lunes, julio 30, 2007

Ensayo sobre Blanche Dubois

Blanche Dubois es una mujer desamparada en busca de comprensión y compañía, que vive en permanente conflicto con su entorno ya que no acepta la realidad tal cual es, ni se conforma con que las cosas han cambiado. Por eso está llena de manías compulsivas: evitar la luz, baños permanentes, ropa, perfume y joyas que buscan aparentar, todo con el objeto de disfrazar la vida. Vida que la ha dejado sola de una manera bastante brutal debido a las carencias económicas y afectivas, es decir, está pobre y sola, lo que la ha sumido en una decadencia moral en la urgencia por evitar la soledad que la paraliza. Blanche se ha visto autoinducida a transgredir algunos valores en pos de compañía, en la búsqueda de bienestar. Bienestar que, desde una mirada sicológica, no la preparó para poder asimilar las frustraciones de cada día, con lo cual es presa fácil para el mayor de sus demonios: el miedo. Blanche vive sumergida en el miedo: miedo a la luz, miedo a la muerte, miedo a la pérdida. Todos estos temores la conducen a buscar rápidas soluciones que terminan siempre de mala manera y debiendo huir o esconderse para no ser sometida al escarnio público que haría evidente su soledad. Por esto Blanche ha sublimado su vulnerabilidad emocional al extremo de sólo lograr relacionarse con extraños, ya que estos no la conocen en consecuencia no ve peligrar su precaria estabilidad. Por otro lado Blanche es un personaje complejo ya que combina una evidente debilidad síquica con una notable capacidad de seducción que le otorga, por contraposición, el temple necesario para lograr una imagen favorable frente a los demás, sin embargo esta primera mirada se ve rápidamente deteriorada al mostrase caprichosa y manipuladora. Es que Blanche es egoísta y descarada. La manera de abordar los temas difíciles – la pérdida de la Belle Reve, por ejemplo - siempre lo hace anticipando las posibles reacciones de su interlocutor, de manera de encausar y/o desviar la discusión al terreno que más le convenga. Aquel donde su desamparo la muestra como víctima. En resumen Blanche Dubois es una mezcla del miedo más básico del ser humano y su miseria: La soledad y el egoísmo.

miércoles, febrero 21, 2007

Solo como amigo

No es de mi autoría, pero la suscribo 100%.

