Perdí,
juro por lo que más quieran
que no será la última.
miércoles, septiembre 16, 2009
domingo, septiembre 13, 2009
viernes, septiembre 04, 2009
again and again
el verso escondido
va y vuelve
lo cobija el de siempre
y lo reparte entre los mismos
comparten notas
suspiran juntos
se suponen únicos
luego
bostezan al unísono
y cuelgan sus estandartes
aplauden
se aplauden
aman
se aman
el verso sube y baja
es copula feliz
orgía entre pocos
empero
elocuente y falaz
huelga decir
que rebota
entre los mismos labios
mismos dientes
mismas miserias.
va y vuelve
lo cobija el de siempre
y lo reparte entre los mismos
comparten notas
suspiran juntos
se suponen únicos
luego
bostezan al unísono
y cuelgan sus estandartes
aplauden
se aplauden
aman
se aman
el verso sube y baja
es copula feliz
orgía entre pocos
empero
elocuente y falaz
huelga decir
que rebota
entre los mismos labios
mismos dientes
mismas miserias.
martes, julio 14, 2009
Discurso apertura Bufalos Aguards 1999
Alguna vez escuché por ahí, quién sabe dónde, por boca de alguien, que la mirada de una vaca a un tren es el reflejo exacto de la mirada de un gato a una cerveza vacía. Como podemos colegiar, se trata de dos acontecimientos verdaderamente introspectivos. En ellos encontramos esa casi extinta instancia de recogimiento y abstracción. Quién no ha tenido la misma mirada vacía ante un Magritte o el primer capítulo del Ulises de Joyce. El gato mira la cerveza, y deja la madeja. La vaca mira el tren y deja de pastar. El hombre mira un Magritte y deja de pensar. Es decir, Ícaro tenía razón, para volar hacen falta alas. Qué extraña conclusión dirán ustedes, pues sí, es extraña, es más, pareciera no tener asidero, pareciera ser sólo una mugre en la pared. Sin embargo no es así. Esta extrapolación nace de un viaje infinitamente más espectacular que la circunvalación de Gagarin. La mente, estimulada por un acontecimiento exterior, se perpetúa en el imago de la fascinación, abre insospechadas ventanas para nutrirse de un espectáculo que mantiene absorto el cuerpo. Nada podrá detener este viaje. La ruta que ha tomado esta mente estimulada tiene como corolario sólo un final: El encuentro. El encuentro con un alter ego imprescindible, esto es, el reflejo del alma. La comunión inequívoca que nos permite construir un universo áureo. Es así como somos catapultados hacia esa instancia final de recogimiento. La vaca mira el tren y maravillada del espectáculo adopta esa mirada ida, abstracta e insondable. Vive un momento de absoluta realidad y comunión. ¿No eso acaso lo que sentimos, cada uno de nosotros, en tanto Búfalos Mojados, cada vez que recreamos este espacio lúdico y reconfortante? Sí, amigos, no somos más que vacas mirando el tren, regocijadas ante tan inmenso paraíso. Ahora bien, hay algunos más vacas que otros, o lo que es peor algunos sólo se conforman con mirar el tren: Huelga decir entonces, que como el abyecto sendero de la haronía sólo induce al egoísmo y a la atrofia muscular, no me queda más remedio, y con el único afán de dar un golpe de timón atrevido pero oportuno, que exhortarlos a erguir con entusiasmo la bandera de la audacia, y en un acto de inteligencia temporal darle al gallo nuestro más bullicioso aliento, más que mal en vez de mirar los trenes, ahí anda pecho al viento tirando por doquier.
Muchas gracias.
Muchas gracias.
viernes, junio 26, 2009
Carta inoficiosa para isabel castro*
Yo te miraba invadido por la sangre que se me trepaba por todos lados sin que pudiera evitarlo, aún no conocía el vértigo de la carne trémula, ni sabía como era que me tiritaba toda la suma de mis años. Me perdí en el anhelo de tus ojos. Me cobijé en el sueño de tus besos. Gasté lo mejor de mis ganas frente a tus ojos en blanco y negro. Defendí a fuerza de codazos mi derecho a mirarte. Postergué mi entrada a la soberbia de la sexualidad evidente. Definitivamente mis primeros esbozos fueron contigo.
Y tú sólo brincabas distante y absoluta a vista y paciencia de mi niñez en ebullición. Ahora pervivo con las ganas de robarte algunos años, o unas horas, o un pellizco de algún día largo como esta esperanza incubada desde cuando mis huesos aún no dolían.
Esto bien puede ser una torpeza, pero que más da, un deseo no cumplido es como un día sin sufrir, queda suspendido en el aire esperando mejores vientos.
*bailarina de Música Libre
Y tú sólo brincabas distante y absoluta a vista y paciencia de mi niñez en ebullición. Ahora pervivo con las ganas de robarte algunos años, o unas horas, o un pellizco de algún día largo como esta esperanza incubada desde cuando mis huesos aún no dolían.
