vida. Estamos regidos y obligados en el amor, sin embargo parecemos negarlo y dejarle sólo el breve espacio que ocupa el enamoramiento, como si amar fuese sólo una manifestación de la memoria emotiva que a veces nos sacude la pasión. Si aceptamos que todo lo que hacemos en el día a día está gobernado por la emoción, esto es, la agitación del ánimo producida por ideas, recuerdos, sentimientos o pasiones, y que la tolerancia, la renuncia, el respeto, el sacrificio, la prudencia y todas las decisiones, conscientes o no, que tomamos a cada rato, son manifestaciones racionales estimuladas por la emoción que nos provoca el contacto con los otros, podemos concluir que amar es el hilo conductor de todo cuanto somos.
No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.
Ese amor que invade los espacios, ese que instala bandera sin permiso por un buen rato en nuestras vidas, ese que fue un fuego impertinente, el magma del inicio, es hoy el motor que nos lanza a la vida, y no una suma de hechos aislados como brotes de maleza. Porqué amamos? o Porqué nos aman?, parecen preguntas meramente románticas para poetas trasnochados o enunciados ditirámbicos para una aburrida charla de Sábado por la mañana, con café aguado y bostezos culpables, pero si le damos otra vuelta de tuerca a lo evidente y miramos el amar ya no como una expresión predecible de nuestra convivencia, sino al revés como una manera de aceptar todas las dimensiones del otro y en consecuencia legitimar la convivencia con uno, concluiremos en que el amor, y también su negación, no es la sublimación permanente de la experiencia amatoria, sino todo aquello que conduce a ella.
Los odios, la cortina del baño, las rabias, la reunión de colegio, los miramientos, la cuenta del gas, los reproches, el almuerzo del Domingo, los orgullos, las medias corridas, las admiraciones, las toallas mojadas, las alegrías, el dolor de cabeza, las penas, el auto sin bencina, los hijos, el cloro para la piscina, los rencores, los ronquidos, los besos, las llaves que gotean, los olores, los niños con fiebre, las peleas, los agarrones a mansalva, los abrazos, los malos modos, las caricias, el pan del desayuno, los arrebatos, el sexo a escondidas, los empeños, la falta de plata, las metas, el sexo a descampado, los egoísmos, las vacaciones cortas, la gratitud, la leche con nata, la madurez, todo cabe en el amor, porque el amor no tiene trabas, ni cortapisas, porque clama independencia y de ella depende.
Las relaciones humanas se ordenan desde la emoción y no desde la razón, aún cuando la razón dé forma al hacer que el emocionar decide. Entonces el designio “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”, no es un mero antojo o un fin en si mismo, sino una forma de vida. Estamos regidos y obligados en el amor, sin embargo parecemos negarlo y dejarle sólo el breve espacio que ocupa el enamoramiento, como si amar fuese sólo una manifestación de la memoria emotiva que a veces nos sacude la pasión. Si aceptamos que todo lo que hacemos en el día a día está gobernado por la emoción, esto es, la agitación del ánimo producida por ideas, recuerdos, sentimientos o pasiones, y que la tolerancia, la renuncia, el respeto, el sacrificio, la prudencia y todas las decisiones, conscientes o no, que tomamos a cada rato, son manifestaciones racionales estimuladas por la emoción que nos provoca el contacto con los otros, podemos concluir que amar es el hilo conductor de todo cuanto somos.
No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.
Ese amor que invade los espacios, ese que instala bandera sin permiso por un buen rato en nuestras vidas, ese que fue un fuego impertinente, el magma del inicio, es hoy el motor que nos lanza a la vida, y no una suma de hechos aislados como brotes de maleza. Porqué amamos? o Porqué nos aman?, parecen preguntas meramente románticas para poetas trasnochados o enunciados ditirámbicos para una aburrida charla de Sábado por la mañana, con café aguado y bostezos culpables, pero si le damos otra vuelta de tuerca a lo evidente y miramos el amar ya no como una expresión predecible de nuestra convivencia, sino al revés como una manera de aceptar todas las dimensiones del otro y en consecuencia legitimar la convivencia con uno, concluiremos en que el amor, y también su negación, no es la sublimación permanente de la experiencia amatoria, sino todo aquello que conduce a ella.
