Liberar el deseo,
ya no como un cuerpo hambriento,
liberarlo de la desolación,
condenarlo a la eternidad
en la fragua del sufrimiento.
Liberar el deseo,
liberarlo de oraciones fatuas,
de ciertos buenos infiernos,
de tardes suaves y aullidos esperables.
Liberar el deseo
de la memoria colectiva
y su sordera,
del corazón impávido
que muerde la orilla de las ganas.
Liberar el deseo,
prestar la heridas de a poco,
abrir de cuajo una promesa
y reptar a coronar la miseria.
Liberar el deseo,
matar una cópula otra vez,
encumbrar la sangre sucia
y renunciar a la salvación
del beso errante.
Liberar el deseo,
sacralizar los vinos,
sin mirar atrás.
lunes, febrero 23, 2009
martes, febrero 03, 2009
Carta para morderse la lengua – versión explícita
(escrita hace un tiempo, con ocasión de mis 40 años)
A los que me conocieron con chasquilla.
A los que aún esperan mis disculpas.
A los que añoran mi divagar políticamente correcto.
A los que me conocieron flaco.
A los que los escuché oportunamente y a los que no.
A los que no les hace mella mi vocabulario obeso y mordaz.
A los que he ofendido a sabiendas.
A los que les doy lata.
A los que me escrutan solemnes y asqueados.
A los que escarbo sin ninguna precaución.
A Eugenio y sus acertados desatinos.
A los que no les debo explicación alguna.
A los deudos de mi ignorancia.
A los que les prometí silencio.
A los que les ofrecí mi corazón, o sea a todos o casi.
A la María del Carmen por apurarme el tranco.
A los que no he podido olvidar.
A los que he abandonado a su suerte.
A Kike y su bondad sempiterna
A los que andan despacio por mis vacilaciones.
A los que me han dedicado sus angustias.
A los que estoy aburriendo en este preciso instante.
A los que esperan que me muerda la lengua.
A Jorge y sus porfías espeluznantes.
A los que viven días equivocados.
A los que transitan noches largas.
A los me han alejado de su vereda.
A los que sufren de amores insurrectos y no he podido cobijar.
A los que me han odiado a rabiar.
A la Teté y su ira fundamental.
A los que me han regalado sus peores momentos.
A los que trafican oportunidades.
A los muertos de pena.
A Munita y su insoportable ubicuidad.
A los que sueñan de sobra.
A los impolutos que se lavan las manos.
A los que han dejado marcas sin proponérselo.
A los sucios insufribles.
A Matías y su robusta disparidad.
A los que aman sin excusas.
A los que aman a punta de by pass.
A los que han dado con el Dios adecuado.
A mis hijos por amarme así no más.
A mis padre por su cariño sufrido.
A mis hermanos sólo por eso.
A mi madre por el amor, palabra inmensa.
A mis amigos por escogerme.
A mis enemigos, si los hay, por no dejarse ver.
A mi mujer por amarme a pesar de mi.
Gracias a todos, desde lo más hondo de mi.
A los que me conocieron con chasquilla.
A los que aún esperan mis disculpas.
A los que añoran mi divagar políticamente correcto.
A los que me conocieron flaco.
A los que los escuché oportunamente y a los que no.
A los que no les hace mella mi vocabulario obeso y mordaz.
A los que he ofendido a sabiendas.
A los que les doy lata.
A los que me escrutan solemnes y asqueados.
A los que escarbo sin ninguna precaución.
A Eugenio y sus acertados desatinos.
A los que no les debo explicación alguna.
A los deudos de mi ignorancia.
A los que les prometí silencio.
A los que les ofrecí mi corazón, o sea a todos o casi.
A la María del Carmen por apurarme el tranco.
A los que no he podido olvidar.
A los que he abandonado a su suerte.
A Kike y su bondad sempiterna
A los que andan despacio por mis vacilaciones.
A los que me han dedicado sus angustias.
A los que estoy aburriendo en este preciso instante.
A los que esperan que me muerda la lengua.
A Jorge y sus porfías espeluznantes.
A los que viven días equivocados.
A los que transitan noches largas.
A los me han alejado de su vereda.
A los que sufren de amores insurrectos y no he podido cobijar.
A los que me han odiado a rabiar.
A la Teté y su ira fundamental.
A los que me han regalado sus peores momentos.
A los que trafican oportunidades.
A los muertos de pena.
A Munita y su insoportable ubicuidad.
A los que sueñan de sobra.
A los impolutos que se lavan las manos.
A los que han dejado marcas sin proponérselo.
A los sucios insufribles.
A Matías y su robusta disparidad.
A los que aman sin excusas.
A los que aman a punta de by pass.
A los que han dado con el Dios adecuado.
A mis hijos por amarme así no más.
A mis padre por su cariño sufrido.
A mis hermanos sólo por eso.
A mi madre por el amor, palabra inmensa.
A mis amigos por escogerme.
A mis enemigos, si los hay, por no dejarse ver.
A mi mujer por amarme a pesar de mi.
Gracias a todos, desde lo más hondo de mi.
viernes, enero 23, 2009
LA VIDA A MEDIAS
De una manera u otra
media razón es media verdad,
y escucho decir
que la verdad no duele,
salvo claro
que sean verdades ajenas.
No se construye el mundo
en seis días,
sólo se distribuye la carga;
vivir es algo más
que paisajes y cromosomas.
Pasión y vida en cómodas cuotas
en los almacenes;
adonde va la gente que no vive;
a quién preguntarle?.
Dar la vida sin pedir vida,
merodear la muerte
sin estrellas que nos pertenezcan
puede más que
una bala resuelta a vivir.
Vida a pesar de la vida;
convicción y doctrina.
Yo tengo cosas que decir.
Decir por ejemplo:
Vivo, no me queda otra.
Vivo en los ojos que cuelgan.
Vivo en la yema de tus dedos.
Vivo aterido en la devoción.
Cuantas veces logré abrir las manos?
Sueño con penas y escafandras.
Sueño con principios y cegueras.
Sueño con verdades a medias tintas.
Sueño con olvidos y prisas.
La magia del amor sólo nos despista.