Esto bien puede ser una torpeza, pero que más da, un deseo no cumplido es como un día sin sufrir, queda suspendido en el aire esperando mejores vientos.
*bailarina de Música Libre
martes, junio 09, 2009
Propongo huir
De
los buenos impertubables
los que tienen todo resuelto
los que no sueñan más allá de sus narices
los que cambian y creen que son otros
los que no sudan cuando miran de reojo
los que se rien a cada rato
los que lloran sin asunto
los que no cuidan la palabra
los bienvistos y los buenpartido
los horizontales que no tienen nada que perder
los verticales a buen resguardo
los recaudadores de amistades
los que coleccionan solemnidades
los que se las saben todas
los que sobrevuelan la vida ajena.
los buenos impertubables
los que tienen todo resuelto
los que no sueñan más allá de sus narices
los que cambian y creen que son otros
los que no sudan cuando miran de reojo
los que se rien a cada rato
los que lloran sin asunto
los que no cuidan la palabra
los bienvistos y los buenpartido
los horizontales que no tienen nada que perder
los verticales a buen resguardo
los recaudadores de amistades
los que coleccionan solemnidades
los que se las saben todas
los que sobrevuelan la vida ajena.
miércoles, mayo 13, 2009
Bájate de mi sombra
Martilleo en el hueco del azúcar
y nacen lunas en tu cabeza
y todo huele a Ángeles.
Estamos distantes de toda lógica,
luego es tarde para el desierto
Y hay que amar con sigilo.
No me sonrías por favor,
no me sacudas los viejos vinos
y aunque hago mal en decirlo:
No te mueras.
Bájate de mi sombra
bájate ya,
bájate.
y nacen lunas en tu cabeza
y todo huele a Ángeles.
Estamos distantes de toda lógica,
luego es tarde para el desierto
Y hay que amar con sigilo.
No me sonrías por favor,
no me sacudas los viejos vinos
y aunque hago mal en decirlo:
No te mueras.
Bájate de mi sombra
bájate ya,
bájate.
martes, mayo 12, 2009
Cosas que se no se necesitan...y otras que sí
Una palabra petulante,
Una verdad atiborrada de esteroides
Una musculosa mentira.
Un odio inválido
Una bajeza que va y que viene
Una necedad oportuna.
Un día inútil
Un horóscopo parapléjico
Un minuto bisiesto
Un amor en tránsito
Un pasaporte sin timbrar
Una guitarra sin cuerdas
Un condenado a vivir
Un cálculo mal hecho
Un olor a podrido
Una llegada fotográfica
Un empeño prófugo
Un mísero rencor como excusa
Una bronca a medio andar
Un verbo desconocido
Un paladar exquisito
Una rosa impúdica
Un aroma sin asunto
Una vida en la vereda de enfrente
Un tango al mango
Una copa rota
Un extraño en la noche
Un olor a rock and roll
Un sabor añejo
Una cueca a pierna suelta.
Un sexo prometido
Un gemido nonato
Una francesa al final del día.
Una verdad atiborrada de esteroides
Una musculosa mentira.
Un odio inválido
Una bajeza que va y que viene
Una necedad oportuna.
Un día inútil
Un horóscopo parapléjico
Un minuto bisiesto
Un amor en tránsito
Un pasaporte sin timbrar
Una guitarra sin cuerdas
Un condenado a vivir
Un cálculo mal hecho
Un olor a podrido
Una llegada fotográfica
Un empeño prófugo
Un mísero rencor como excusa
Una bronca a medio andar
Un verbo desconocido
Un paladar exquisito
Una rosa impúdica
Un aroma sin asunto
Una vida en la vereda de enfrente
Un tango al mango
Una copa rota
Un extraño en la noche
Un olor a rock and roll
Un sabor añejo
Una cueca a pierna suelta.
Un sexo prometido
Un gemido nonato
Una francesa al final del día.
jueves, abril 23, 2009
Qué le falta al miedo para dejarnos solos?
Hasta esta orilla mansedumbre donde miramos como se nos empina el entusiasmo,
no llega el color de la pobreza, ni el cansancio de la esperanza marchita.
Hasta hoy la mentira, esa que nos apedrea el corazón, es un rumor insulso.
Hasta acá la puerta de al lado es un ojo ciego que nos mira como una rosa desnuda.
Yo te acuso de acompañar la vida con aplausos.
Yo te acuso de mirar, sólo eso... de mirar.
Yo te acuso de andar despacito mascullando rencores.
Hasta hoy el breve instante en que apretamos los puños deshechos de vergüenza,
sólo nos dura hasta el próximo semáforo.
Hasta este minuto urgente y ausente todavía hablo como una buena sombra,
sin embargo aún no pongo un pie en tus penas.
Hasta ahora sólo hemos alimentado nuestras ganas con verbos y adverbios.
Y yo que hago?
Yo me acuso de no saludar a la mañana como es debido.
Yo me acuso de bajar la cabeza y encoger los hombros.