Los odios, la cortina del baño, las rabias, la reunión de colegio, los miramientos, la cuenta del gas, los reproches, el almuerzo del Domingo, los orgullos, las medias corridas, las admiraciones, las toallas mojadas, las alegrías, el dolor de cabeza, las penas, el auto sin bencina, los hijos, el cloro para la piscina, los rencores, los ronquidos, los besos, las llaves que gotean, los olores, los niños con fiebre, las peleas, los agarrones a mansalva, los abrazos, los malos modos, las caricias, el pan del desayuno, los arrebatos, el sexo a escondidas, los empeños, la falta de plata, las metas, el sexo a descampado, los egoísmos, las vacaciones cortas, la gratitud, la leche con nata, la madurez, todo cabe en el amor, porque el amor no tiene trabas, ni cortapisas, porque clama independencia y de ella depende.
jueves, marzo 17, 2005
Por cuenta propia – carta de ajuste
Yo crecí en callejones sin salida
y albóndigas caseras
entre manzanas y japoneses
que pulían mi estima
Y mis dientes.
Me trepaba en miramientos,
en árboles flacos
como la risa de las lagartijas.
Cataplasmas para la tos
y bicicletas fugaces
a la hora de la siesta.
Puñetes timoratos
y pedradas equidistantes;
salvaguardas
en la plenitud de la valentía.
Fundé a contramano
una pasión desarticulada
por los pelotazos y los rosales.
Horas de quejumbres
y derrumbes
en el infinito hijismo de mi madre.
Cargué mayorazgos y circunstancias,
como cicatrices pululantes
en la sospecha de mis primeras dudas.
Obligado al pudor,
la oscuridad fue un reto cómplice
a la hora de las plegarias
fugitivas y peristálticas.
Alquimia de mis pulmones
fue crecer a mansalva
en la vacuidad pegajosa del éxito.
Huí de los espolones, como de los gatos.
Rarezas y certezas
me alzaron hasta la hipocresía
en la premura del amor urgente.
A la izquierda
mis vecinos;
los ojos negros
pañuelo y lágrima
que reconstruyeron la ciudad
a
peñascazos.
Sumido
en la pequeña llama de mi orgullo,
la voz
no me alcanzaba
para encaramarme a ver si el mar
me traía otras palabras.
Luego - sin despistes -
cachetazos de des-amor
y huesos nuevos para crecer
sin mapas ni albañiles.
Rebeldía de los andamios.
Letras impúdicas que no supieron
de verbos
ni diluvios.
Odie las risas.
Me sobraron las moscas
y las lupas.
Recogí:
Siluetas y rodillas,
muecas candentes,
timbres infernales.
(Dónde estaban las ventanas?)
Me amaron?,
Si,
me buscaron entre los árboles,
pero yo andaba
midiendo el largo de mis uñas
con la voluntad
de un tren escarchado.
Ame?,
No lo sé,
solo rastros,
resabios de alpiste
y sudores diminutos
que no daban con las notas.
(siempre llegue tarde)
Una mañana,
que recuerdo como mi voz,
exhumé un grito
y salí a afinar los ríos,
a merodear los pianos.
Y crecí entra cantautores y estertores,
orillas de guitarra,
palabras encumbradas en semicorcheas.
La poesía me trajo a mí,
y me dibujé otra cara.
Más temprano que tarde
la vida se me vino encima
la mayoría de las veces
fue una certeza venida a menos,
otras, pelos nuevos en la espalda
y viejas puertas que ya no abrían.
Era sólo una carta de ajuste.
y albóndigas caseras
entre manzanas y japoneses
que pulían mi estima
Y mis dientes.
Me trepaba en miramientos,
en árboles flacos
como la risa de las lagartijas.
Cataplasmas para la tos
y bicicletas fugaces
a la hora de la siesta.
Puñetes timoratos
y pedradas equidistantes;
salvaguardas
en la plenitud de la valentía.
Fundé a contramano
una pasión desarticulada
por los pelotazos y los rosales.
Horas de quejumbres
y derrumbes
en el infinito hijismo de mi madre.
Cargué mayorazgos y circunstancias,
como cicatrices pululantes
en la sospecha de mis primeras dudas.