Digo lo que digo
y no hay donde ir,
la vida puede tragarse la elocuencia
sin mediar jueces ni acertijos,
sobran testigos que tomen nota;
aquí sólo pan añejo y trabalenguas.
Quien se excusa se acusa,
bueno
pués Yo me excuso.
Me excuso de la vida gigantesca,
pervivo en la menudencia
de la pequeñez.
Me excuso de ser justo,
me basta con estar vivo,
de forma que duela
estar en otro lado.
Me excuso de los enemigos
como de los puntos negros,
no cargo con lo que no me toca.
Me excuso de la verdad,
tampoco me regocija la mentira
sólo sigo de largo.
No digo más
voy camino al desenfado
con mis medias verdades,
montado en medias razones
media razón es media verdad,
y escucho decir
que la verdad no duele,
salvo claro
que sean verdades ajenas.
No se construye el mundo
en seis días,
sólo se distribuye la carga;
vivir es algo más
que paisajes y cromosomas.
Pasión y vida en cómodas cuotas
en los almacenes;
adonde va la gente que no vive;
a quién preguntarle?.
Dar la vida sin pedir vida,
merodear la muerte
sin estrellas que nos pertenezcan
puede más que
una bala resuelta a vivir.
Vida a pesar de la vida;
convicción y doctrina.
Yo tengo cosas que decir.
Decir por ejemplo:
Vivo, no me queda otra.
Vivo en los ojos que cuelgan.
Vivo en la yema de tus dedos.
Vivo aterido en la devoción.
Cuantas veces logré abrir las manos?
Sueño con penas y escafandras.
Sueño con principios y cegueras.
Sueño con verdades a medias tintas.
Sueño con olvidos y prisas.
La magia del amor sólo nos despista.
Digo lo que digo
y no hay donde ir,
la vida puede tragarse la elocuencia
sin mediar jueces ni acertijos,
sobran testigos que tomen nota;
aquí sólo pan añejo y trabalenguas.
Quien se excusa se acusa,
bueno
pués Yo me excuso.
Me excuso de la vida gigantesca,
pervivo en la menudencia
de la pequeñez.
Me excuso de ser justo,
me basta con estar vivo,
de forma que duela
estar en otro lado.
Me excuso de los enemigos
como de los puntos negros,
no cargo con lo que no me toca.
Me excuso de la verdad,
tampoco me regocija la mentira
sólo sigo de largo.
No digo más
voy camino al desenfado
con mis medias verdades,
montado en medias razones
lunes, enero 05, 2009
DISCURSO DE APERTURA DE LOS BÚFALOS AGUARDS 2007
A raíz de algunos hechos acaecidos durante este año, a saber: la separación de Kike, la no-venta de Matec, los amagos separatistas de Matías y otros hechos de gestación variopinta, reafirmo mi teoría de que uno es un hueón no más, ni más ni menos. Que uno puede creer que lleva la batuta, pero la verdad es que la vida dobla en cualquier esquina y es bueno detenerse a mirar lo que se tiene antes que se transforme en otra cosa (esto lo aprendí a lo 15 años).
Este discurso nace y se condice con algunas lecciones que se pueden sacar a partir de escuchar la canción “Non, Je Ne Regrette Rien” de Edith Piaf. Himno personal, casi un ars vitae, para quien la vida fue un sempiterno ir y venir de desgracias. En lo particular me refiero a los versos: Non, Rien De Rien, Non, Je Ne Regrette Rien. Ni Le Bien Qu`on M`a Fait, Ni Le Mal. Tout Ca M`est Bien Egal, que para los no-franco parlantes (vulgo no cachan francés, ¿o no pelao?) es algo así como: No, nada de nada, No, no me quejo de nada. Ni del bien que me han hecho, ni del mal. ¡Todo me da igual! . ¿No me quejo ni me arrepiento de qué?. Cada cual sabe por donde le cojea la vida, pero detengámonos solo en el error que nos trajo amargura o en la equivocación que provocó daño. En el silencio desagradecido ante el favor recibido. Ese otro silencio cobarde ante las ofensas injustificadas recibidas por un amigo. En la facilidad para juzgar las conductas ajenas y condescender en la nuestra. En fin podría seguir. Nos equivocamos y mucho. Somos víctimas de equívocos también, y por esto hay, han habido y habrán muchos momentos de profundo dolor, angustia y desesperanza en nuestra vidas - de eso se trata estar vivo - sin embargo, visto como la vida siempre se abre paso, he llegado a la conclusión, y a este plan me aferro, de que todo es perfecto tal y como es, tal y como fue, tal y como será. Y eso lo construimos, como dijo Ricardo primero: Aquí y ahora!!.
Este discurso nace y se condice con algunas lecciones que se pueden sacar a partir de escuchar la canción “Non, Je Ne Regrette Rien” de Edith Piaf. Himno personal, casi un ars vitae, para quien la vida fue un sempiterno ir y venir de desgracias. En lo particular me refiero a los versos: Non, Rien De Rien, Non, Je Ne Regrette Rien. Ni Le Bien Qu`on M`a Fait, Ni Le Mal. Tout Ca M`est Bien Egal, que para los no-franco parlantes (vulgo no cachan francés, ¿o no pelao?) es algo así como: No, nada de nada, No, no me quejo de nada. Ni del bien que me han hecho, ni del mal. ¡Todo me da igual! . ¿No me quejo ni me arrepiento de qué?. Cada cual sabe por donde le cojea la vida, pero detengámonos solo en el error que nos trajo amargura o en la equivocación que provocó daño. En el silencio desagradecido ante el favor recibido. Ese otro silencio cobarde ante las ofensas injustificadas recibidas por un amigo. En la facilidad para juzgar las conductas ajenas y condescender en la nuestra. En fin podría seguir. Nos equivocamos y mucho. Somos víctimas de equívocos también, y por esto hay, han habido y habrán muchos momentos de profundo dolor, angustia y desesperanza en nuestra vidas - de eso se trata estar vivo - sin embargo, visto como la vida siempre se abre paso, he llegado a la conclusión, y a este plan me aferro, de que todo es perfecto tal y como es, tal y como fue, tal y como será. Y eso lo construimos, como dijo Ricardo primero: Aquí y ahora!!.