Hasta ahora pensaba que la peor frase que te puede decir una mina es:-'Tenemos que hablar...'.Pero no, nada que ver, la peor frase que te pueden decir es: -'Yo también te quiero... pero sólo como amigo'. Eso significa que para ella eres el tipo mas simpático del mundo, el que mejor la escucha, el que más sabe de su vida y sus más íntimos secretos, el ser humano más extraordinario de la tierra... pero que no va a salir contigo, NUNCA. Va a salir con un impresentable, un hijo de puta, un pelotudo que solo quiere culear con ella y cagarla permanentemente.Eso si, cuando el otro se mande una cagada, ella te va a llamar para pedirte consejo.Es como si vas a buscar trabajo y te dicen: -"Señor, es usted la persona idónea para el puesto, el que mejor currículum tiene, el mas preparado... pero no lo vamos a contratar. Vamos a tomar a un incompetente que no sepa hacer nada y se mande una cagada a cada rato. Eso si, cuando se mande una cagada ¿lo podríamos llamar a usted para que nos saque del problema? Me pregunto, ¿qué carajo hice mal? Fuimos al cine, nos cagamos de risa, pasamos horas tomando café...¿A partir de qué café nos hicimos amigos? ¿Del quinto, del sexto? Mierda, eso se avisa. ¡Un café menos y ahora estaría en la cama conmigo! Para ellas un amigo se rige por las mismas normas que un tampón: porque podes ir a la piscina con él, montar a caballo, bailar... Lo único que no podes hacer con él es el amor. Es que si lo piensas fríamente ...si para una mina considerarte “su amigo” consiste en arruinar tu vida sexual, ¿qué hará con sus enemigos? A mí me parece muy bien que seamos amigos, lo que no entiendo es por que no podemos tener relaciones sexuales como amigos. Yo creo que la amistad entre hombres y mujeres no existe, porque si existiera, se sabría. Lo que ocurre es que cuando ella te dice que te quiere solo como amigo, para ella significa eso y punto. Pero para ti no. Para ti significa que si una noche estas en la playa, ella se pone”alegrona”, hay luna llena, se han alineado los planetas y un meteorito amenaza la Tierra...¡A lo mejor consigues echarle un polvito!Por eso te la bancas, porque nunca pierdes las esperanzas. Que se ponga a salir con Ricardo? bahh!! ya van a cortar... Cuando lo hace, tú atacas con la técnica de 'consolador':- No llores, el Ricardo ese es un pelotudo. Te mereces algo mejor, un tipo que te comprenda, un tipo que sepa estar ahí cuando lo necesitas... Que sea bajito, que sea moreno, que no tenga mucha pinta, que se llame (mi nombre) como yo. Al menos, siendo amigo podes meter cizaña para eliminar competencia. También usas la técnica del “gusano miserable”.Cuando ella te dice:- Ay, que fuerte que esta Fernando, ¿no? -Fernando? Tiene buena pinta, sí... un poco bizco.- No es bizco, lo que pasa es que tiene una mirada muy tierna.- Si, en eso tienes razón, me fije el otro día, cuando miraba a Sandra.- No la miraba a ella, me miraba a mí.- Ves como es bizco?El colmo es que las minas consideran que tienen una relación “superespecial” con un tipo cuando pueden dormir con él en la misma cama y que no pase nada.Pero bueno, ¿lo superespecial no sería si pasara algo?¿Aunque sea una agarradita de teta?. Un día después de una fiesta, te quedas ayudándola a recoger todo como haces siempre, y cuando terminas, ella dice:- Uy!, es muy tarde, por que no te quedas a dormir?- ¿Y donde duermo?- Y, en mi cama bobo!Y te empiezan a temblar las patitas: "¡Listo!¡Esta es mi noche, se han alineado los planetas!', al rato te das cuenta de que no son precisamente los planetas los que se han alineado, porque ella, como son amigos, con toda la confianza, se queda en polera y calzones, y tú, visto lo visto piensas:-"¡Me voy a tener que quedar en calzoncillos...con la alineación de planetas que llevo encima, la conchi su madre!"Así es que te metes en la cama de un salto para que no se te vea la carpa y doblas las rodillas para disimular. Ella se mete, te pega el culo y te dice:-"Hasta mañana". !Y se duerme!- La puta madre, como mierda se pudo dormir tan pronto? Pero esta mina no reza, ni nada?'.Estas acostado con la mina que te gusta!Al principio no te atreves a moverte, para no tocar nada.Sabes que si en ese momento hicieran un concurso, nadie podría ganarte: Eres el tipo con la mayor calentura del mundo. !Y que larga se te hace la noche!Te vienen a la cabeza un montón de preguntas:¿Tocar una teta con el hombro será de mal amigo?¿Y si es la teta la que me toca a mi?'.Pero después de muchas e interminables horas ya solo te haces una pregunta:"¿Seré realmente un pelotudo?'. No podes creer que estés en la misma cama y no vaya a pasar nada. Confías en que en cualquier momento se de la vueltay te diga: -"Ven, tonto, que ya sufriste bastante, ¡hazme tuya!'.Pero no. A las minas nunca les parece que hayas sufrido bastante. Y mira que sufres...Porque tienes toda la sangre del cuerpo acumulada en la cabeza (sí, en esa cabeza). Se han dado casos de hombres que han llegado a reventar. Pero ahí no termina tu humillación. A las siete de la mañana suena el timbre de la puerta:- ¡Ay, es Ricardo!- ¿Ricardo? ¿Pero no lo habías dejado porque te vivía cagando y tratándote como la mierda?- Después te cuento, que ahora estoy apurada. Me olvide de decirte que iba a traer a su perro, porque como nos vamos a esquiar porque me pidió una decimoquinta oportunidad ..., yo le dije que el perro mejor que contigo no iba a estar con nadie.¡Que tú eres un amigo!Tienes mala cara... dormiste bien?.Te quedas mirándola fijo, viéndola que se va con el pelotudo que solamente la usa para tirar, con el mástil a media asta y por tu cabeza se te cruzan las 1001 puteadas y las 101 posiciones que podrían haber practicado esa noche. Y ahí nomás te quedas con el perro, que ese si que es el mejor amigo del hombre.

Nota: Amigos son los huevos, que van a todos lados juntos.

jueves, diciembre 14, 2006

REQUIEM

Se fue con su puñal
con sangre maloliente
con sus viejas menopáusicas
que aún lo lloran
como se llora
la violencia del amor maldito...


...y que el grito de la muerte
lo acompañe cada mañana.

jueves, noviembre 23, 2006

CREO EN MI

Creo en mí
a pesar de mis malos hábitos
a contramano con mis porquerías
creo en mí
en mis inútiles vacilaciones
en mis oportunas hipocresías
creo en mí
porque sangro como sólo yo sé hacerlo
porque me soporto mejor que nadie
cuando ese que soy yo
cobija el delirio
de una oración redentora
a pesar de cierta soberbia impúdica
creo en mí
como creo en la risa mortuoria
esa que renueva la pena sin sentido
esa que resuena en la mierda que soy
cuando me vengo en juegos de egolatría
creo en mí
porque se hace necesario
porque hay que darle cuerpo a la imbecilidad
sin temor a quedar en deuda
creo en mí
porque a cada rato
cuando llaman a cambiar de piel
a mutar la tontera
presto estoy a despellejar sin asco
el camino mal andado
creo en mí
porque afortunadamente voy a morir
sin aspavientos
creo en mí
porque no creo en mi
ese es el dato a saber
la verdad desnuda y su minúscula razón
no hay mucho más
ni menos
que resumir de mis entrañas
soy un corazón fraguado en la tristeza
flores pavoridas
que no buscan sol alguno
apenas un instante de gloria
que venga con sus murmullos
a dejar el pan cada mañana
creo en mí
majaderamente
porque en esto soy yo
y nadie más
y no es una bandera de lucha
es la fe del carbonero
en el despeñadero del gozo
y es que he visto hombres grandes
arrastrando su llanto
como cadáveres eternos
con el peso atávico de culpas ajenas
que los ata a la vida
como el hierro hirviendo en la piel
del inocente que aún no aprende a amar
creo en mí
los lunes y lo jueves
y a veces a mediodía
y en otros ratos oscuros
que de porfiado cargo con la porfía
creo en mí
y me sufro
en el agobio en la alegría
en la paciencia en el abandono
en la lujuria de vivir;
creo en mi.