Yo me acuso de guardar la compostura torpemente.
Yo me acuso de olvidar que alguien me necesita.
Yo me acuso de coleccionar palabras sucias.
Hasta ahora nada nos cuesta la vida, acechamos a la vera del camino ansiosos de artificios y pañuelos que nos eleven para mirarnos la nuca.
Huelga decir que nuestras bocas balbucean excusas menores, buenas voluntades mal paridas.
Y es que: Un día nos olvidamos de amar y luego nos inventamos un país donde transitamos anestesiados del llanto a la ira y donde el coraje del perdón habita un abismo insultante.
Hasta hoy la vida es una filtración vacilante que gotea sangre derramada inútilmente.
Sin embargo,
Nunca el dios del bien se fue de aquí, si miras bien está cantando junto a ti.
Yo a extender la mano.
Tú a poner el amor y a levantar las cejas.
Él a llevar las antorchas y desnudar la noche.
Ella a salvaguardar la fe, para cuando falte el empeño.
Nosotros a deshojar la pereza y abrir el abrigo.
Ustedes a reír cada vez que puedan.
Ellos también.
Después, nos pasarán la cuenta y habrá que pagar.
no llega el color de la pobreza, ni el cansancio de la esperanza marchita.
Hasta hoy la mentira, esa que nos apedrea el corazón, es un rumor insulso.
Hasta acá la puerta de al lado es un ojo ciego que nos mira como una rosa desnuda.
Yo te acuso de acompañar la vida con aplausos.
Yo te acuso de mirar, sólo eso... de mirar.
Yo te acuso de andar despacito mascullando rencores.
Hasta hoy el breve instante en que apretamos los puños deshechos de vergüenza,
sólo nos dura hasta el próximo semáforo.
Hasta este minuto urgente y ausente todavía hablo como una buena sombra,
sin embargo aún no pongo un pie en tus penas.
Hasta ahora sólo hemos alimentado nuestras ganas con verbos y adverbios.
Y yo que hago?
Yo me acuso de no saludar a la mañana como es debido.
Yo me acuso de bajar la cabeza y encoger los hombros.
Yo me acuso de guardar la compostura torpemente.
Yo me acuso de olvidar que alguien me necesita.
Yo me acuso de coleccionar palabras sucias.
Hasta ahora nada nos cuesta la vida, acechamos a la vera del camino ansiosos de artificios y pañuelos que nos eleven para mirarnos la nuca.
Huelga decir que nuestras bocas balbucean excusas menores, buenas voluntades mal paridas.
Y es que: Un día nos olvidamos de amar y luego nos inventamos un país donde transitamos anestesiados del llanto a la ira y donde el coraje del perdón habita un abismo insultante.
Hasta hoy la vida es una filtración vacilante que gotea sangre derramada inútilmente.
Sin embargo,
Nunca el dios del bien se fue de aquí, si miras bien está cantando junto a ti.
Yo a extender la mano.
Tú a poner el amor y a levantar las cejas.
Él a llevar las antorchas y desnudar la noche.
Ella a salvaguardar la fe, para cuando falte el empeño.
Nosotros a deshojar la pereza y abrir el abrigo.
Ustedes a reír cada vez que puedan.
Ellos también.
Después, nos pasarán la cuenta y habrá que pagar.
Vine
Vine a ver si se podía
pero llegué entre dolores
que no eran míos.
Vine con la piel curtida
y los dientes en ristre
pero el sepulcro estaba vacío.
Vine
pero ya no sé
a qué
vine.
pero llegué entre dolores
que no eran míos.
Vine con la piel curtida
y los dientes en ristre
pero el sepulcro estaba vacío.
Vine
pero ya no sé
a qué
vine.
sábado, marzo 21, 2009
CONTRAMANO
Nacer
no era malo
ni inesperado
lo que vino
a contramano
fue
la mueca
que le dejó
sabores impertubables
en cada
soplo de los labios
y
supo que
la huella
que se asomaba
entre tanta
sonrisa cómplice
sería
el final
de las campanas
y el vislumbre
de
cuanto dolor
quedaba
por inventar.
no era malo
ni inesperado
lo que vino
a contramano
fue
la mueca
que le dejó
sabores impertubables
en cada
soplo de los labios
y
supo que
la huella
que se asomaba
entre tanta
sonrisa cómplice
sería
el final
de las campanas
y el vislumbre
de
cuanto dolor
quedaba
por inventar.
lunes, febrero 23, 2009
Liberar el deseo
Liberar el deseo,
ya no como un cuerpo hambriento,
liberarlo de la desolación,
condenarlo a la eternidad
en la fragua del sufrimiento.
Liberar el deseo,
liberarlo de oraciones fatuas,
de ciertos buenos infiernos,
de tardes suaves y aullidos esperables.
Liberar el deseo
de la memoria colectiva
y su sordera,
del corazón impávido
que muerde la orilla de las ganas.
Liberar el deseo,
prestar la heridas de a poco,
abrir de cuajo una promesa
y reptar a coronar la miseria.