miércoles, diciembre 17, 2008
El hambre
condenado
a mirarme los pies
a escuchar
la luz que se cuela
en esta entelequia
que es la incertidumbre
aún puedo con el hambre
pero la boca ya no abre.
a mirarme los pies
a escuchar
la luz que se cuela
en esta entelequia
que es la incertidumbre
aún puedo con el hambre
pero la boca ya no abre.
jueves, noviembre 20, 2008
Viene mi día celeste
¿Por qué a ti?, preguntaban,¿y por qué a mi no?. ¿Soy acaso un elegido, un objeto perenne al que nada ni nadie toca?. ¿O debía ser otro? ¿El de la casa de al lado por ejemplo?. Así me narraba Nelson su reacción hace unas semanas cuando le preguntaba por el cáncer que casi se lo lleva hace unas décadas. Hoy, luego de una maratón telefónica, para saber de su salud después de que su corazón se pusiera en pie de guerra y lo tumbara a mirar el techo de una clínica, se me treparon esas palabras con la misma convicción que había en la mirada de Nelson en esa ocasión, y me queda la certeza de que en esta pasada las respuestas serán probablemente las mismas. Es que Nelson, vulgo el Schwenke para muchos, mira la vida de frente. Así enfrentó los oscuros tiempos de la represión, convencido de que el cáncer que asolaba a la sociedad chilena en dictadura, era más importante que su propia enfermedad y tal vez por eso le dobló la mano. ¿Será otra vez el destino que pone a Nelson frente a frente con su lucha y la lucha de esta sociedad actual al borde del infarto, del colapso en que nos tiene este maldito "estilo de vida"?. No es que trate de buscar un heroismo espúreo en Nelson, él sabe mejor que yo que no va por ahí la cosa, pero al menos para mi Nelson - o su obra si prefieren - siempre ha sido un referente. Y es que en este caso es difícil separar la obra del artista, porque la consecuencia de sus dichos, de sus canciones se funde plenamente con su forma de andar la vida. ¿Será que otra vez necesitaremos que Nelson - y por supuesto Marcelo - sea el faro que tenga la palabra justa en el momento justo?.
Yo espero la mañana como todos, en eso consiste, en no querer privilegios ni andar por los meandros de la vida como un dios con mal aliento. Esta es la confesión que da cuerpo al discurso de Nelson. Porque aún cuando no se sepa bien en donde está el final y no se distinga el pan de ayer, la verdad se nos asomará sin pudor en cada rincón. Y en cada momento, en cada acto quedará la ternura puesta al servicio de esas vidas mínimas que no saben cuando partirán de aquí.
Nelson nos dice que este día será igual al de ayer, pero que, a pesar de todo, nuestra estrella tiene que seguir ardiendo, porque a pesar de las huertas que hayan fallecido en nuestro patio tendremos de vuelta la misma esperanza y entonces habrá que hacerse de nuevo cada día.
No dejarse llevar, que no se nos pegue la desidia, que por mucho que nuestros pies no sepan donde ni en que puerta golpearán, para pedir algún empleo, sigamos despertando cada mañana como un río que, aún cansado, se hace mar. Que aunque estemos abandonados en la última parada, los ríos siempre vuelven acompañados de un sol que viene a buscarnos con el odio arrepentido del que quiere reparar el daño sempiterno.
Yo sé que a Nelson le deben haber puesto falores que siempre encienden. Yo pervivo en la certeza de que el camino entre el nicho y la cesárea es lo que nos hace estar vivos a la espera de que se abran las grandes alamedas, y que este cantor venido de allá en el sur seguirá bajando a dejarnos el sueño de la fiel moraleja que enseña y que deja, que ahuyenta y corrije dolores y angustias por lo despreciable y descartable. Yo sé que estos días sin luna, donde ha sido necesario alzarse contra el bendito enemigo que nos ha hecho firmes, mutarán, una vez más, en un día celeste. Porque cuando el golpe no hace más que endurecer a este músculo que sólo quiere responder, vienen entonces estas ansias de andar de la mano con el que quiera llegar.
Yo espero la mañana como todos, en eso consiste, en no querer privilegios ni andar por los meandros de la vida como un dios con mal aliento. Esta es la confesión que da cuerpo al discurso de Nelson. Porque aún cuando no se sepa bien en donde está el final y no se distinga el pan de ayer, la verdad se nos asomará sin pudor en cada rincón. Y en cada momento, en cada acto quedará la ternura puesta al servicio de esas vidas mínimas que no saben cuando partirán de aquí.
Nelson nos dice que este día será igual al de ayer, pero que, a pesar de todo, nuestra estrella tiene que seguir ardiendo, porque a pesar de las huertas que hayan fallecido en nuestro patio tendremos de vuelta la misma esperanza y entonces habrá que hacerse de nuevo cada día.
No dejarse llevar, que no se nos pegue la desidia, que por mucho que nuestros pies no sepan donde ni en que puerta golpearán, para pedir algún empleo, sigamos despertando cada mañana como un río que, aún cansado, se hace mar. Que aunque estemos abandonados en la última parada, los ríos siempre vuelven acompañados de un sol que viene a buscarnos con el odio arrepentido del que quiere reparar el daño sempiterno.
Yo sé que a Nelson le deben haber puesto falores que siempre encienden. Yo pervivo en la certeza de que el camino entre el nicho y la cesárea es lo que nos hace estar vivos a la espera de que se abran las grandes alamedas, y que este cantor venido de allá en el sur seguirá bajando a dejarnos el sueño de la fiel moraleja que enseña y que deja, que ahuyenta y corrije dolores y angustias por lo despreciable y descartable. Yo sé que estos días sin luna, donde ha sido necesario alzarse contra el bendito enemigo que nos ha hecho firmes, mutarán, una vez más, en un día celeste. Porque cuando el golpe no hace más que endurecer a este músculo que sólo quiere responder, vienen entonces estas ansias de andar de la mano con el que quiera llegar.
lunes, noviembre 17, 2008
lo sé
Lo intentaron
lo sé
y fue de frente
con la boca quieta.
El labio pétreo
no fue cierto,
eso pareció
pero fue
mi mirada huidiza.