TRAICIÓN

El 15 de Agosto de 1983, sin saber cuando ni como, sellé una parte de mi vida e hice de la nostalgia y la culpa un hábito perenne. Ese día entre maquetas, planos y bocetos que me importaban tanto como la reproducción de los elefantes, besé a quien no debía, mejor dicho me dejé besar, lo que es peor, y me sumergí en la traición. No pretendía nada, apenas una mañana de grata compañía. Un rato para divagar entre mis carencias y un par de ojos que me obligaban a mirar para otro lado. Ella era a ratos un ser de otro mundo que engendraba en mí fantasmas nuevos, o antiguos que a estas alturas viene a ser lo mismo. Descubrí en su mirada una voz que creía perdida y como un animal maldito que busca la muerte terminé por rendirme dulcemente a sus labios. Yo no quería, mejor dicho no vislumbraba ni remotamente la chance de perseguir su beso tierno, sin embargo no luché y menos aún rechacé la propuesta que saltó por mí como un deseo condenado a perderse para siempre en la boca chueca del que sabe que enarbola el desamparo. Cuando me detuve a respirar ese aire que me devolvió la vergüenza fétida del culpable, ya era tarde, y claro, el afán era un dolor fugaz pero implacable que supo con certeza que todo se iba al carajo en el instante mismo en que decidí que con ella seguía hasta que se terminara la culpa o perviviera el amor. Eso sí, creí oportuno enfrentar los hechos y aceptar en público que algo no esperado estaba pasando entre ella y yo. Mala idea urgir con la buena voluntad a quien sospecha que algo anda a los tumbos. Se prendieron todas la alarmas y no quedó por donde levantar una excusa, menos una razón poderosa,. El daño, esa herida que hierve en el hipotálamo, ya ocupaba todos los rincones y el goce de amar fue apenas un refugio sin horizonte, una inocencia torpe que no cabía en el perdón. Y así fue no más, de las copas llenas pasé al espanto de la traición que me acompaña hasta hoy.

martes, septiembre 26, 2006

Toda tú

Eres mi patria,
la piel que me acorrala,
el movimiento perpetuo que me orbita,
la insondable duda que me empuja,
el rumor inexorable de mis rebeliones,
todo lo que maldigo:
La flaca mirada que me arrodilla,
el cantegril de mis miserias,
un pecado tatuado a fuego,
la guitarra rota que me obliga.
Eres el cadáver de los años,
los restos de otro amor gastado,
un montón de fotos que sobran.
La cara convexa del miedo,
el espejo ciego de mis arrebatos,
a pain in the ass.
la necesaria luz mal parida,
mis bajas pasiones dispuestas a huir,
la bitácora de mis malas horas,
el ritmo dañino de mis hipocresías,
Eres la avenida donde se cruzan nuestros humores,
la boca hirviendo que me da la vida.
Toda la sangre empeñada en mi nombre,
la fiesta de la casa nueva,
la Carmen imposible de Bizet,
el corazón que vale la pena,
la respuesta a mi vaga suficiencia,
lo poco que hago bien.
mi mejor lado, mi llamado al orden,
todas y cada una de mis debilidades.
Eres mi estrella favorita,
el amor que abrocha mis intentos,
cada una de mis flaquezas,
cada una y todas mis razones.
Mi cansancio, mi abúlica muerte.
Mi mayor descubrimiento,
el final del Arcoíris,
la mejor de mis batallas,
toda tú,
el amor que me salvó de mí.

jueves, julio 13, 2006

DUDAS

PRIMERA DUDA

Qué hago escribiendo
poesía
que nadie lee - ni yo -
en vez de andar
fornicando
como dios manda?




SEGUNDA DUDA

Tengo todo
al alcance de la mano:

el abrelatas
la cuenta del gas
tus muslos abiertos...
...y las ganas?




TERCERA DUDA

Y si
cuando te desmontes
y el espejo empañado
que nos vio
revolcarnos hasta
que los vecinos
supieron que nos
gusta cantar,
me deje a solas
con tu cara,
me gustará lo que vea?

lunes, octubre 03, 2005

Por cuenta propia - La patria era mi religión

Sucedió que la piel viajó a perderse
en un par de frutas nuevas,
y mis espejos - los de antes -
escanciaban rubores y susurros.

Dios dejó cuentas pendientes
y no hubo con que pagar.

Procuré tener a mano algunos adjetivos,
para no extraviar las corazonadas,
las banderas desplegadas a última hora
resumían el día entre vinos y promesas.

Morir a golpes en la vereda,
quemado en un asomo de gracia,
crucificado en un error de cálculo
incrustado en la última bala,
inmolado en día de guarda,
o certificado a culatazos
era, a penas, un archivo de homenajes mudos
y canciones mortuorias.

Mis músculos renunciaban
a tenerme en cuenta
y en la quietud de cada diástole
la ciudad me llamaba a gritos.