Obligado al pudor,
la oscuridad fue un reto cómplice
a la hora de las plegarias
fugitivas y peristálticas.
Alquimia de mis pulmones
fue crecer a mansalva
en la vacuidad pegajosa del éxito.
Huí de los espolones, como de los gatos.
Rarezas y certezas
me alzaron hasta la hipocresía
en la premura del amor urgente.
A la izquierda
mis vecinos;
los ojos negros
pañuelo y lágrima
que reconstruyeron la ciudad
a
peñascazos.
Sumido
en la pequeña llama de mi orgullo,
la voz
no me alcanzaba
para encaramarme a ver si el mar
me traía otras palabras.
Luego - sin despistes -
cachetazos de des-amor
y huesos nuevos para crecer
sin mapas ni albañiles.
Rebeldía de los andamios.
Letras impúdicas que no supieron
de verbos
ni diluvios.
Odie las risas.
Me sobraron las moscas
y las lupas.
Recogí:
Siluetas y rodillas,
muecas candentes,
timbres infernales.
(Dónde estaban las ventanas?)
Me amaron?,
Si,
me buscaron entre los árboles,
pero yo andaba
midiendo el largo de mis uñas
con la voluntad
de un tren escarchado.
Ame?,
No lo sé,
solo rastros,
resabios de alpiste
y sudores diminutos
que no daban con las notas.
(siempre llegue tarde)
Una mañana,
que recuerdo como mi voz,
exhumé un grito
y salí a afinar los ríos,
a merodear los pianos.
Y crecí entra cantautores y estertores,
orillas de guitarra,
palabras encumbradas en semicorcheas.
La poesía me trajo a mí,
y me dibujé otra cara.
Más temprano que tarde
la vida se me vino encima
la mayoría de las veces
fue una certeza venida a menos,
otras, pelos nuevos en la espalda
y viejas puertas que ya no abrían.
Era sólo una carta de ajuste.
Carta testimonio de una pena inconclusa
Ese día yo todavía tropezaba con mis brazos, mis hombros eran un horizonte pequeño pero efectivo. Ciertamente mientras del pasaje a la cancha había sólo un sudor de por medio, en otras casas las cicatrices jugaban sus descuentos.
A mi nadie me preguntó hacia donde mis torpezas viajaban a quemar sus penas, a mi nadie me dijo que el espejo de la tristeza podía ser tan lapidario, a mi nadie me buscó esa noche cuando mi vida se mutó en cajas negras y excusas pestilentes.
Ese día yo aún mordía la orilla de la infancia y mis largos sueños eran un montón de viejas niñerías. La culpa de vivir, la razón del pecado, aún no merodeaban mis calles. El daño era un rasguño poca cosa en la fortaleza de mis convenciones, las malas palabras cabían de sobra en el arrepentimiento.
A nadie culpo, pero hasta ese día, yo juraría que los ojos me brillaban porque sí. Hasta ese día, y me demoré 25 años en entenderlo, yo vacilaba entre mis matchbox y música libre, yo saltaba de la rebeldía al enfado, yo de las arterias ardiendo a las manos frías del cinismo. Y de sopetón la vida; un cachetazo imprudente que me sacó al descampado. De repente me dejaron donde no había ni demonios, y mis pequeños ángeles aún crecían conmigo.
Una pena inconclusa, sin avisarme, de pronto me atravesó desde el hipotálamo hasta el tendón de Aquiles, y no pude menos que ir del olvido perezoso y pedante al dolor urgente como una tristeza que se muere de muerte.
Mi padre me miraba desde la esquina de su vergüenza, sin saber por donde mis sueños naufragaban; pálidos, timoratos y amarillos. Mi madre acurrucada en el mejor de mis lados, me ayudaba a levantar los andamios para lo que quedaba en pie. Mis hermanos, puestos de aquí para allá, afilando un dolor horroroso pero colectivo, mientras yo intentaba descifrar, a solas, la cara implacable del desamor.
A veces, a veces todo es un error.