Por eso
pareció un modigliani
una estela invisible
que no me soltó
ni el habla.
Lo intentaron
lo sé.
Yo sé
que lo intentaron.
lo sé
y fue de frente
con la boca quieta.
El labio pétreo
no fue cierto,
eso pareció
pero fue
mi mirada huidiza.
Por eso
pareció un modigliani
una estela invisible
que no me soltó
ni el habla.
Lo intentaron
lo sé.
Yo sé
que lo intentaron.
miércoles, noviembre 05, 2008
REFLEXIÓN/CARTA PARA UNA AMIGA BRILLANTE Y BRILLOSA
Que decir?. Que el descampado que se interpone entre tratar de mutar ciertas nociones atávicas en el ser macho, frente al sacudón de solapas que nos ha traído la razón de ser mujer hecha corazón y vientre, se ha vuelto un derrotero plagado de despistes, aún cuando lleno de franquezas (gracias Benedetti). Decir que la certeza, esa que era la piedra angular hasta hace poco, hoy es apenas un murmullo que pervive sin mucho más que tibias ganas. Decir también que no sé muy bien por donde entrarle a cierta manera de ser hembra que me tiene con la boca seca y desandando los meandros que me trajeron hasta aquí. Decir que ser lo que soy – hombre, macho, padre, hijo y espíritu poco santo, a mucha honra – no es un martirio, ni menos un deseo inexplicable. Es, que duda cabe, un fruto para lucir en la puerta de la casa. Empero, de un tiempo a esta parte la orden del día es andar rumiando una suerte de culpa, vaya uno a saber porque. ¿Será que en parte ser hombre no está de moda?, y no lo digo desde el rencor, menos desde la envidia. Lo digo desde la profunda incertidumbre que me causa esta urgencia de construir una relación con el género femenino, ya no desde las alzaprimas que nos heredaron nuestras madres (nuestros padres hicieron bien poco), sino desde el vientre – palabra fundacional – que parió a nuestros hijos, o más complejo aún desde el vientre que parirá a nuestros nietos. No es fácil desembarcar en estas tierras intrépidas que se mueven constantemente.
De acuerdo no lo hemos hecho bien, pero como no puedo responder por los demás me hago cargo de mis errores, de mis malas horas, de mis estúpidas epifanías. En esto de ser, la mayoría de las veces uno anda a tientas y pretender que, junto con simplemente ser, uno logre empalmar con cada puzzle que se pone por delante es esperar mucho de un humilde servidor.
Andar la vida ya es en si mismo un no-posible cuando se impone como un deber, como un carta de navegación escrita en piedra. Resulta que los que llegamos para vivir en la medida que la vida nos propone – entendiendo que la vida se cruza con la de otros – estamos al borde del colapso perenne, porque la reivindicación del otro se atraviesa en cada esquina y se hace imposible eludir cada paso, cada beso puesto a prueba, y si ese otro es mujer, madre, hija, compañera, el tranco se ha vuelto una carrera de obstáculos donde las pistas no existen; hay que buscarlas en corazones a veces duros, a veces sin regreso.
No es esto una carta de ajuste, es el grito de uno que se tortura para dar con el dialecto hecho sangre que me permita diluir el arrepentimiento pues no tengo culpa, hasta poder encontrar ese pasadizo que la historia nos ha puesto por delante y reclamar el lugar donde dejar la vida esperando el justo descanso. Porque no reniego de lo que soy, quiero que bajo estos pies podamos seguir juntos enhebrando la celebración de estar vivos.
De acuerdo no lo hemos hecho bien, pero como no puedo responder por los demás me hago cargo de mis errores, de mis malas horas, de mis estúpidas epifanías. En esto de ser, la mayoría de las veces uno anda a tientas y pretender que, junto con simplemente ser, uno logre empalmar con cada puzzle que se pone por delante es esperar mucho de un humilde servidor.
Andar la vida ya es en si mismo un no-posible cuando se impone como un deber, como un carta de navegación escrita en piedra. Resulta que los que llegamos para vivir en la medida que la vida nos propone – entendiendo que la vida se cruza con la de otros – estamos al borde del colapso perenne, porque la reivindicación del otro se atraviesa en cada esquina y se hace imposible eludir cada paso, cada beso puesto a prueba, y si ese otro es mujer, madre, hija, compañera, el tranco se ha vuelto una carrera de obstáculos donde las pistas no existen; hay que buscarlas en corazones a veces duros, a veces sin regreso.
No es esto una carta de ajuste, es el grito de uno que se tortura para dar con el dialecto hecho sangre que me permita diluir el arrepentimiento pues no tengo culpa, hasta poder encontrar ese pasadizo que la historia nos ha puesto por delante y reclamar el lugar donde dejar la vida esperando el justo descanso. Porque no reniego de lo que soy, quiero que bajo estos pies podamos seguir juntos enhebrando la celebración de estar vivos.
jueves, octubre 09, 2008
La vida que hiede
Antes
del vino final,
apretujado en tu espalda
distingo como
se asoma,
sabedor del horror,
la culpa que hice mía
persiguiendo el destino
que me persigue,
hasta dar
con algo que no dije:
una ecuación inconclusa
dibujada
en esa mirada triste
que alguna vez
sirvió para nada.
Que fue pura casualidad
cuando te dije
eso que no oí
y no supimos escuchar.
La vida;
ese algo
que se busca
sin saber para qué
hiede desde mis ramas
grita
huye
gime
y ya no
es casualidad.
del vino final,
apretujado en tu espalda
distingo como
se asoma,
sabedor del horror,
la culpa que hice mía
persiguiendo el destino
que me persigue,
hasta dar
con algo que no dije:
una ecuación inconclusa
dibujada
en esa mirada triste
que alguna vez
sirvió para nada.
Que fue pura casualidad
cuando te dije
eso que no oí
y no supimos escuchar.