De allá para acá
las esperanzas mutaron en historias oficiales,
en verbos en cautiverio,
en paréntesis puestos a despistar los espejos.

Y Yo en la mitad de mí.

Flores calientes me brotaban
como amagos de ironías posibles.

El coraje fue sólo un olvido en fuga,
cosas que hacían falta;
la vergüenza necesaria,
para no olvidar la ceremonia de la muerte.

Entretanto besé a quien no debía
y me condenaron a sacarle punta al lápiz.
Me trepé en la traición,
en la insolencia de un ciego
que mira de costado.

No pudieron odiarme,
la tierra no era redonda
y era usual
que se me cayeran los dientes.

No todo resultaba bien,
los amigos apuraban sus sueños
y a mi - otra vez -
la voz no me alcanzaba.
El país era un error,
un milagro sin hijos.

Los ojos del dolor no eran ajenos:
Rodrigo Rojas de Negri
ardía entre neumáticos
la noche esa en que me sobró la vida.

En la urgencia de mis anhelos
eché a andar en puntos suspensivos...
ergo postulé a un punto y coma;
los signos de interrogación hicieron de las suyas.
Entre paréntesis se hizo la luz (a dentelladas)
y me esfumé allá como un cometa silábico
entre verbos de poca monta
y diptongos paranoicos,
inventé un lugar donde poner el acento,
y me sentí invencible.

La patria era mi religión.

viernes, septiembre 30, 2005

LA POESÍA NO SIRVE PARA NADA

que no se piense
que la poesía sirve para algo.
de partida no sirve
para levantar un alzaprima
y menos para calentar la pava.
la poesía,
así a golpe de machete,
sirve para eludir la comunión
y trapear la cocina.
que no piense
que quien escribe
genuflexa el heroísmo,
nada de eso
quien escribe lo hace
mientras mastica pan
y circunda el borde de la mesa
como una mosca taciturna.
la poesía no sirve para nada,
ni para remendar el abrigo,
ni para sobarle las nalgas a alguien.
no tiene norte, ni sureste.
divaga entre frascos vacios
y eructos verborreicos
buscando donde evacuar la vejiga
y aún así mea sin elegancia alguna.
no sirve para nada
tampoco para olerse la axilas,
pero es un buen lugar
para dejar los malos hábitos
y la leche agria.
no sirve ni para no servir,
es una inutilidad sumamente útil
para reparar lo irreparable

miércoles, agosto 10, 2005

DISCURSO BUFFALO'S AWARD 2004

Por primera vez en todos estos años tengo bastante claridad respecto de cómo empezar este discurso de apertura, sin embargo no me sale. ¿Será que entre la dicotomía de mis buenas nuevas y las malas horas de otros no doy con el adjetivo adecuado?, ¿será que en realidad nada es tan malo ni tan bueno, y que sé yo...que así es la vida?, ¿será qué entre tanta mala memoria nos hemos olvidado de uno que otro año bueno?. No tengo las respuestas, apenas las preguntas, así que vamos por partes. Bien se sabe que no creo en nada, para empezar no creo en mi, pero no como una zancadilla a la autoestima, sino más bien como una manera de mantener un cable a tierra. No digo nada nuevo, bien se sabe – repito – que toda creencia parte por la negación del yo, y Yo no estoy para salidas de madre. No creo en la fuerza bruta, más bien en la bruta fuerza. No creo en la inteligencia como forma de vida, ni en el intelecto como mecanismo de defensa. No creo en la estupidez orgullosa como analgésico del agotamiento. No creo en la lógica utilitaria cuando de corazones maltrechos se trata la cosa. No creo en Dios, disculpen si soy majadero. No creo en ángeles predicadores justo cuando me duele lo que nunca antes me había dolido. No creo en lo que oigo así no más como viene. No creo en la acrobacia del que nunca queda mal con nadie, aunque las más de la veces sea yo mismo. No creo en el sufrimiento útil, siempre se puede estar peor. No creo tener respuestas adecuadas para no creer, sólo tengo la certeza de que la memoria puede ser el testaferro de la mala fe. La que nos obliga a guardar las pequeñas buenaventuranzas para las uvas y el champagne, cuando debiéramos celebrar a cada rato y no en cada muerte de obispo. Así que los invito a celebrar. Celebremos que todavía podemos hacer y deshacer el amor. Celebremos que la risa aún nos deja entrar en su casa. Celebremos que hay alguien en el mundo que piensa en nosotros. Celebremos que nadie nos ha quitado la posibilidad de besar a nuestros hijos. Vamos a celebrar que alguna vez Don Jorge Roubillard compartió sus vinos con nosotros. Celebremos también nuestras pobres vanidades como una forma de quitarles el aire. Vamos a celebrar que Doña María Angélica Rouret dejó en su hijo la risa como remedio infalible. Celebremos nuestras cobardías y nuestros desamparos hasta que se desangren . Vamos celebrar que Don Rafael Fernández se las sabía todas y jamás se le notó. Celebremos cada torpeza, cada mezquindad a ver si las dejamos en evidencia. Vamos a celebrar que Harry Williams se ríe de nosotros con profundo cariño. Celebremos nuestras maldades, nuestras falsas lágrimas a ver si se nos caen encima. Vamos a celebrar que Don Marcelo Malbec supo dejar su medio pollo. Celebremos los prejuicios, los malos hábitos hasta que nos de vergüenza. Vamos a celebrar que Doña Marta Uriarte todavía cree que el Laly es una joyita. Celebremos cada ofensa, cada herida hecha con rencor hasta que duela tanto como mascar una piedra. Vamos a celebrar que Doña Gabriela Ballacey aún quema el pan todas las mañanas. Celebremos que siempre podemos hacerle la vida imposible a alguien, a ver si se rompen los espejos. Vamos a celebrar a Don Eugenio Barros porque sí, así sin más. Celebremos que en horas inciertas tú eres mi hermano del alma realmente el amigo que en todo momento y jornada estas siempre conmigo. Que aunque eres un hombre aún tienes el alma de niño, aquel que me da su amistad su respeto y cariño, y no cambias por duro que sean los tiempos. Tú eres realmente el más cierto en horas inciertas y me dices verdades con frases abiertas. No preciso decir todo esto que te digo, pero es bueno sentir que eres tú mi gran amigo. Vamos a celebrar de una vez y para siempre con los abrazos que cada año nos debemos.