Liberar el deseo,
matar una cópula otra vez,
encumbrar la sangre sucia
y renunciar a la salvación
del beso errante.
Liberar el deseo,
sacralizar los vinos,
sin mirar atrás.
ya no como un cuerpo hambriento,
liberarlo de la desolación,
condenarlo a la eternidad
en la fragua del sufrimiento.
Liberar el deseo,
liberarlo de oraciones fatuas,
de ciertos buenos infiernos,
de tardes suaves y aullidos esperables.
Liberar el deseo
de la memoria colectiva
y su sordera,
del corazón impávido
que muerde la orilla de las ganas.
Liberar el deseo,
prestar la heridas de a poco,
abrir de cuajo una promesa
y reptar a coronar la miseria.
Liberar el deseo,
matar una cópula otra vez,
encumbrar la sangre sucia
y renunciar a la salvación
del beso errante.
Liberar el deseo,
sacralizar los vinos,
sin mirar atrás.
martes, febrero 03, 2009
Carta para morderse la lengua – versión explícita
(escrita hace un tiempo, con ocasión de mis 40 años)
A los que me conocieron con chasquilla.
A los que aún esperan mis disculpas.
A los que añoran mi divagar políticamente correcto.
A los que me conocieron flaco.
A los que los escuché oportunamente y a los que no.
A los que no les hace mella mi vocabulario obeso y mordaz.
A los que he ofendido a sabiendas.
A los que les doy lata.
A los que me escrutan solemnes y asqueados.
A los que escarbo sin ninguna precaución.
A Eugenio y sus acertados desatinos.
A los que no les debo explicación alguna.
A los deudos de mi ignorancia.
A los que les prometí silencio.
A los que les ofrecí mi corazón, o sea a todos o casi.
A la María del Carmen por apurarme el tranco.
A los que no he podido olvidar.
A los que he abandonado a su suerte.
A Kike y su bondad sempiterna
A los que andan despacio por mis vacilaciones.
A los que me han dedicado sus angustias.
A los que estoy aburriendo en este preciso instante.
A los que esperan que me muerda la lengua.
A Jorge y sus porfías espeluznantes.
A los que viven días equivocados.
A los que transitan noches largas.
A los me han alejado de su vereda.
A los que sufren de amores insurrectos y no he podido cobijar.
A los que me han odiado a rabiar.
A la Teté y su ira fundamental.
A los que me han regalado sus peores momentos.
A los que trafican oportunidades.
A los muertos de pena.
A Munita y su insoportable ubicuidad.
A los que sueñan de sobra.
A los impolutos que se lavan las manos.
A los que han dejado marcas sin proponérselo.
A los sucios insufribles.
A Matías y su robusta disparidad.
A los que aman sin excusas.
A los que aman a punta de by pass.
A los que han dado con el Dios adecuado.
A mis hijos por amarme así no más.
A mis padre por su cariño sufrido.
A mis hermanos sólo por eso.
A mi madre por el amor, palabra inmensa.
A mis amigos por escogerme.
A mis enemigos, si los hay, por no dejarse ver.
A mi mujer por amarme a pesar de mi.
Gracias a todos, desde lo más hondo de mi.
A los que me conocieron con chasquilla.
A los que aún esperan mis disculpas.
A los que añoran mi divagar políticamente correcto.
A los que me conocieron flaco.
A los que los escuché oportunamente y a los que no.
A los que no les hace mella mi vocabulario obeso y mordaz.
A los que he ofendido a sabiendas.
A los que les doy lata.
A los que me escrutan solemnes y asqueados.
A los que escarbo sin ninguna precaución.
A Eugenio y sus acertados desatinos.
A los que no les debo explicación alguna.
A los deudos de mi ignorancia.
A los que les prometí silencio.
A los que les ofrecí mi corazón, o sea a todos o casi.
A la María del Carmen por apurarme el tranco.
A los que no he podido olvidar.
A los que he abandonado a su suerte.
A Kike y su bondad sempiterna
A los que andan despacio por mis vacilaciones.
A los que me han dedicado sus angustias.
A los que estoy aburriendo en este preciso instante.
A los que esperan que me muerda la lengua.
A Jorge y sus porfías espeluznantes.
A los que viven días equivocados.
A los que transitan noches largas.
A los me han alejado de su vereda.
A los que sufren de amores insurrectos y no he podido cobijar.
A los que me han odiado a rabiar.
A la Teté y su ira fundamental.
A los que me han regalado sus peores momentos.
A los que trafican oportunidades.
A los muertos de pena.
A Munita y su insoportable ubicuidad.
A los que sueñan de sobra.
A los impolutos que se lavan las manos.
A los que han dejado marcas sin proponérselo.
A los sucios insufribles.
A Matías y su robusta disparidad.
A los que aman sin excusas.
A los que aman a punta de by pass.
A los que han dado con el Dios adecuado.
A mis hijos por amarme así no más.