La vida;
ese algo
que se busca
sin saber para qué
hiede desde mis ramas
grita
huye
gime
y ya no
es casualidad.
jueves, septiembre 11, 2008
If I ever leave this world alive
Si no salgo vivo de esta
que se sepa
que no pude
que me la ganó
que no di el tono
que no estuve a la altura
que no di pie con bola
que me pasaron a llevar
que seguí de largo
que me perdí
que tuve la culpa de todo, y más
que dije huevadas
que pequé de ingenuo
que hice el ridículo
que comí vidrio
que comulgué con ruedas de carreta
que di puntadas sin hilo
que no supe
que no preví
que tome más de la cuenta
que no cumplí con mi deber
que trastabillé a cada rato
que traicioné
que fui mal amante
que grité cuando no debía
que lloré más de lo razonable
que jure en vano
que deseé a la mujer del próximo
que no me arrepiento.
Empero,
Si salgo vivo de esta
que se sepa
que no podré
que me la ganará
que no daré el tono
que no estaré a la altura
que no daré pie con bola
que me pasarán a llevar
que seguiré de largo
que me perderé
que tendré la culpa de todo, y más
que diré huevadas
que pecaré de ingenuo
que haré el ridículo
que comeré vidrio
que comulgaré con ruedas de carreta
que daré puntadas sin hilo
que no sabré
que no preveré
que tomaré más de la cuenta
que no cumpliré con mi deber
que trastabillaré a cada rato
que traicionaré
que seré mal amante
que gritaré cuando no deba
que lloraré más de lo razonable
que juraré en vano
que desearé a la mujer del próximo
que no me arrepentiré.
Y si a pesar de todo
salgo,
otra vez,
vivo de esta
rebotaré una y otra vez.
con la cara llena de risa.
que se sepa
que no pude
que me la ganó
que no di el tono
que no estuve a la altura
que no di pie con bola
que me pasaron a llevar
que seguí de largo
que me perdí
que tuve la culpa de todo, y más
que dije huevadas
que pequé de ingenuo
que hice el ridículo
que comí vidrio
que comulgué con ruedas de carreta
que di puntadas sin hilo
que no supe
que no preví
que tome más de la cuenta
que no cumplí con mi deber
que trastabillé a cada rato
que traicioné
que fui mal amante
que grité cuando no debía
que lloré más de lo razonable
que jure en vano
que deseé a la mujer del próximo
que no me arrepiento.
Empero,
Si salgo vivo de esta
que se sepa
que no podré
que me la ganará
que no daré el tono
que no estaré a la altura
que no daré pie con bola
que me pasarán a llevar
que seguiré de largo
que me perderé
que tendré la culpa de todo, y más
que diré huevadas
que pecaré de ingenuo
que haré el ridículo
que comeré vidrio
que comulgaré con ruedas de carreta
que daré puntadas sin hilo
que no sabré
que no preveré
que tomaré más de la cuenta
que no cumpliré con mi deber
que trastabillaré a cada rato
que traicionaré
que seré mal amante
que gritaré cuando no deba
que lloraré más de lo razonable
que juraré en vano
que desearé a la mujer del próximo
que no me arrepentiré.
Y si a pesar de todo
salgo,
otra vez,
vivo de esta
rebotaré una y otra vez.
con la cara llena de risa.
martes, agosto 26, 2008
AUSENCIA DE CALOR
Hacía frío, lo cual no era razón para dirigirle la palabra, pero hacía una semana que ya no me hablaba. En realidad no era frío en el sentido exacto del concepto, así que por decir algo traté de explicarle que lo que había era ausencia de calor, lo que provocó en Ella algo que se me antojó fastidio. Yo mantuve la calma. Siempre mantengo la calma cuando la gente no entiende temas complejos. Estoy convencido de que la pérdida de control no ayuda a expresar las ideas. Así que insistí con toda la paciencia adquirida en mis años de docencia en que el frío no existe, ya que la física demuestra que no existe un punto universal que divida la idea de frío o calor. Fue en ese instante cuando me miró con ese frío en la mirada que desnudó toda mi ignorancia en materia de emociones y no tuve más remedio que tratar de recuperar el silencio inicial, pero no se pudo – ya era tarde – Ella dio comienzo a una frenética diatriba sobre la bipolaridad, sobre mi tendencia a disociar, sobre mi nula capacidad para ponerme en el lugar del otro, sobre mi carencia absoluta de vida más allá de lo académico.
No se bien qué pasó, ni en que momento se alteró mi sagrada contemplación. Ahora, entre mis brazos yace su cuerpo en ausencia total de calor y por mis manos estila una sangre cálida que me cala los huesos.
No se bien qué pasó, ni en que momento se alteró mi sagrada contemplación. Ahora, entre mis brazos yace su cuerpo en ausencia total de calor y por mis manos estila una sangre cálida que me cala los huesos.
lunes, julio 21, 2008
Círculo de mujeres
ya sé
que un círculo encierra
empero cobija
contiene
y construye pertenencia
nación y noción de ser.
ya sé
porque de ahí vengo
que un vientre parido
es el todo
que nos da el grito inicial.
ya sé
que hay quien o quienes
no ven un rostro de mujer
sino un cuerpo
un cuero para curtir.
ya sé
porque así es
que los espacios se conquistan
y que en ese cataclismo
hay que fruncir
el corazón a más no poder
con la cara llena de risa.
ya sé
pero porqué
me siento
fuera
desamparado
como si mi estrella
no diera la luz necesaria.
ya sé
estoy al otro lado de la piel
pero juro
que pervivo en cada lado.
ya sé
hay algo
que parece
que no sé.
o que no merezco.
que un círculo encierra
empero cobija
contiene
y construye pertenencia
nación y noción de ser.
ya sé
porque de ahí vengo
que un vientre parido
es el todo
que nos da el grito inicial.
ya sé
que hay quien o quienes
no ven un rostro de mujer
sino un cuerpo
un cuero para curtir.
ya sé
porque así es
que los espacios se conquistan
y que en ese cataclismo
hay que fruncir
el corazón a más no poder
con la cara llena de risa.
ya sé
pero porqué
me siento
fuera
desamparado
como si mi estrella
no diera la luz necesaria.
ya sé
estoy al otro lado de la piel
pero juro
que pervivo en cada lado.
ya sé
hay algo
que parece
que no sé.
o que no merezco.
domingo, julio 13, 2008
Números familiares
30 años desde que la Ela se subió a un tren y aún no vuelve.
45 desde que Lon se puso en marcha a contar estampillas en otro lado.