miércoles, julio 27, 2005

A MIS AMIGOS

Los tiempos están cambiando y no es muy novedoso lo que digo, lo grave es a nadie le importa mucho reparar en que construimos un discurso de imaginarios, donde todo parece que está resuelto y con eso basta para la fascinación de una promesa donde todo es posible. Con esta praxis la memoria, la razón antropológica de lo que somos y de lo que nos falta, se va poco a poco transformando en una realidad construida previamente, sin que nos detengamos a pensar si es real o un mero ejercicio mediático.
Es probable que los tiempos no estén ávidos de discursos autocomplacientes, y menos, menos aún de frágiles misericordias, pero, como a porfiado no me gana nadie, hoy quiero abrirle un espacio a la memoria, esa campana testaruda que nos sacude la modorra de vez en cuando. Quiero abrirle camino a la nostalgia, pero ya no como un testaferro de un pasado difusamente glorioso, sino como una manera de refrendar este presente turbulento que en estos últimos tiempos las más de las veces me deja auscultando el espejo en busca de razones y buenas nuevas. Es así que hurgar en el dolor, en la angustia - esa vieja que colecciona moralejas - se me ha hecho un hábito con el paso cambiado, un ejercicio de tira y afloja en esta pasada por la vida que me toca defender. Refugiarse en la fe puede ser - en mi caso - como tomarse una casa vacía, y definitivamente no le veo ni los dientes. Creer que algo puede abatirme la esperanza, sería una medida probable sino fuera porque me niego a borrar la huella de mis años. Los años se nos vienen sin descanso, y la vida a veces es una mala maniobra, pero también es esa esquina que doblamos sin darnos cuenta, sin saber que había un gesto, una calle donde enterrar el mal agüero. En fin, que no somos cadáveres sin etiquetar, que hay una memoria que nos sostiene más allá de la historia que escribimos día a día, y es a esa memoria a la que he recurrido en estos días donde el útero de la angustia me anda orillando las ganas. Recordar para empezar que soy lo que soy gracias a los que han crecido conmigo, a los que han bendecido mis silencios, a los que han coleccionado mis letanías, a los que han compilado mis torpezas, a los que han buscado mis ratos y mis acogidas, a los que han hecho caso omiso de mis soberbias, a los que han compartido un paleteo, una cannabis apurada y culpable, a los que me han hecho cómplice de sus tristezas, a los que han vuelto con la misma esperanza, a los que han dado con una segunda voz, a los que aún siguen trepando el mismo río, a los que, otra vez, aburro hasta más no poder, a los que ni se inmutaron cuando alguna vez se me pasó la mano, a los que aún en la mitad de una desilusión han sabido poner la otra mejilla.
Esta vez durante largos segundos y breves horas sentí que me estaba quedando solo, huelga decir que el desamparo es un cuchillo sin rumbo, sordo y mudo, que va y viene como una muerte indolente y mordaz. Al mundo nada le importa, pero a mi la vida no me tuerce ni me muerde, porque para reparar el paso mal andado están los que han masticado la misma piedra de mierda conmigo, mis amigos personales: Matías, Kike, Jorge, Eugenio, Sergio, Eduardo y Mauricio.
Gracias en nombre de la memoria.

AMAR

AMAR

Las relaciones humanas se ordenan desde la emoción y no desde la razón, aún cuando la razón dé forma al hacer que el emocionar decide. Entonces el designio “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”, no es un mero antojo o un fin en si mismo, sino una forma de vida. Estamos regidos y obligados en el amor, sin embargo parecemos negarlo y dejarle sólo el breve espacio que ocupa el enamoramiento, como si amar fuese sólo una manifestación de la memoria emotiva que a veces nos sacude la pasión. Si aceptamos que todo lo que hacemos en el día a día está gobernado por la emoción, esto es, la agitación del ánimo producida por ideas, recuerdos, sentimientos o pasiones, y que la tolerancia, la renuncia, el respeto, el sacrificio, la prudencia y todas las decisiones, conscientes o no, que tomamos a cada rato, son manifestaciones racionales estimuladas por la emoción que nos provoca el contacto con los otros, podemos concluir que amar es el hilo conductor de todo cuanto somos.