A mis padre por su cariño sufrido.
A mis hermanos sólo por eso.
A mi madre por el amor, palabra inmensa.
A mis amigos por escogerme.
A mis enemigos, si los hay, por no dejarse ver.
A mi mujer por amarme a pesar de mi.
Gracias a todos, desde lo más hondo de mi.
viernes, enero 23, 2009
LA VIDA A MEDIAS
De una manera u otra
media razón es media verdad,
y escucho decir
que la verdad no duele,
salvo claro
que sean verdades ajenas.
No se construye el mundo
en seis días,
sólo se distribuye la carga;
vivir es algo más
que paisajes y cromosomas.
Pasión y vida en cómodas cuotas
en los almacenes;
adonde va la gente que no vive;
a quién preguntarle?.
Dar la vida sin pedir vida,
merodear la muerte
sin estrellas que nos pertenezcan
puede más que
una bala resuelta a vivir.
Vida a pesar de la vida;
convicción y doctrina.
Yo tengo cosas que decir.
Decir por ejemplo:
Vivo, no me queda otra.
Vivo en los ojos que cuelgan.
Vivo en la yema de tus dedos.
Vivo aterido en la devoción.
Cuantas veces logré abrir las manos?
Sueño con penas y escafandras.
Sueño con principios y cegueras.
Sueño con verdades a medias tintas.
Sueño con olvidos y prisas.
La magia del amor sólo nos despista.
Digo lo que digo
y no hay donde ir,
la vida puede tragarse la elocuencia
sin mediar jueces ni acertijos,
sobran testigos que tomen nota;
aquí sólo pan añejo y trabalenguas.
Quien se excusa se acusa,
bueno
pués Yo me excuso.
Me excuso de la vida gigantesca,
pervivo en la menudencia
de la pequeñez.
Me excuso de ser justo,
me basta con estar vivo,
de forma que duela
estar en otro lado.
Me excuso de los enemigos
como de los puntos negros,
no cargo con lo que no me toca.
Me excuso de la verdad,
tampoco me regocija la mentira
sólo sigo de largo.
No digo más
voy camino al desenfado
con mis medias verdades,
montado en medias razones
media razón es media verdad,
y escucho decir
que la verdad no duele,
salvo claro
que sean verdades ajenas.
No se construye el mundo
en seis días,
sólo se distribuye la carga;
vivir es algo más
que paisajes y cromosomas.
Pasión y vida en cómodas cuotas
en los almacenes;
adonde va la gente que no vive;
a quién preguntarle?.
Dar la vida sin pedir vida,
merodear la muerte
sin estrellas que nos pertenezcan
puede más que
una bala resuelta a vivir.
Vida a pesar de la vida;
convicción y doctrina.
Yo tengo cosas que decir.
Decir por ejemplo:
Vivo, no me queda otra.
Vivo en los ojos que cuelgan.
Vivo en la yema de tus dedos.
Vivo aterido en la devoción.
Cuantas veces logré abrir las manos?
Sueño con penas y escafandras.
Sueño con principios y cegueras.
Sueño con verdades a medias tintas.
Sueño con olvidos y prisas.
La magia del amor sólo nos despista.
Digo lo que digo
y no hay donde ir,
la vida puede tragarse la elocuencia
sin mediar jueces ni acertijos,
sobran testigos que tomen nota;
aquí sólo pan añejo y trabalenguas.
Quien se excusa se acusa,
bueno
pués Yo me excuso.
Me excuso de la vida gigantesca,
pervivo en la menudencia
de la pequeñez.
Me excuso de ser justo,
me basta con estar vivo,
de forma que duela
estar en otro lado.
Me excuso de los enemigos
como de los puntos negros,
no cargo con lo que no me toca.
Me excuso de la verdad,
tampoco me regocija la mentira
sólo sigo de largo.
No digo más
voy camino al desenfado
con mis medias verdades,
montado en medias razones
lunes, enero 05, 2009
DISCURSO DE APERTURA DE LOS BÚFALOS AGUARDS 2007
A raíz de algunos hechos acaecidos durante este año, a saber: la separación de Kike, la no-venta de Matec, los amagos separatistas de Matías y otros hechos de gestación variopinta, reafirmo mi teoría de que uno es un hueón no más, ni más ni menos. Que uno puede creer que lleva la batuta, pero la verdad es que la vida dobla en cualquier esquina y es bueno detenerse a mirar lo que se tiene antes que se transforme en otra cosa (esto lo aprendí a lo 15 años).