42 desde que la Loreto nos dejó una pena y una alegría en la solapa.
32 desde que a la Gabriela la dejaron mirando la soledad de frente.
22 desde que la Elena nos dejó la risa prendida en algún árbol.
5 desde que Gonzalo habla fuerte allende los cielos.
1 semana desde que Daniel se fue a jugar cartas con Ictino y Calícrates.
45 desde que Lon se puso en marcha a contar estampillas en otro lado.
42 desde que la Loreto nos dejó una pena y una alegría en la solapa.
32 desde que a la Gabriela la dejaron mirando la soledad de frente.
22 desde que la Elena nos dejó la risa prendida en algún árbol.
5 desde que Gonzalo habla fuerte allende los cielos.
1 semana desde que Daniel se fue a jugar cartas con Ictino y Calícrates.
jueves, julio 03, 2008
Están cambiando más que yo
Todos se apretujan entre viejas ilusiones,
barcos que salen a morir en cada página.
Veloces rapiñas que acaparan pequeñas bagatelas,
para inocular la sangre que falta por acá.
Dioses inocuos, para orar en la urgencia
y bendecir el agua muerta de la dádiva.
Fantasmas, para entumecer las ganas del apuro.
El Sur no es sólo un plan de pagos,
ni una selva de magias y monedas menores,
para derribar pájaros raros y perlas en celo.
Ruinas y rostros de papeles inútiles
como amores obsecuentes y marchitos.
Dijeron que habrían otras lunas,
otros pasadizos para inventar nuevos colores,
otra frontera donde huirle a la fantasía,
pero sólo hay una nada imposible.
Estas cambiando más que yo.
Mis banderas son del mismo rojo
que surca el granizo como pájaro nocturno.
Cobijo retratos de pieles inmortales
y cada siete o doce hojas sueltas
aún descubro llantos reconocibles en las calles.
El delirio cobra su pensión cada mes,
y en cada gesto hay un continente que yira.
Cuando dijeron que el azul nació en Filadelfia?
Están cambiando más que yo.
barcos que salen a morir en cada página.
Veloces rapiñas que acaparan pequeñas bagatelas,
para inocular la sangre que falta por acá.
Dioses inocuos, para orar en la urgencia
y bendecir el agua muerta de la dádiva.
Fantasmas, para entumecer las ganas del apuro.
El Sur no es sólo un plan de pagos,
ni una selva de magias y monedas menores,
para derribar pájaros raros y perlas en celo.
Ruinas y rostros de papeles inútiles
como amores obsecuentes y marchitos.
Dijeron que habrían otras lunas,
otros pasadizos para inventar nuevos colores,
otra frontera donde huirle a la fantasía,
pero sólo hay una nada imposible.
Estas cambiando más que yo.
Mis banderas son del mismo rojo
que surca el granizo como pájaro nocturno.
Cobijo retratos de pieles inmortales
y cada siete o doce hojas sueltas
aún descubro llantos reconocibles en las calles.
El delirio cobra su pensión cada mes,
y en cada gesto hay un continente que yira.
Cuando dijeron que el azul nació en Filadelfia?
Están cambiando más que yo.
lunes, junio 16, 2008
El labio izquierdo de la mujer
Epístolas infectadas de amor suntuario
b
e
s
o
s
lánguidos en 4 patas
su
ci
as
manos entrepiernas
y el fragor
a cañonazos
a metabala en
e
l
labio
izquierdo de la mujer
del vecino
y
lenguas intrusas
que
transitan los huecos del gozo.
¿a
que
no
sabes
donde
engullir
una
oreja?
b
e
s
o
s lánguidos en 4 patas.
y el candor
de la mano
que
s
a
l
u
d
a
b
e
s
o
s
lánguidos en 4 patas
su
ci
as
manos entrepiernas
y el fragor
a cañonazos
a metabala en
e
l
labio
izquierdo de la mujer
del vecino
y
lenguas intrusas
que
transitan los huecos del gozo.
¿a
que
no
sabes
donde
engullir
una
oreja?
b
e
s
o
s lánguidos en 4 patas.
y el candor
de la mano
que
s
a
l
u
d
a
martes, junio 10, 2008
ALTO AL FUEGO
No propongo un alto al fuego,
propongo cambiar las reglas y que doblemos los corazones,
en cuatro o en siete, mientras me restauro y te dibujo.
Propongo que me mires desde el olvido,
que me cercenes la ingenuidad,
pero también que me dejes comerme las uñas.
No propongo que me ames,
propongo que laves mi corazón con tu sangre.
Déjame mirar como me miras cuando te miro,
pero, si por el contrario, me detestas,
no te lleves mis paraguas; déjame con mis lluvias.
Propongo un cuarto oscuro,
donde mis anhelos te rocen y no me veas mirarte,
para que respires tu ausencia, y me dejes prender la luz.
Deja que me siente aquí,
para que oigas crujir mis penas, nada más.
Ya sabes, no propongo un alto al fuego,
propongo no agarrarnos a piedrazos.
propongo cambiar las reglas y que doblemos los corazones,
en cuatro o en siete, mientras me restauro y te dibujo.
Propongo que me mires desde el olvido,
que me cercenes la ingenuidad,
pero también que me dejes comerme las uñas.
No propongo que me ames,
propongo que laves mi corazón con tu sangre.
Déjame mirar como me miras cuando te miro,
pero, si por el contrario, me detestas,
no te lleves mis paraguas; déjame con mis lluvias.
Propongo un cuarto oscuro,
donde mis anhelos te rocen y no me veas mirarte,
para que respires tu ausencia, y me dejes prender la luz.
Deja que me siente aquí,
para que oigas crujir mis penas, nada más.