No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Ese amor que invade los espacios, ese que instala bandera sin permiso por un buen rato en nuestras vidas, ese que fue un fuego impertinente, el magma del inicio, es hoy el motor que nos lanza a la vida, y no una suma de hechos aislados como brotes de maleza. Porqué amamos? o Porqué nos aman?, parecen preguntas meramente románticas para poetas trasnochados o enunciados ditirámbicos para una aburrida charla de Sábado por la mañana, con café aguado y bostezos culpables, pero si le damos otra vuelta de tuerca a lo evidente y miramos el amar ya no como una expresión predecible de nuestra convivencia, sino al revés como una manera de aceptar todas las dimensiones del otro y en consecuencia legitimar la convivencia con uno, concluiremos en que el amor, y también su negación, no es la sublimación permanente de la experiencia amatoria, sino todo aquello que conduce a ella.
Los odios, la cortina del baño, las rabias, la reunión de colegio, los miramientos, la cuenta del gas, los reproches, el almuerzo del Domingo, los orgullos, las medias corridas, las admiraciones, las toallas mojadas, las alegrías, el dolor de cabeza, las penas, el auto sin bencina, los hijos, el cloro para la piscina, los rencores, los ronquidos, los besos, las llaves que gotean, los olores, los niños con fiebre, las peleas, los agarrones a mansalva, los abrazos, los malos modos, las caricias, el pan del desayuno, los arrebatos, el sexo a escondidas, los empeños, la falta de plata, las metas, el sexo a descampado, los egoísmos, las vacaciones cortas, la gratitud, la leche con nata, la madurez, todo cabe en el amor, porque el amor no tiene trabas, ni cortapisas, porque clama independencia y de ella depende.

jueves, marzo 17, 2005

Por cuenta propia – carta de ajuste

Yo crecí en callejones sin salida
y albóndigas caseras
entre manzanas y japoneses
que pulían mi estima
Y mis dientes.

Me trepaba en miramientos,
en árboles flacos
como la risa de las lagartijas.

Cataplasmas para la tos
y bicicletas fugaces
a la hora de la siesta.
Puñetes timoratos
y pedradas equidistantes;
salvaguardas
en la plenitud de la valentía.

Fundé a contramano
una pasión desarticulada
por los pelotazos y los rosales.
Horas de quejumbres
y derrumbes
en el infinito hijismo de mi madre.

Cargué mayorazgos y circunstancias,
como cicatrices pululantes
en la sospecha de mis primeras dudas.

Obligado al pudor,
la oscuridad fue un reto cómplice
a la hora de las plegarias
fugitivas y peristálticas.

Alquimia de mis pulmones
fue crecer a mansalva
en la vacuidad pegajosa del éxito.

Huí de los espolones, como de los gatos.

Rarezas y certezas
me alzaron hasta la hipocresía
en la premura del amor urgente.

A la izquierda
mis vecinos;
los ojos negros
pañuelo y lágrima
que reconstruyeron la ciudad
a
peñascazos.

Sumido
en la pequeña llama de mi orgullo,
la voz
no me alcanzaba
para encaramarme a ver si el mar
me traía otras palabras.


Luego - sin despistes -
cachetazos de des-amor
y huesos nuevos para crecer
sin mapas ni albañiles.

Rebeldía de los andamios.
Letras impúdicas que no supieron
de verbos
ni diluvios.

Odie las risas.
Me sobraron las moscas
y las lupas.
Recogí:
Siluetas y rodillas,
muecas candentes,
timbres infernales.

(Dónde estaban las ventanas?)

Me amaron?,
Si,
me buscaron entre los árboles,
pero yo andaba
midiendo el largo de mis uñas
con la voluntad
de un tren escarchado.

Ame?,
No lo sé,
solo rastros,
resabios de alpiste
y sudores diminutos
que no daban con las notas.

(siempre llegue tarde)

Una mañana,
que recuerdo como mi voz,
exhumé un grito
y salí a afinar los ríos,
a merodear los pianos.
Y crecí entra cantautores y estertores,
orillas de guitarra,
palabras encumbradas en semicorcheas.

La poesía me trajo a mí,
y me dibujé otra cara.

Más temprano que tarde
la vida se me vino encima
la mayoría de las veces
fue una certeza venida a menos,
otras, pelos nuevos en la espalda
y viejas puertas que ya no abrían.

Era sólo una carta de ajuste.