Este discurso nace y se condice con algunas lecciones que se pueden sacar a partir de escuchar la canción “Non, Je Ne Regrette Rien” de Edith Piaf. Himno personal, casi un ars vitae, para quien la vida fue un sempiterno ir y venir de desgracias. En lo particular me refiero a los versos: Non, Rien De Rien, Non, Je Ne Regrette Rien. Ni Le Bien Qu`on M`a Fait, Ni Le Mal. Tout Ca M`est Bien Egal, que para los no-franco parlantes (vulgo no cachan francés, ¿o no pelao?) es algo así como: No, nada de nada, No, no me quejo de nada. Ni del bien que me han hecho, ni del mal. ¡Todo me da igual! . ¿No me quejo ni me arrepiento de qué?. Cada cual sabe por donde le cojea la vida, pero detengámonos solo en el error que nos trajo amargura o en la equivocación que provocó daño. En el silencio desagradecido ante el favor recibido. Ese otro silencio cobarde ante las ofensas injustificadas recibidas por un amigo. En la facilidad para juzgar las conductas ajenas y condescender en la nuestra. En fin podría seguir. Nos equivocamos y mucho. Somos víctimas de equívocos también, y por esto hay, han habido y habrán muchos momentos de profundo dolor, angustia y desesperanza en nuestra vidas - de eso se trata estar vivo - sin embargo, visto como la vida siempre se abre paso, he llegado a la conclusión, y a este plan me aferro, de que todo es perfecto tal y como es, tal y como fue, tal y como será. Y eso lo construimos, como dijo Ricardo primero: Aquí y ahora!!.
Este discurso nace y se condice con algunas lecciones que se pueden sacar a partir de escuchar la canción “Non, Je Ne Regrette Rien” de Edith Piaf. Himno personal, casi un ars vitae, para quien la vida fue un sempiterno ir y venir de desgracias. En lo particular me refiero a los versos: Non, Rien De Rien, Non, Je Ne Regrette Rien. Ni Le Bien Qu`on M`a Fait, Ni Le Mal. Tout Ca M`est Bien Egal, que para los no-franco parlantes (vulgo no cachan francés, ¿o no pelao?) es algo así como: No, nada de nada, No, no me quejo de nada. Ni del bien que me han hecho, ni del mal. ¡Todo me da igual! . ¿No me quejo ni me arrepiento de qué?. Cada cual sabe por donde le cojea la vida, pero detengámonos solo en el error que nos trajo amargura o en la equivocación que provocó daño. En el silencio desagradecido ante el favor recibido. Ese otro silencio cobarde ante las ofensas injustificadas recibidas por un amigo. En la facilidad para juzgar las conductas ajenas y condescender en la nuestra. En fin podría seguir. Nos equivocamos y mucho. Somos víctimas de equívocos también, y por esto hay, han habido y habrán muchos momentos de profundo dolor, angustia y desesperanza en nuestra vidas - de eso se trata estar vivo - sin embargo, visto como la vida siempre se abre paso, he llegado a la conclusión, y a este plan me aferro, de que todo es perfecto tal y como es, tal y como fue, tal y como será. Y eso lo construimos, como dijo Ricardo primero: Aquí y ahora!!.
miércoles, diciembre 17, 2008
El hambre
condenado
a mirarme los pies
a escuchar
la luz que se cuela
en esta entelequia
que es la incertidumbre
aún puedo con el hambre
pero la boca ya no abre.
a mirarme los pies
a escuchar
la luz que se cuela
en esta entelequia
que es la incertidumbre
aún puedo con el hambre
pero la boca ya no abre.
jueves, noviembre 20, 2008
Viene mi día celeste
¿Por qué a ti?, preguntaban,¿y por qué a mi no?. ¿Soy acaso un elegido, un objeto perenne al que nada ni nadie toca?. ¿O debía ser otro? ¿El de la casa de al lado por ejemplo?. Así me narraba Nelson su reacción hace unas semanas cuando le preguntaba por el cáncer que casi se lo lleva hace unas décadas. Hoy, luego de una maratón telefónica, para saber de su salud después de que su corazón se pusiera en pie de guerra y lo tumbara a mirar el techo de una clínica, se me treparon esas palabras con la misma convicción que había en la mirada de Nelson en esa ocasión, y me queda la certeza de que en esta pasada las respuestas serán probablemente las mismas. Es que Nelson, vulgo el Schwenke para muchos, mira la vida de frente. Así enfrentó los oscuros tiempos de la represión, convencido de que el cáncer que asolaba a la sociedad chilena en dictadura, era más importante que su propia enfermedad y tal vez por eso le dobló la mano. ¿Será otra vez el destino que pone a Nelson frente a frente con su lucha y la lucha de esta sociedad actual al borde del infarto, del colapso en que nos tiene este maldito "estilo de vida"?. No es que trate de buscar un heroismo espúreo en Nelson, él sabe mejor que yo que no va por ahí la cosa, pero al menos para mi Nelson - o su obra si prefieren - siempre ha sido un referente. Y es que en este caso es difícil separar la obra del artista, porque la consecuencia de sus dichos, de sus canciones se funde plenamente con su forma de andar la vida. ¿Será que otra vez necesitaremos que Nelson - y por supuesto Marcelo - sea el faro que tenga la palabra justa en el momento justo?.