Ya sabes, no propongo un alto al fuego,
propongo no agarrarnos a piedrazos.
miércoles, mayo 28, 2008
Carta de un tipo incómodo un Sábado en la tarde
Yo debiera decirte que te quiero mucho más seguido, a veces bastaría con murmurarlo suavemente como una caricia casual pero firme, pero que quieres que le haga, uno anda paveando, y entre niños y llaves que no funcionan, uno termina por olvidar que todo cuanto ocurre cada día nos lo debemos el uno al otro. Sí, ya sé que no cuesta nada, pero a veces uno hace cosas que no quiere y no dice cosas que debiera decir, pero que va, hay tantas cosas que uno no hace bien y otras tantas que aunque uno crea que le apuntó, en algún momento igual la caga. No pretendo dármelas de macho francote, no se trata de ahora y en la hora de nuestra muerte, aquí no hay amén que valga, pero este cuento de andar rindiendo examen todos los días y a cada rato como que hincha las pelotas un poco, mal que mal uno también baila la misma cueca, y si mi pañuelo flamea menos que el tuyo que le vamos a hacer. Aclaremos también que hay tanta parafernalia tuya que sólo es pirotecnia, pero por supuesto en la línea de lo correcto, tus ruidos suenan más que los míos, o al menos así parece. Ya no sé cuantas veces dejo tonterías a medias, o torpemente quedo de pie frente a la pantalla con un gol atorado en la garganta, ¿y para qué?, ¿para hacer alguna huevada que parezca útil?, que sé yo, recoger un juguete que lleva dos horas en el mismo rincón, y mientras tú subes y bajas, aprieto cachete a mirar si algún niño habrá parido una buena excusa. ¿Qué culpa tengo yo de que no sepas descansar?, ¿Quién te pidió que lavaras hasta mis sucias intenciones?, ¿No basta acaso con un buen par de calcetines? .
Hay días en los que la vida se pone difícil, mejor dicho en que tú la haces agobiante. Sí, yo también consigo que te sientas como un vampiro con rabia, pero ahora estoy hablando yo. Aún es peor, hay días en uno preferiría masticar vidrio antes que llevar el estandarte de la reconciliación, pero también uno es huevón, huevón y huevón a medias más encima, porque como tengo baja tolerancia a la tensión, no aguanto mucho y me sorprendo buscándote con la mirada, y lo sabes y sonríes de manera altisonante, y yo debiera darte portazos, pero uno es huevón, uno es huevón porque ama, y uno ama porque es lo único que hago medianamente bien. Lo creas o no, mi amor es un homenaje a ti, mis sueños son contigo, mis pesadillas son contigo, mis horas, las malas y las buenas, son contigo, y aún cuando parezca que voy por tus lados a costalazos, cada vez que resumo el día es contigo, no sé si será suficiente, yo definitivamente no doy abasto conmigo y hay días en que debiera decir ciertas cosas, pero me salen otras, y este Sábado de modorras galopantes es sólo otro día más de niños aburridos y llaves que gotean.
Hay días en los que la vida se pone difícil, mejor dicho en que tú la haces agobiante. Sí, yo también consigo que te sientas como un vampiro con rabia, pero ahora estoy hablando yo. Aún es peor, hay días en uno preferiría masticar vidrio antes que llevar el estandarte de la reconciliación, pero también uno es huevón, huevón y huevón a medias más encima, porque como tengo baja tolerancia a la tensión, no aguanto mucho y me sorprendo buscándote con la mirada, y lo sabes y sonríes de manera altisonante, y yo debiera darte portazos, pero uno es huevón, uno es huevón porque ama, y uno ama porque es lo único que hago medianamente bien. Lo creas o no, mi amor es un homenaje a ti, mis sueños son contigo, mis pesadillas son contigo, mis horas, las malas y las buenas, son contigo, y aún cuando parezca que voy por tus lados a costalazos, cada vez que resumo el día es contigo, no sé si será suficiente, yo definitivamente no doy abasto conmigo y hay días en que debiera decir ciertas cosas, pero me salen otras, y este Sábado de modorras galopantes es sólo otro día más de niños aburridos y llaves que gotean.
martes, mayo 20, 2008
TU OLOR
Del fondo al fruto
luego prohibo
el color.
La escalera
nos obliga al mar
y mi amor
oscila a marejadas,
entre fuegos
y lagunas moribundas.
Al final del amor
no puedo.
Un beso desborda
mis labios
y sigo entumecido
la huella
de tu ombligo.
Arranco muy allá
de todo lo que dije
alguna vez
cuando mis dedos
ignoraban tus rincones.
Hago patria
pido permiso
para encaramarme
en tu olor
y viajar
a secar
los aromas hirvientes
de estos años
morrocotudos.
No olvido
tu olor
ni las musarañas
dibujadas en mi espalda
la noche en que
respire a través de ti.
luego prohibo
el color.
La escalera
nos obliga al mar
y mi amor
oscila a marejadas,
entre fuegos
y lagunas moribundas.
Al final del amor
no puedo.
Un beso desborda
mis labios
y sigo entumecido
la huella
de tu ombligo.
Arranco muy allá
de todo lo que dije
alguna vez
cuando mis dedos
ignoraban tus rincones.
Hago patria
pido permiso
para encaramarme
en tu olor
y viajar
a secar
los aromas hirvientes
de estos años
morrocotudos.
No olvido
tu olor
ni las musarañas
dibujadas en mi espalda
la noche en que
respire a través de ti.
lunes, mayo 12, 2008
DISCURSO BÚFALOS AGUARDS 2005
Habrá que pagar, y nos pondrán de frente... ya verán...
No soy de fiar. No lo digo como una manera obvia de cautivar a la audiencia. Nada de eso. Lo digo simplemente para que todo lo que diga de aquí en más se tome como de quien viene; un huevón, ni menos ni más.
Hace unos años cuando de espaldas a la chimenea de imperial con una cuchara de palo a modo de micrófono soñaba a ser Lennon - o Mc Artney para evitar discusiones inútiles - y casi todos mis sueños cabían en un puño, no me imaginaba que la vida sería esto. No se piense acá que anticipo un discurso autoflagelante, nada de eso. El ejercicio es ponerle paños fríos al entusiasmo, al depresivo y al autocomplaciente, para que la cirugía que demanda el mirarse el ombligo no mute en fuegos de artificio. En efecto, decir acá que no tengo cuentas pendientes con nadie, sería un despiste morboso y lo que busco son certezas imbatibles. Por de pronto, y sólo por de pronto, vamos a no buscar explicaciones grandilocuentes. ¿ Es esta la vida que soñamos?. Ya sé, la interrogante tiende, propende, conduce, incita, propone la idea de una queja, de un lamento imberbe, pero, y en esto quiero detenerme, contiene también la no despreciable posibilidad de lo otro, de que nuestros sueños se hayan quedado esperando un adjetivo. Porque tal vez esta vida es menos de lo que soñamos, pero ciertamente mejor de lo hicimos para convertirla en soñada. No olvidemos que el sueño eterno como viene se va, en cambio la vida se queda cada día, cada hora, para tomarle el pulso, para renovarle el aire, para soñar otra vez....otra vez.