Carta testimonio de una pena inconclusa

Ese día yo todavía tropezaba con mis brazos, mis hombros eran un horizonte pequeño pero efectivo. Ciertamente mientras del pasaje a la cancha había sólo un sudor de por medio, en otras casas las cicatrices jugaban sus descuentos.
A mi nadie me preguntó hacia donde mis torpezas viajaban a quemar sus penas, a mi nadie me dijo que el espejo de la tristeza podía ser tan lapidario, a mi nadie me buscó esa noche cuando mi vida se mutó en cajas negras y excusas pestilentes.
Ese día yo aún mordía la orilla de la infancia y mis largos sueños eran un montón de viejas niñerías. La culpa de vivir, la razón del pecado, aún no merodeaban mis calles. El daño era un rasguño poca cosa en la fortaleza de mis convenciones, las malas palabras cabían de sobra en el arrepentimiento.
A nadie culpo, pero hasta ese día, yo juraría que los ojos me brillaban porque sí. Hasta ese día, y me demoré 25 años en entenderlo, yo vacilaba entre mis matchbox y música libre, yo saltaba de la rebeldía al enfado, yo de las arterias ardiendo a las manos frías del cinismo. Y de sopetón la vida; un cachetazo imprudente que me sacó al descampado. De repente me dejaron donde no había ni demonios, y mis pequeños ángeles aún crecían conmigo.
Una pena inconclusa, sin avisarme, de pronto me atravesó desde el hipotálamo hasta el tendón de Aquiles, y no pude menos que ir del olvido perezoso y pedante al dolor urgente como una tristeza que se muere de muerte.
Mi padre me miraba desde la esquina de su vergüenza, sin saber por donde mis sueños naufragaban; pálidos, timoratos y amarillos. Mi madre acurrucada en el mejor de mis lados, me ayudaba a levantar los andamios para lo que quedaba en pie. Mis hermanos, puestos de aquí para allá, afilando un dolor horroroso pero colectivo, mientras yo intentaba descifrar, a solas, la cara implacable del desamor.
A veces, a veces todo es un error.
Ese día de Diciembre de 1976 me condenaron a desterrar las breves sonrisas del entusiasmo, y a pretender que yo era lo suficientemente mayorcito para desechar las sospechas y masticar el hueso de la verdad sin quejas ni ulteriores malos entendidos. Y así, a la buena de Dios, aunque jamás nos carearon, para separar la paja del trigo, me largaron a vivir la pena de la vida cuando yo recién emergía de la alegría de las bicicletas y los palitroques.

viernes, diciembre 17, 2004

DISCURSO DEL RECIÉN MUERTO

A mi no me vengan con luces apagadas
hace rato que se me cayeron los dientes
y no comulgo con el pecado original.
Yo digo que mejor un buen cachetazo
que andar a palos con el águila,
que no es por eludir el bulto
pero las viudas me siguen
por otras oscuras razones
que no vienen ni al caso ni al acoso.
Resulta que sufro de discernimiento eficaz
por lo cual suelo ocultar el resquemor
como quien esconde una amante con sobrepeso
y como era de esperarse
pocas veces me llaman a la pizarra.
No creo en el santo sepulcro
ni en la santísima trinidad
creo - a pie juntillas – en el pucho
antes del purgatorio
y - como no – en una buen pernil con palta.
Ahora lo tengo claro
ni yo me soporto
ni me entiendo
pero este entierro es mío
así que a otro perro con ese hueso.
He dicho.

jueves, octubre 07, 2004

CALAMBRES & BOSTEZOS

Calambres

Un ojo alerta el otro en jarana.
Mientras despabilo una pena inútil, el sol acarrea malabarismos ateridos.
Urge una esquina por donde huirle a la dulce inocencia.
Ando con la curda del profesorado y la canción del insolente.
Carezco de resurrecciones y viejas vidas.
No acepto miramientos cuando de herir se trata.
Recibo encargos, pero no fío versos ni gerundios.
Abuso de la potestad del primer golpe.
Rasgar vestiduras suele acaparar fugitivos.
Despacio se mutila una esperanza.
Cargo eso sí con la ira de la paciencia.
Respeto una traición, pero no tolero la culpa que la asila.
Invoco la torpeza tanto como a la insidia.
Me olvido a zancadas de la trivialidad que trae consigo la antesala del odio.
Usualmente comulgo con el error, no así con la constricción.
Facta non verba y metete la lengua muerta en el ojo de vidrio.
Mantente alerta, bien puedes ser una ilusión óptica.
No balbucees respuestas si careces de preguntas.
Me vanaglorio de ser hijo de un dios menor.
Sobran sudores, faltan gritos de alerta.
No pudimos, pero que quede claro, nos dejaron afuera.
Dónde está la ventanilla para dejar las esperanzas?
Yo estaba vivo hasta que diste en el clavo.
No quiero que me tomes en cuenta, que para nada cruces mi calle sin antorchas.
Detesto la resaca del que no se toma la molestia de estrujar la mala noche.
Arrastra el poncho quien no arguye una culpa robusta.
Jure no odiar, pero por dios que me lo haces difícil.
Y ahora como explico este temor a equivocarse otra vez.
De la deuda del amor, soy un acreedor de tono menor.
Si el amor no tiene sexo, porqué el sexo debe cobijar un corazón?.
Como golondrinas esquizofrénicas, los recuerdos deshojan sus pudores.
Las buenas intenciones son infecciosas.
No me mueve la musculosa caridad, más bien el cariño culpable.
Soy un calambre en el instante justo de la calma y la tiza.