Ese día de Diciembre de 1976 me condenaron a desterrar las breves sonrisas del entusiasmo, y a pretender que yo era lo suficientemente mayorcito para desechar las sospechas y masticar el hueso de la verdad sin quejas ni ulteriores malos entendidos. Y así, a la buena de Dios, aunque jamás nos carearon, para separar la paja del trigo, me largaron a vivir la pena de la vida cuando yo recién emergía de la alegría de las bicicletas y los palitroques.
A mi nadie me preguntó hacia donde mis torpezas viajaban a quemar sus penas, a mi nadie me dijo que el espejo de la tristeza podía ser tan lapidario, a mi nadie me buscó esa noche cuando mi vida se mutó en cajas negras y excusas pestilentes.
Ese día yo aún mordía la orilla de la infancia y mis largos sueños eran un montón de viejas niñerías. La culpa de vivir, la razón del pecado, aún no merodeaban mis calles. El daño era un rasguño poca cosa en la fortaleza de mis convenciones, las malas palabras cabían de sobra en el arrepentimiento.
A nadie culpo, pero hasta ese día, yo juraría que los ojos me brillaban porque sí. Hasta ese día, y me demoré 25 años en entenderlo, yo vacilaba entre mis matchbox y música libre, yo saltaba de la rebeldía al enfado, yo de las arterias ardiendo a las manos frías del cinismo. Y de sopetón la vida; un cachetazo imprudente que me sacó al descampado. De repente me dejaron donde no había ni demonios, y mis pequeños ángeles aún crecían conmigo.
Una pena inconclusa, sin avisarme, de pronto me atravesó desde el hipotálamo hasta el tendón de Aquiles, y no pude menos que ir del olvido perezoso y pedante al dolor urgente como una tristeza que se muere de muerte.
Mi padre me miraba desde la esquina de su vergüenza, sin saber por donde mis sueños naufragaban; pálidos, timoratos y amarillos. Mi madre acurrucada en el mejor de mis lados, me ayudaba a levantar los andamios para lo que quedaba en pie. Mis hermanos, puestos de aquí para allá, afilando un dolor horroroso pero colectivo, mientras yo intentaba descifrar, a solas, la cara implacable del desamor.
A veces, a veces todo es un error.
Ese día de Diciembre de 1976 me condenaron a desterrar las breves sonrisas del entusiasmo, y a pretender que yo era lo suficientemente mayorcito para desechar las sospechas y masticar el hueso de la verdad sin quejas ni ulteriores malos entendidos. Y así, a la buena de Dios, aunque jamás nos carearon, para separar la paja del trigo, me largaron a vivir la pena de la vida cuando yo recién emergía de la alegría de las bicicletas y los palitroques.
viernes, diciembre 17, 2004
DISCURSO DEL RECIÉN MUERTO
A mi no me vengan con luces apagadas
hace rato que se me cayeron los dientes
y no comulgo con el pecado original.
Yo digo que mejor un buen cachetazo
que andar a palos con el águila,
que no es por eludir el bulto
pero las viudas me siguen
por otras oscuras razones
que no vienen ni al caso ni al acoso.
Resulta que sufro de discernimiento eficaz
por lo cual suelo ocultar el resquemor
como quien esconde una amante con sobrepeso
y como era de esperarse
pocas veces me llaman a la pizarra.
No creo en el santo sepulcro
ni en la santísima trinidad
creo - a pie juntillas – en el pucho
antes del purgatorio
y - como no – en una buen pernil con palta.
Ahora lo tengo claro
ni yo me soporto
ni me entiendo
pero este entierro es mío
así que a otro perro con ese hueso.
He dicho.
hace rato que se me cayeron los dientes
y no comulgo con el pecado original.
Yo digo que mejor un buen cachetazo
que andar a palos con el águila,
que no es por eludir el bulto
pero las viudas me siguen
por otras oscuras razones
que no vienen ni al caso ni al acoso.
Resulta que sufro de discernimiento eficaz
por lo cual suelo ocultar el resquemor
como quien esconde una amante con sobrepeso
y como era de esperarse
pocas veces me llaman a la pizarra.
No creo en el santo sepulcro
ni en la santísima trinidad
creo - a pie juntillas – en el pucho
antes del purgatorio
y - como no – en una buen pernil con palta.
Ahora lo tengo claro
ni yo me soporto
ni me entiendo
pero este entierro es mío
así que a otro perro con ese hueso.
He dicho.
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