Entre los restos del naufragio de la memoria suele quedar esa minúscula entelequia que somos nosotros, no todos sino cada uno, atentos a recoger alguna verdad que se disfrace de fe, o verso, o razón, o vaya uno a saber de qué, para que nos alimente ésto que hemos nombrado nuestra manera de vivir.
Como dijo Martí, yo soy un hombre sincero. Las más de la veces un escupitajo sin importancia, las otras me lleva la pena a callar sin morir en el intento, pero tras esa herida que no muestro tiemblan las ganas profanas de vivir por doquier aunque no quede la necesaria moneda en el bolsillo y el decoro humano duerma con el estomago vacío.
Huele bien la vida y hay que salir a darle vida, aunque a veces cueste aferrarse a la orilla y haya que andar inventándole sonrisas al banco, al juez, al inoportuno de siempre o la señora – que es peor – sin tener con qué darle vida a la más mísera de las alegrías.
El dolor del más allá, el heredado, el que tomamos prestado, el que viene a ponerle nombre al día, ese temor que juega a ponernos de rodillas, y nos obliga a vivir en estado de emergencia, es un despiste que ignora que tras el sueño mal habido vive la vida que soñamos esperando que muerto el perro se acabe la rabia, aunque no haya templo donde refugiar nuestros dioses. Por esto y por mucho más, y por cada día que viene y que va, los invito a perderse en la alegría de vivir, porque todo lo que esta abajo pretende subir y viceversa.
No soy de fiar. No lo digo como una manera obvia de cautivar a la audiencia. Nada de eso. Lo digo simplemente para que todo lo que diga de aquí en más se tome como de quien viene; un huevón, ni menos ni más.
Hace unos años cuando de espaldas a la chimenea de imperial con una cuchara de palo a modo de micrófono soñaba a ser Lennon - o Mc Artney para evitar discusiones inútiles - y casi todos mis sueños cabían en un puño, no me imaginaba que la vida sería esto. No se piense acá que anticipo un discurso autoflagelante, nada de eso. El ejercicio es ponerle paños fríos al entusiasmo, al depresivo y al autocomplaciente, para que la cirugía que demanda el mirarse el ombligo no mute en fuegos de artificio. En efecto, decir acá que no tengo cuentas pendientes con nadie, sería un despiste morboso y lo que busco son certezas imbatibles. Por de pronto, y sólo por de pronto, vamos a no buscar explicaciones grandilocuentes. ¿ Es esta la vida que soñamos?. Ya sé, la interrogante tiende, propende, conduce, incita, propone la idea de una queja, de un lamento imberbe, pero, y en esto quiero detenerme, contiene también la no despreciable posibilidad de lo otro, de que nuestros sueños se hayan quedado esperando un adjetivo. Porque tal vez esta vida es menos de lo que soñamos, pero ciertamente mejor de lo hicimos para convertirla en soñada. No olvidemos que el sueño eterno como viene se va, en cambio la vida se queda cada día, cada hora, para tomarle el pulso, para renovarle el aire, para soñar otra vez....otra vez.
Entre los restos del naufragio de la memoria suele quedar esa minúscula entelequia que somos nosotros, no todos sino cada uno, atentos a recoger alguna verdad que se disfrace de fe, o verso, o razón, o vaya uno a saber de qué, para que nos alimente ésto que hemos nombrado nuestra manera de vivir.
Como dijo Martí, yo soy un hombre sincero. Las más de la veces un escupitajo sin importancia, las otras me lleva la pena a callar sin morir en el intento, pero tras esa herida que no muestro tiemblan las ganas profanas de vivir por doquier aunque no quede la necesaria moneda en el bolsillo y el decoro humano duerma con el estomago vacío.
Huele bien la vida y hay que salir a darle vida, aunque a veces cueste aferrarse a la orilla y haya que andar inventándole sonrisas al banco, al juez, al inoportuno de siempre o la señora – que es peor – sin tener con qué darle vida a la más mísera de las alegrías.
El dolor del más allá, el heredado, el que tomamos prestado, el que viene a ponerle nombre al día, ese temor que juega a ponernos de rodillas, y nos obliga a vivir en estado de emergencia, es un despiste que ignora que tras el sueño mal habido vive la vida que soñamos esperando que muerto el perro se acabe la rabia, aunque no haya templo donde refugiar nuestros dioses. Por esto y por mucho más, y por cada día que viene y que va, los invito a perderse en la alegría de vivir, porque todo lo que esta abajo pretende subir y viceversa.
viernes, mayo 02, 2008
46
(del año pasado, misma fecha. mismo sujeto, un año más viejo)
Cuatro y seis.
No suman ni restan
vienen aquí a dejar su lastre
vienen no más
en secreto
con el beso musculoso de mi hija.
Cuatro y seis.
Tampoco acompañan
sólo muestran lo que se ve
y dejan alguna alegría inútil,
pero vienen
y vienen a quedarse en este cuerpo.
Cuatro y seis.
Uno que ya anda solo.
Dos que muestra los dientes.
Tres que ronda aún sin saber
Cuatro que reparte besos.
Cuatro y seis.
Seis que buscamos casa.
Cuatro y seis.
No suman ni restan
vienen aquí a dejar su lastre
vienen no más
en secreto
con el beso musculoso de mi hija.
Cuatro y seis.
Tampoco acompañan
sólo muestran lo que se ve
y dejan alguna alegría inútil,
pero vienen
y vienen a quedarse en este cuerpo.
Cuatro y seis.
Uno que ya anda solo.
Dos que muestra los dientes.
Tres que ronda aún sin saber
Cuatro que reparte besos.
Cuatro y seis.
Seis que buscamos casa.
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