Bostezos


Una promesa es un pájaro sobrevolando el purgatorio.
El más allá es una espina parapléjica.
Necesito más de una tristeza para ser feliz.
No me traigas risas circenses si lloras a duras penas.
No hay corazón que aguante una corazonada.
El tiempo está de mi lado.
Con la inmunda conciencia no se puede saltar al vacío.
Soy un señuelo... por si buscas despistarte.
Cuando todo se vino guarda abajo, yo ya no era yo.
La pertenencia no me incumbe ni me convoca.
Hacerlo bien es, a fin de cuentas, el néctar venenoso que nos paraliza.
Para nada pienso en ti, más bien para todo.
En el cementerio de los anhelos, hay estacionamientos?
No sé donde poner la derecha, huelga decir que la izquierda cubre tu vientre.
Et maintenant,... me dejarías un buen odio en garantía.
Yo sé donde refugio mis espejos, lo que no encuentro son los años en penumbras.
Sueño con gordas famélicas y pelícanos.
Soy el vecino amostazado que sorprende con enojos limpios.
Preguntar por el buen dolor, sin olvidar soltar los hombros.
Un corazón abierto puede ser un laberinto y un responso.
Doy crédito a todo lo que parece descartable.
Quién le ha apuntado siempre?
Mis orgasmos son un infarto mal hecho; los tuyos una tumba en apuros.
Si puedes oírme, por favor no tartamudees.
Cuando beso no busco tan sólo un labio.
De mi no depende que quede claro.
You’ve got to hide your love away, te lo juro güey.
Si al primer trino indecente les volaban la cabeza., ¿Para que intentarlo?.
No merodees a la buena de dios. Bésame a la mala... si es posible.
Bostezo cada vez que la fe me obliga a no innovar una certeza eufórica.

Carta de un tipo incómodo un Sábado en la tarde

Yo debiera decirte que te quiero mucho más seguido, a veces bastaría con murmurarlo suavemente como una caricia casual pero firme, pero que quieres que le haga, uno anda paveando, y entre niños y llaves que no funcionan, uno termina por olvidar que todo cuanto ocurre cada día nos lo debemos el uno al otro. Sí, ya sé que no cuesta nada, pero a veces uno hace cosas que no quiere y no dice cosas que debiera decir, pero que va, hay tantas cosas que uno no hace bien y otras tantas que aunque uno crea que le apuntó, en algún momento igual la caga. No pretendo dármelas de macho francote, no se trata de ahora y en la hora de nuestra muerte, aquí no hay amén que valga, pero este cuento de andar rindiendo examen todos los días y a cada rato, como que hincha las pelotas un poco, más que mal uno también baila la misma cueca, y si mi pañuelo flamea menos que el tuyo, que le vamos a hacer. Aclaremos que también hay tanta parafernalia tuya que sólo es pirotecnia, pero por supuesto en la onda de lo bien visto, tus ruidos suenan más que los míos, o al menos así parece. Ya no sé cuantas veces dejo tonterías a medias o torpemente quedo de pie frente a la pantalla con un gol atorado en la garganta, y para qué?, para hacer alguna huevada que parezca útil, que sé yo, recoger un juguete que lleva dos horas en el mismo rincón, y mientras tú subes y bajas aprieto cachete a mirar si algún niño habrá parido una buena excusa. ¿Qué culpa tengo yo de que no sepas descansar?, ¿Quién te pidió que lavaras hasta mis sucias intenciones?, ¿No basta acaso con un buen par de calcetines? .
Hay días en los que la vida se pone difícil, mejor dicho en que tú la haces agobiante. Sí, yo también consigo que te sientas como un vampiro con rabia, pero ahora estoy hablando yo, pero aún es peor, hay días en uno preferiría masticar vidrio antes que llevar el estandarte de la reconciliación, pero también uno es huevón, huevón y huevón a medias más encima, porque como tengo baja tolerancia a la tensión, no aguanto mucho y me sorprendo buscándote con la mirada, y lo sabes y sonríes de manera altisonante, y yo debiera darte portazos, pero uno es huevón, uno es huevón porque ama, y uno ama porque es lo único que hago medianamente bien. Lo creas o no, mi amor es un homenaje a ti, mis sueños son contigo, mis pesadillas son contigo, mis horas, las malas y las buenas, son contigo, y aún cuando parezca que voy por tus lados a costalazos, cada vez que resumo el día es contigo, no sé si será suficiente, yo definitivamente no doy abasto conmigo y hay días en que debiera decir ciertas cosas, pero me salen otras, y este Sábado de modorras galopantes es sólo otro día más de niños aburridos y llaves que gotean.

Carta inoficiosa para isabel castro*

Yo te miraba invadido por la sangre que se me trepaba por todos lados sin que pudiera evitarlo. Aún no conocía el vértigo de la carne trémula, ni sabía como era que me tiritaba toda la suma de mis años. Me perdí en el anhelo de tus ojos. Me cobijé en el sueño de tus besos. Gasté lo mejor de mis ganas frente a tus ojos en blanco y negro. Defendí a fuerza de codazos mi derecho a mirarte. Postergué mi entrada a la soberbia de la sexualidad evidente. Definitivamente mis primeros esbozos fueron contigo.
Y tú sólo brincabas, distante y absoluta, a vista y paciencia de mi niñez en ebullición. Pervivo con las ganas de robarte algunos años, o unas horas, o un pellizco de algún día largo como esta esperanza incubada desde cuando mis huesos aún no dolían.
Esto bien puede ser una torpeza, pero que más da, un deseo no cumplido es como un día sin sufrir, queda suspendido en el aire esperando mejores vientos.

*bailarina de Música Libre