Yo espero la mañana como todos, en eso consiste, en no querer privilegios ni andar por los meandros de la vida como un dios con mal aliento. Esta es la confesión que da cuerpo al discurso de Nelson. Porque aún cuando no se sepa bien en donde está el final y no se distinga el pan de ayer, la verdad se nos asomará sin pudor en cada rincón. Y en cada momento, en cada acto quedará la ternura puesta al servicio de esas vidas mínimas que no saben cuando partirán de aquí.
Nelson nos dice que este día será igual al de ayer, pero que, a pesar de todo, nuestra estrella tiene que seguir ardiendo, porque a pesar de las huertas que hayan fallecido en nuestro patio tendremos de vuelta la misma esperanza y entonces habrá que hacerse de nuevo cada día.
No dejarse llevar, que no se nos pegue la desidia, que por mucho que nuestros pies no sepan donde ni en que puerta golpearán, para pedir algún empleo, sigamos despertando cada mañana como un río que, aún cansado, se hace mar. Que aunque estemos abandonados en la última parada, los ríos siempre vuelven acompañados de un sol que viene a buscarnos con el odio arrepentido del que quiere reparar el daño sempiterno.
Yo sé que a Nelson le deben haber puesto falores que siempre encienden. Yo pervivo en la certeza de que el camino entre el nicho y la cesárea es lo que nos hace estar vivos a la espera de que se abran las grandes alamedas, y que este cantor venido de allá en el sur seguirá bajando a dejarnos el sueño de la fiel moraleja que enseña y que deja, que ahuyenta y corrije dolores y angustias por lo despreciable y descartable. Yo sé que estos días sin luna, donde ha sido necesario alzarse contra el bendito enemigo que nos ha hecho firmes, mutarán, una vez más, en un día celeste. Porque cuando el golpe no hace más que endurecer a este músculo que sólo quiere responder, vienen entonces estas ansias de andar de la mano con el que quiera llegar.
Yo espero la mañana como todos, en eso consiste, en no querer privilegios ni andar por los meandros de la vida como un dios con mal aliento. Esta es la confesión que da cuerpo al discurso de Nelson. Porque aún cuando no se sepa bien en donde está el final y no se distinga el pan de ayer, la verdad se nos asomará sin pudor en cada rincón. Y en cada momento, en cada acto quedará la ternura puesta al servicio de esas vidas mínimas que no saben cuando partirán de aquí.
Nelson nos dice que este día será igual al de ayer, pero que, a pesar de todo, nuestra estrella tiene que seguir ardiendo, porque a pesar de las huertas que hayan fallecido en nuestro patio tendremos de vuelta la misma esperanza y entonces habrá que hacerse de nuevo cada día.
No dejarse llevar, que no se nos pegue la desidia, que por mucho que nuestros pies no sepan donde ni en que puerta golpearán, para pedir algún empleo, sigamos despertando cada mañana como un río que, aún cansado, se hace mar. Que aunque estemos abandonados en la última parada, los ríos siempre vuelven acompañados de un sol que viene a buscarnos con el odio arrepentido del que quiere reparar el daño sempiterno.
Yo sé que a Nelson le deben haber puesto falores que siempre encienden. Yo pervivo en la certeza de que el camino entre el nicho y la cesárea es lo que nos hace estar vivos a la espera de que se abran las grandes alamedas, y que este cantor venido de allá en el sur seguirá bajando a dejarnos el sueño de la fiel moraleja que enseña y que deja, que ahuyenta y corrije dolores y angustias por lo despreciable y descartable. Yo sé que estos días sin luna, donde ha sido necesario alzarse contra el bendito enemigo que nos ha hecho firmes, mutarán, una vez más, en un día celeste. Porque cuando el golpe no hace más que endurecer a este músculo que sólo quiere responder, vienen entonces estas ansias de andar de la mano con el que quiera llegar.
lunes, noviembre 17, 2008
lo sé
Lo intentaron
lo sé
y fue de frente
con la boca quieta.
El labio pétreo
no fue cierto,
eso pareció
pero fue
mi mirada huidiza.
Por eso
pareció un modigliani
una estela invisible
que no me soltó
ni el habla.
Lo intentaron
lo sé.
Yo sé
que lo intentaron.
lo sé
y fue de frente
con la boca quieta.
El labio pétreo
no fue cierto,
eso pareció
pero fue
mi mirada huidiza.
Por eso
pareció un modigliani
una estela invisible
que no me soltó
ni el habla.
Lo intentaron
lo sé.
Yo sé
que lo intentaron.
miércoles, noviembre 05, 2008
REFLEXIÓN/CARTA PARA UNA AMIGA BRILLANTE Y BRILLOSA
Que decir?. Que el descampado que se interpone entre tratar de mutar ciertas nociones atávicas en el ser macho, frente al sacudón de solapas que nos ha traído la razón de ser mujer hecha corazón y vientre, se ha vuelto un derrotero plagado de despistes, aún cuando lleno de franquezas (gracias Benedetti). Decir que la certeza, esa que era la piedra angular hasta hace poco, hoy es apenas un murmullo que pervive sin mucho más que tibias ganas. Decir también que no sé muy bien por donde entrarle a cierta manera de ser hembra que me tiene con la boca seca y desandando los meandros que me trajeron hasta aquí. Decir que ser lo que soy – hombre, macho, padre, hijo y espíritu poco santo, a mucha honra – no es un martirio, ni menos un deseo inexplicable. Es, que duda cabe, un fruto para lucir en la puerta de la casa. Empero, de un tiempo a esta parte la orden del día es andar rumiando una suerte de culpa, vaya uno a saber porque. ¿Será que en parte ser hombre no está de moda?, y no lo digo desde el rencor, menos desde la envidia. Lo digo desde la profunda incertidumbre que me causa esta urgencia de construir una relación con el género femenino, ya no desde las alzaprimas que nos heredaron nuestras madres (nuestros padres hicieron bien poco), sino desde el vientre – palabra fundacional – que parió a nuestros hijos, o más complejo aún desde el vientre que parirá a nuestros nietos. No es fácil desembarcar en estas tierras intrépidas que se mueven constantemente.
De acuerdo no lo hemos hecho bien, pero como no puedo responder por los demás me hago cargo de mis errores, de mis malas horas, de mis estúpidas epifanías. En esto de ser, la mayoría de las veces uno anda a tientas y pretender que, junto con simplemente ser, uno logre empalmar con cada puzzle que se pone por delante es esperar mucho de un humilde servidor.
Andar la vida ya es en si mismo un no-posible cuando se impone como un deber, como un carta de navegación escrita en piedra. Resulta que los que llegamos para vivir en la medida que la vida nos propone – entendiendo que la vida se cruza con la de otros – estamos al borde del colapso perenne, porque la reivindicación del otro se atraviesa en cada esquina y se hace imposible eludir cada paso, cada beso puesto a prueba, y si ese otro es mujer, madre, hija, compañera, el tranco se ha vuelto una carrera de obstáculos donde las pistas no existen; hay que buscarlas en corazones a veces duros, a veces sin regreso.
No es esto una carta de ajuste, es el grito de uno que se tortura para dar con el dialecto hecho sangre que me permita diluir el arrepentimiento pues no tengo culpa, hasta poder encontrar ese pasadizo que la historia nos ha puesto por delante y reclamar el lugar donde dejar la vida esperando el justo descanso. Porque no reniego de lo que soy, quiero que bajo estos pies podamos seguir juntos enhebrando la celebración de estar vivos.
De acuerdo no lo hemos hecho bien, pero como no puedo responder por los demás me hago cargo de mis errores, de mis malas horas, de mis estúpidas epifanías. En esto de ser, la mayoría de las veces uno anda a tientas y pretender que, junto con simplemente ser, uno logre empalmar con cada puzzle que se pone por delante es esperar mucho de un humilde servidor.
Andar la vida ya es en si mismo un no-posible cuando se impone como un deber, como un carta de navegación escrita en piedra. Resulta que los que llegamos para vivir en la medida que la vida nos propone – entendiendo que la vida se cruza con la de otros – estamos al borde del colapso perenne, porque la reivindicación del otro se atraviesa en cada esquina y se hace imposible eludir cada paso, cada beso puesto a prueba, y si ese otro es mujer, madre, hija, compañera, el tranco se ha vuelto una carrera de obstáculos donde las pistas no existen; hay que buscarlas en corazones a veces duros, a veces sin regreso.
No es esto una carta de ajuste, es el grito de uno que se tortura para dar con el dialecto hecho sangre que me permita diluir el arrepentimiento pues no tengo culpa, hasta poder encontrar ese pasadizo que la historia nos ha puesto por delante y reclamar el lugar donde dejar la vida esperando el justo descanso. Porque no reniego de lo que soy, quiero que bajo estos pies podamos seguir juntos enhebrando la celebración de estar vivos.
jueves, octubre 09, 2008
La vida que hiede
Antes
del vino final,
apretujado en tu espalda
distingo como
se asoma,
sabedor del horror,
la culpa que hice mía
persiguiendo el destino
que me persigue,
hasta dar
con algo que no dije:
una ecuación inconclusa
dibujada
en esa mirada triste
que alguna vez
sirvió para nada.
Que fue pura casualidad
cuando te dije
eso que no oí
y no supimos escuchar.
La vida;
ese algo
que se busca
sin saber para qué
hiede desde mis ramas
grita
huye
gime
y ya no
es casualidad.
del vino final,
apretujado en tu espalda
distingo como
se asoma,
sabedor del horror,
la culpa que hice mía
persiguiendo el destino
que me persigue,
hasta dar
con algo que no dije:
una ecuación inconclusa
dibujada
en esa mirada triste
que alguna vez
sirvió para nada.
Que fue pura casualidad
cuando te dije
eso que no oí
y no supimos escuchar.
La vida;
ese algo
que se busca
sin saber para qué
hiede desde mis ramas
grita
huye
gime
y ya no
es casualidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
